El próximo domingo comienza el Adviento
DE LA REDACCION. El próximo domingo, 1º de diciembre, comenzará el tiempo litúrgico de Adviento.
Si bien se ubica al final de nuestro año calendario, el Adviento es el primer período del año litúrgico cristiano y consiste en un tiempo de preparación para el nacimiento de Cristo. Su duración puede variar de 21 a 28 días, dado que se celebran los cuatro domingos más próximos a la festividad de Navidad. Los fieles lo consideran un tiempo de reflexión y de perdón, como preparación de los corazones para cobijar al Niño Dios, como quien prepara el hogar para que esté limpio y pulcro ante la llegada de un recién nacido.
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Durante el Adviento se coloca en las iglesias y también en algunos hogares una corona de ramas de pino, llamada corona de Adviento, con cuatro velas, una por cada domingo de período litúrgico. Hay una pequeña tradición: a cada una de esas cuatro velas se le asigna una virtud que hay que mejorar en esa semana, por ejemplo: la primera, el amor; la segunda, la paz; la tercera, la tolerancia y la cuarta, la fe.
Un renacer cada año
En contacto con LA OPINION, el padre Javier Fortunato de la Parroquia Nuestra Señora de Fátima explicó que “desde el comienzo, Dios bendice a los seres vivos, especialmente al hombre y la mujer. La alianza con Noé y con todos los seres animados renueva esta bendición de fecundidad y es a partir de Abraham cuando la bendición divina penetra en la historia humana para hacerla volver a la vida, a su fuente: por la fe del padre de los creyentes que acoge la bendición se inaugura la historia de la salvación.
“Jesús durante su vida terrestre anunciaba con su enseñanza y anticipaba con sus actos el misterio pascual. Cuando llegó su hora vivió el único acontecimiento de la historia que no pasa: Jesús muere, es sepultado, resucita de entre los muertos y se sienta a la derecha del Padre. Es un acontecimiento real, sucedido en nuestra historia, pero absolutamente singular: todos los demás acontecimientos suceden una vez, y luego pasan y son absorbidos por el pasado. El misterio pascual de Cristo, por el contrario, no puede permanecer solamente en el pasado, pues por su muerte destruyó a la muerte, y todo lo que Cristo es y todo lo que hizo y padeció por los hombres participa de la eternidad divina y domina así todos los tiempos y en ellos se mantiene”.
Un nacimiento, una esperanza
Prosiguiendo con su explicación, el sacerdote destacó que “de allí que contemplamos y celebramos la venida de Cristo envuelto con fajas en el pesebre, pero también esperamos una segunda venida, mucho más magnífica que la anterior. La primera llevaba consigo un significado de sufrimiento; esta otra, en cambio, llevará la diadema del reino divino.
“Ese es el significado más profundo del adviento, tiempo privilegiado en el que dejamos que la misericordia divina prepare nuestro corazón al nacimiento del Salvador: es oportuno sembrar con fe en el surco del amor para que poco a poco vaya creciendo la esperanza. Es tiempo para vivir la esperanza.
“Viviendo la fe, los ritmos temporales muestran pautas de encuentro. Así hoy nos encontramos con Cristo Rey. El próximo domingo será el inicio del Adviento que abarca cuatro domingos previos al 24 de diciembre. Busquemos caminar este Adviento 2013 junto a la Santísima Virgen María, madre de la esperanza. De ella nació la enseñanza de mirar al futuro con esperanza.
“La Virgen María recibe las palabras del ángel y dice: ‘He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra’. Este ‘hágase en mí’ no es sólo aceptación sino también apertura al futuro: ¡es esperanza! María es consciente de cómo la misión y la identidad de aquel hijo, que se hizo Maestro y Mesías, supera su ser madre y al mismo tiempo puede generar temor. Sin embargo ante todas estas dificultades y sorpresas del plan de Dios, la esperanza de la Virgen nunca flaquea.
“Esto nos dice que la esperanza se nutre de la escucha, la contemplación, la paciencia, para que los tiempos del Señor maduren”.
Jornada penitencial
Cercanos al inicio del Adviento y como estímulo a quienes quieren crecer en su Fe, preparando el corazón para la llegada del Señor, se informa que el viernes se celebrará un día destinado al perdón y a la celebración del sacramento de la reconciliación.
Teniendo en cuenta la cantidad de personas que diariamente concurren a la tumba de la beata María Crescencia y sabiendo que es un lugar de devoción, se celebrará en la Capilla del Huerto. Allí a las 8:30 se iniciará un tiempo de confesiones hasta las 20:30, momento en que se realizará una celebración penitencial comunitaria.














