El reverendo padre Patricio Lamas asumió como pastor de Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás

El pasado sábado en la Misa de las 20:00, precedida por el obispo diocesano Héctor Sabatino Cardelli, asumió como cura párroco de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás y San Carlos Borromeo de nuestra ciudad, al reverendo padre Patricio Lamas, perteneciente a la Comunidad Religiosa de los Hermanos Discípulos de Jesús de San Juan Bautista. En la ceremonia también monseñor dio la bienvenida al servidor mayor de los Hermanos Discípulos de Jesús de San Juan Bautista, padre Francisco.
Las modificaciones de pastores se enmarcan en una serie de reasignaciones ya que, el pasado domingo, el padre Juan de Dios tomó posesión como párroco en el Partido de Carlos Tejedor, Buenos Aires, (Diócesis de 9 de Julio) y el padre Pedro como vicario parroquial de las parroquias de San Juan Crisóstomo (Carlos Tejedor) y San José (Tres Algarrobos) y capillas San Cayetano (Carlos Tejedor), Nuestra Señora del Carmen (Curarú), Nuestra Señora del Rosario (C. Seré), Sagrado Corazón de Jesús (Timote), San Cayetano (Tres Algarrobos), Medalla Milagrosa (Esteban de Lucas), Sagrado Corazón de Jesús (Santa Inés).
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Despedida
Durante su última misa en el templo de calle J. J. Valle 1113 del barrio José Hernández, el padre Juan de Dios, expresó palabras de agradecimiento.
Queridos hermanos han pasado exactamente nueve meses de haber asumido el ministerio pastoral como cura párroco de esta comunidad, por voluntad del Señor y atendiendo a la solicitud de mis superiores y obispos acepto de corazón este traslado para abrazar otro servicio, en otra comunidad, dijo el sacerdote.
Destacando el servicio pastoral, Juan de Dios afirmó que sabemos que toda obra no comienza con nosotros, no es que con nosotros llega y da comienzo la historia de Salvación, sino que es el Señor el iniciador de cada obra, es él, el divino arquitecto, que nos invita a retomar, renovar y vivir cada paso de esta obra, que es la vida misma, así lo he sentido también en esta comunidad, la cual recibí de manos de otro pastor el Padre Miguel Nadur, tratando de dar continuidad a lo ya sembrado.
Profundo sentir
Asegurando que no le resulta inesperada esta ida, ni poco este tiempo que hemos compartido, el sacerdote expresó que ha sido profundo, no sé ustedes pero yo lo viví así y les puedo asegurar que no malgastado, esto me hace meditar profundamente el misterio de Dios el kairós, el tiempo de Dios, he sentido este paso como una gestación del espíritu, nueve meses, donde no hubo tiempo para detenernos, ni cansarnos, ni renegar por el don recibido. Al contrario con gozo, alegría y esfuerzo se ha respondido, aun cuando no sabemos lo que viene. También me ha servido para procurar a tiempo y a destiempo y sin perder el tiempo ser instrumento del Señor, esta es la riqueza que me llevo y en esto por supuesto veo la interseción de San Carlos a quien pedí ayuda para pastorear esta comunidad. Me llevo el testimonio de su vida santa.
Recordando a San Carlos Borromeo, agregó que es un santo que tomó muy en serio aquella frase de Jesús: Quien ahorra su vida, la pierde, pero el que gasta su vida por Mí, la ganará, murió relativamente joven a los 46 años, porque desgastó totalmente su vida y sus energías por hacer progresar la religión y por ayudar a los más desprovistos. El decía: Que a todo sacerdote y apóstol deben sobrarles trabajos para hacer, en vez de tener tiempo de sobra para perder.
Dejarse guiar
Resaltando la importancia de la renovación, Juan de Dios sostuvo que la obra nunca está completa siempre está dispuesta a renovarse, eso es lo lindo, imaginémonos si todo fuera siempre lo mismo, que monotonía, por eso también es sano estar abierto a las renovaciones que vienen del Señor. Hoy el Señor nuevamente está poniendo al frente de esta comunidad otro Pastor, el Padre Patricio, recen por él, acompañen, colaboren, sean hijos dóciles y obedientes, déjense guiar y en esto de dejarse guiar un consejito: no abandonen la dirección espiritual, por favor no se manejen solos, cuentan con ayuda.
Verdaderas riquezas
Por último indicó que me llevo tres cosas, que son una verdadera riqueza, una ya la mencioné, el testimonio de la vida Santa de San Carlos Borromeo, la segunda la mirada tierna de María del Rosario de San Nicolás, ella ya desde chico me miraba pero yo desde grande aprendí a mirarla.
Por último me llevo de seguro la comprensión, el cariño, el afecto, y el perdón de todos ustedes. No estaremos distantes sino unidos en cada Eucaristía.















