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Cultura

El sábado 3 de febrero será el 7º Festival Yupanquiano

La propuesta, con entrada libre y gratuita, incluye patio de artesanos, gastronomía, danza y música. Referente indiscutible del folklore, el legado de Don Ata sigue siendo un faro para las posteriores generaciones, como una personalidad artística única e inobjetable.

27 de enero de 2024 a las 12:00 a. m.
El sábado 3 de febrero será el 7º Festival Yupanquiano
Yupanqui retrató profundamente su hábitat en unas 1.200 composiciones y media docena de libros.

Al conmemorarse el 31 de enero los 116 años del nacimiento de Atahualpa Yupanqui, se llevará a cabo el sábado 3 de febrero en el pueblo J. A. de la Peña la séptima edición del Festival Yupanquiano. 

Este evento se inició a partir de la nominación de la localidad de Juan Andrés de la Peña como "Kilómetro 0 del Folklore" en homenaje a Atahualpa Yupanqui. La propuesta, con entrada libre y gratuita, incluye patio de artesanos, gastronomía, danza y música. La cita será en el predio ferroviario de la localidad de J. A. de la Peña, ruta 188 km 62. 

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Vida y obra de Don Ata

El 31 de enero se cumplirán 116 años del nacimiento de Atahualpa Yupanqui, referente indiscutible del folklore. Su legado sigue siendo un faro para las posteriores generaciones, como una personalidad artística única e inobjetable.

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Nació en el Campo de la Cruz, en José de la Peña, partido de Pergamino el 31 de enero de 1908. Con la guitarra sin adornos y la poesía en un estado de salvaje belleza, Yupanqui retrató profundamente su hábitat en unas 1.200 composiciones y media docena de libros donde aborda la insignificancia del hombre ante el vasto mundo, ante el paso del tiempo, ante la acechanza de la soledad.

En la amplia producción artística del creador se cuentan zambas, canciones, milongas, chacareras, vidalas y estilos que constituyen una sólida columna vertebral para cualquier antología del arte criollo.

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Su nombre real fue Héctor Roberto Chavero Haram, pero desde la infancia se bautizó como Atahualpa en referencia al cacique inca; el apellido Yupanqui se incorporó luego y su sonoridad remite, en quechua, al que viene de tierras lejanas para decir algo.

Hijo de padre ferroviario, Atahualpa vivió su infancia en Junín donde estudió violín y guitarra desde los seis años con el profesor Bautista Almirón, que le presentó un horizonte distante del mundo rural que lo circundaba.

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Los preludios de Fernando Sor y las transcripciones de Schubert, Liszt, Beethoven, Bach, Schumann lo encandilaron de inmediato. Sin embargo, Yupanqui iba a formar un lenguaje propio con el que alcanzó a atrapar caminos, paisajes, relatos de la vida cotidiana. "Los días de mi infancia transcurrieron de asombro en asombro, de revelación en revelación", recordó alguna vez.

La temprana muerte de su padre -mestizo de origen quechua- lo convirtió prematuramente en jefe de familia. Fue improvisado maestro de escuela, luego tipógrafo, cronista y músico. Jugó tenis, boxeó y se hizo periodista.

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A los 19 años compuso "Camino del indio", una canción simple de su infancia tucumana que luego se convirtió en un himno de la indianidad. Y más tarde, en tiempos del primer peronismo, fue perseguido y encarcelado por su afiliación al Partido Comunista, que declinó años después.

En aquel tiempo de hostilidades alumbró "El payador perseguido", una de sus obras más recordadas. En Tucumán, en 1942, conoció a la pianista y compositora sampedrina francocanadiense Nenette Pepín (1908-1990), con la que convivió los siguientes 48 años.

En 1949 buscó un aire nuevo en tierras europeas, donde logró el cobijo artístico de Edith Piaf y encontró el éxito internacional. La obra de Atahualpa se popularizó a nivel local en los años 60 con el impulso de Jorge Cafrune y Mercedes Sosa, quienes grabaron sus composiciones.

Registró 325 canciones entre las que sobresalen "La alabanza", "El arriero", "Basta ya", "Los ejes de mi carreta", "Le tengo rabia al silencio", "Piedra y camino", "Viene clareando", "Chacarera de las piedras", "La hermanita perdida", "Camino del indio", "Zamba del grillo", "Milonga del peón de campo", "Luna tucumana", "La añera", "La pobrecita", "La flecha", "El alazán", "Madre del monte", "A qué le llaman distancia" y "Milonga del solitario".

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Alumbró también la novela "Cerro Bayo", luego tomada como guión para la película "Horizontes de Piedra" con papel protagónico del propio Yupanqui.

Yupanqui alternaba entre sus casas en Buenos Aires y Cerro Colorado (provincia de Córdoba). Durante 1963 y 1964, realizó una gira por Colombia, Japón, Marruecos, Egipto, Israel e Italia. En 1967 realizó una gira por España estableciéndose finalmente en París (Francia). Volvió periódicamente a la Argentina -en manos de diversas dictaduras-.

En 1992 viajó a Francia para actuar en Nimes, donde se indispuso y falleció el 23 de mayo. Sus cenizas fueron esparcidas en Cerro Colorado. 

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