El padre Alfredo Torres asumió al frente de Nuestra Señora de Fátima

El obispo de la Diócesis de San Nicolás, Héctor Cardelli, puso en funciones al sacerdote y despidió a Javier Fortunato luego de 16 años ininterrumpidos de labor pastoral en el templo del barrio General San Martín. Numerosos feligreses participaron de la ceremonia. Palabras de despedida del párroco saliente.
DE LA REDACCION. En la tarde noche del domingo el obispo de la Diócesis de San Nicolás, Héctor Cardelli, presidió la misa en la que el padre Alfredo Torres tomó posesión de la Parroquia Nuestra Señora de Fátima.
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La ceremonia se llevó a cabo luego de que monseñor decidiera realizar algunos cambios en la estructura de la Diócesis y el padre Javier Fortunato, que realizó su labor pastoral en Fátima por más de 16 años, fue trasladado al templo de San José de los Arrecifes.
Pasadas las 20:00, el templo de J. J. Jiménez al 500 del barrio General San Martín comenzó a recibir la afluencia de numerosos feligreses que participaron de la ceremonia.
Media hora más tarde de lo previsto, se dio inicio a la misa que fue presidida por el obispo Héctor Cardelli.
En primer lugar se dio lectura al decreto de nombramiento del padre Alfredo Torres como párroco de Nuestra Señora de Fátima.
Por otra parte monseñor Cardelli hizo entrega al padre Torres de los santos evangelios.
Agridulce
Luego de dar lectura al Evangelio correspondiente, el obispo Héctor Cardelli hizo una reflexión acerca de la partida del padre Javier Fortunato y el ingreso de Alfredo Torres. Comenzó diciendo que muchos de los presentes sienten el sabor de un alimento agridulce. Saborear lo dulce y experimentar lo agrio son dos sabores que se encuentran porque estamos despidiendo a un viejo pastor de esta comunidad de Fátima y recibiendo a otro pastor que es el padre Alfredo Torres.
Sentir y pensar
Estableciendo una conexión con las Sagradas Escrituras, Cardelli hizo suyas las palabras que Jesús pronunció al decir: Vengan y verán dónde vivo. Jesús vive en el corazón de nuestra gente y allí quiere ser reconocido y desde allí quiere él santificar.
Cuenta el Evangelio que los apóstoles se pusieron a merced de Jesús que nos exhorta a todos los bautizados a anunciar el Evangelio. Y es por ello que todos nosotros debemos comprometernos con Dios, cumplir su mandato, expresó el obispo diocesano.
Pastor de la Iglesia
Haciendo referencia a la importancia de la tarea del sacerdote como pastor de la Iglesia, Cardelli manifestó que es una persona muy particular porque es un enviado de Dios que nos acompaña en los dolores, las alegrías, los proyectos y cada momento de la vida de los cristianos. Es por eso que los sacerdotes calan de manera profunda en los sentimientos de los feligreses y dejan una huella. La sociedad creyente valora la misión del sacerdote que también es miembro de la familia cristiana porque se siente sostenido, contenido y apoyado por los feligreses.
Reestructuración
El obispo agradeció a la comunidad de Fátima por el acompañamiento que le brindaron a Fortunato. También brindó explicaciones respecto a la reestructuración que se realizó en la Diócesis de San Nicolás. La Diócesis es grande y si bien el Señor suscita vocaciones entre los hombres, las necesidades nunca son del todo cubiertas. Hay zonas en las que se nos hace muy difícil llevar la Palabra de Dios, por ello es necesario que la comunidad religiosa toda pueda acompañar al sacerdote en su misión, explicó Cardelli, al tiempo que hizo referencia a la pérdida del padre Luis Lobos por lo que hubo que buscar a quién siguiera con su misión.
También erigió la figura del padre Marciano Alba, resaltó su labor, la misión histórica del sacerdote, en la Diócesis de San Nicolás, que hace 50 años dejó sus tierras para misionar en Argentina.
Palabras de despedida
En la finalización de la celebración de la Eucaristía, el padre Javier Fortunato, a modo de despedida, dijo: Cada uno de nosotros ve su propio pasado no como algo ya terminado. Yo soy también ese pasado, gracias al cual llegué hasta aquí. Y para comprender a dónde me lleva Dios en adelante es oportuno recordar de dónde Él me viene trayendo: Mi familia, de ella recibí educación y valores, una herencia imborrable, el amor y la obediencia.
Los amigos, entregando su aporte valiosísimo en distintas etapas de la vida. Siempre presente en las vicisitudes personales. Pienso en las familias amigas y en aquellos con quienes buscamos la paz. Destaco la amistad de tantos cercanos para practicar y predicar el deporte. Como así también para vivir con una mirada amplia y realista.
Precisamente desde estas raíces puedo mirar y pensar en la entrega a la totalidad del pueblo. Así han sido los vínculos que edificamos en la comunidad concretando tareas evangelizadoras y favoreciendo la cultura del encuentro.
Destacando la impronta que dejó en Fátima, parroquia que cumplirá 30 años de su creación, Fortunato destacó el trabajo con los sacerdotes de la ciudad. Alguien puede pensar que al irme a otra parroquia debo dejar mis afectos. Yo pienso justamente lo contrario, los afectos que hemos construido forman mi sostén y constituyen mi identidad, agregó el sacerdote.
Por último pidió perdón por sus errores y disculpas por las falencias que pudieron ocasionar controversias. Si alguna ofensa recibí quedó perdida en las calles del olvido.
A los habitantes de esta, mi ciudad natal, siempre los tendré presentes en mis plegarias.
Contemplando a la Virgen Nuestra Señora de Fátima, renuevo mi consagración a ella.
Gracias a las capillas de Urquiza y Fontezuela, a los centros misionales, a los catequistas, al grupo de personas con los que hemos preparado cenas y eventos solidarios. Mi agradecimiento al Municipio de Pergamino y a los vecinos del barrio.
A los medios de comunicación, a ustedes y a cada uno con quien la providencia nos unió: Gracias por siempre.
Saben que cuentan con mi gratitud que es superior a cualquier otro sentimiento, concluyó Fortunato.

















