El temor rige una lucha anticorrupción selectiva en los gremios
El tema de la corrupción resulta bastante selectivo en la Argentina, por eso un caso como el de los cuadernos de Centeno es una importante novedad, ya que en virtud de ellos, políticos, empresarios y financistas desfilan por igual, de acuerdo a la responsabilidad que se les imputa, en el marco de una investigación muy importante. Sin embargo, en cuestiones sindicales, por ejemplo, hemos permitido que la mayoría de los popes gremiales se hayan vuelto millonarios ante nuestros ojos durante décadas, gozando de impunidad generalizada. Solo en unos pocos casos, por motivos puntuales y flagrantes, los dirigentes han sido ubicados en el banquillo de acusados de la Justicia.
Los gremialistas que han ido presos tienen dos condiciones: o son dirigentes de tercera línea como Pata Medina que en Uocra La Plata no tenía ni la protección del sindicato a nivel nacional, o son de gremios que no paran el país como el de Caballo Suarez del Somu o el más reciente de Raúl Alvarez, de Fataga, el sindicato de las gaseosas. Asuntos puntuales de estas épocas, donde se registraba el encarecimiento de las obras en La Plata, se cobraban peajes y complicaban los traslados marítimos, o la ostentación manifiesta de criar caballos de raza con dinero de los afiliados. Había quejas a montones en estos casos, por lo que la Justicia no tuvo otra que meter sus narices.
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Pero la realidad es que el enriquecimiento de los sindicalistas en general es evidente, no se necesita de la AFI para investigar porque está todo sobre la mesa y a la vista. Sin embargo la Justicia, sabiendo que los gremios manejan no solo la cuota sindical sino los dineros de las obras sociales y que los organismos de control no funcionan, no cita a los sindicalistas a dar explicaciones cuando se conocen periodísticamente los negocios y las mansiones. Y es así donde las fortunas han florecido y se genera un fenómeno muy argentino: sabemos y vemos cómo algunos personajes se enriquecen pero al fin nadie los toca y la Justicia transforma los hechos en pura impunidad.
Los Moyano, en general, se han enriquecido de manera visible y a partir del sindicato. Si bien hoy tienen diversificados sus ingresos en varias empresas, la génesis de estas, la riqueza original, no podría tener otro punto de partida que el dinero de los afiliados, ya que no sabemos de ninguna herencia ni actividades privadas entre el momento en que Hugo fue camionero y el que pasó a ser secretario, como escalón más alto en su carrera gremial. No obstante ello, son (él y su hijo Pablo) muy apoyados por los afiliados en su Sindicato de Camioneros. Porque al mismo tiempo que se garantizaba un buen pasar, Hugo ha sabido cuidar el poder adquisitivo de sus trabajadores. Y seamos claros al respecto: es un gremio que aquí y en la mayoría de los países del mundo tiene el poder de parar el resto de las actividades de la economía, sencillamente porque todo se transporta. En consecuencia, cada cifra que quiso para su gente con todos los gobiernos la ha conseguido. Así que camioneros contentos, no se molestan si con sus aportes la familia Moyano aumentó, al mismo tiempo, su patrimonio.
Tanto se teme enojar a los Moyano que nadie los investiga seriamente por esta cuestión del manejo de fondos sindicales primero y las empresas contratistas del gremio, muchas vinculadas a la familia, después. Por eso fíjese el lector que Pablo Moyano está complicado como vicepresidente del Club Atlético Independiente y no por ser secretario adjunto de Camioneros. Aunque presumiblemente algo del circulante del club proviene de los afiliados; la publicidad es lo evidente pero podría haber más en un club financieramente inestable (como la mayoría) que de repente maneja ingentes fondos para la compra de jugadores. Podría ser detenido este jueves cuando llegue a Ezeiza de un viaje sindical a Singapur, si el juez de Avellaneda Luis Carzoglio resuelve el pedido que le hizo este viernes el fiscal general adjunto de Lomas de Zamora, Sebastián Scalera.
El fiscal considera a Pablo Moyano sospechoso de integrar una asociación ilícita junto a la primera línea de la barra del club de Avellaneda, que se dedicaba a defraudar a Independiente a través de la venta ilegal de entradas y el uso de socios truchos, operaciones por las que el club no percibía ingresos. A partir de los testimonios de varios detenidos, entre ellos Pablo Bebote Alvarez, jefe de la barra, detenido desde noviembre de 2017, y de escuchas telefónicas sobre los implicados, Scalera avanzó en la acusación sobre Moyano respecto de su participación en la organización.
Parece un chiste que con la historia que tienen los Moyano, el problema termine complicándose por la venta de unas entradas truchas en el Club Independiente. Ni falta hace mencionar que el sindicalismo moyanista (y otro no tanto) han amenazado con tomar represalias si siguen con esta persecución política e irán a buscarlo al Aeropuerto como muestra de apoyo.
Lo de siempre: si no hay delito y es llana persecución política no tendría más que pasar a declarar ante el juez y eventualmente hacer una contradenuncia por el hostigamiento. Lo hemos dicho de Cristina y lo decimos ahora de Pablo Moyano: si no tienen nada que ocultar, si en nada han faltado a la ley, ¿por qué tanto escándalo y amenazas? Hay que ir y desmantelar rápidamente la falaz denuncia, si es que así lo es. Buscar excusas para no comparecer o amenazar, como este caso, con un estallido social no hace más que alimentar la sospecha social de que hay algo que no quieren que se investigue. Quien nada debe, nada teme.
Por otro lado, la verdad es que para avanzar seriamente sobre los Moyano la Justicia podría haber ido más allá de Avellaneda y extenderse al manejo de fondos sindicales, que vienen del bolsillo del afiliado y de su patrón, de las contrataciones que hacen en el gremio, de la administración de la obra social. Porque a la postre, si se hilara más fino, de allí se llegaría hasta Independiente. Pero bueno, a veces es la punta de iceberg, no olvidemos que hubo grandes mafiosos en Estados Unidos que cayeron por no pagar impuestos.
Moyano, en tanto, advierte que denunciará ante organismos internacionales el hostigamiento judicial que considera que recibe. Porque otro de los fenómenos políticos y sindicales en la Argentina es que todos son perseguidos políticos, cuando en general lo que los persigue es el Código Penal.











