El Obispado de San Nicolás pondera cinco virtudes que caracterizaron al padre Marciano
Lo hizo a través de una semblanza que publicó en sus redes. "Toda la vida el padre Marciano fue un amplio servicio a los demás sin escatimar esfuerzos, sacrificios y privaciones. El prójimo estaba incorporado a su propia vida", señala el escrito.

El Obispado de San Nicolás realizó una semblanza al padre Marciano Alba Martínez al conocerse su fallecimiento destacando, además de su trayectoria pastoral que lo tuvo por 50 años en nuestra región, sus cualidades humanas.
En primer lugar, desde el Obispado se hizo una breve biografía sobre el padre Marciano y se indicó que nació en la localidad de La Torre de Esteban Hambrán, provincia de Toledo, España, el 5 de junio de 1935, como séptimo hijo y el menor de ellos. Se dedicó a la elaboración de pan en el negocio que tenía su familia. Ingresó al seminario y recibió la ordenación sacerdotal el 22 de septiembre de 1962. Junto a otros seis sacerdotes acudió al llamado del Papa Juan XXIII para ir como misionero a América. Permaneció 53 años en la Diócesis de San Nicolás, en las ciudades de Pergamino, Colón y San Nicolás. En esta última se desempeñó como vicario general en los períodos episcopales de monseñor Mario Luis Maulión y Héctor Sabatino Cardelli. Fue durante 15 años párroco de la Iglesia Catedral. El Papa Francisco lo distinguió con el titulo honorifico de Prelado de Honor de su Santidad. Falleció en la ciudad de Toledo, España, el 8 de diciembre de 2021 a la edad de 87 años, a consecuencia de un infarto. Sus restos fueron sepultados al día siguiente en el panteón familiar de su ciudad natal.
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Ungido
Por otro lado, en el escrito que fue compartido en las redes del Obispado, se expresa que el Padre Marciano "fue un hombre plenamente feliz en todas las etapas de su vida", y a modo de anécdota se recuerda que cuando trabajaba en la elaboración de pan que tenían sus padres, "cierto día Marciano estaba en la puerta de la panadería y pasó por el lugar el párroco del pueblo. Era la época en que los sacerdotes usaban sombrero. El párroco, tal vez respondiendo a una moción interior, le puso su sombrero en la cabeza del joven de 18 años, quien al instante tuvo como una sensación especial, nunca antes experimentada. Allí comenzó un itinerario hacia Dios que culminó con el final de sus días en la fiesta de la Inmaculada".
Cinco virtudes
Caracterizando la vida del padre Marciano a través de cinco virtudes, en la semblanza se enumera: "Alegría: el padre Marciano siempre tuvo una actitud permanente de alegría y acción de gracias, tal vez por eso comenzó siendo el menor de siete hermanos, dentro de una familia numerosa con tíos y abuelos. Cuando aparecía una dificultad importante, él siempre pensaba no tanto en el momento actual como en la instancia superadora que vendría, y para ello tenía mucha oración.
"Paciencia: era casi imposible que el padre Marciano quedara desbordado por los acontecimientos o que reaccionara con rasgos de violencia. Cuando debía ser severo, lo manifestaba con dulzura y el interlocutor podía estar seguro de que contaba con la ayuda del sacerdote para seguir adelante.
"Tenacidad: el padre Marciano tenía el don de la fortaleza espiritual, lo que le permitía no abandonar nunca el camino iniciado en pos de un objetivo. Sus fieles y amigos siempre recuerdan su muletilla: '¡Animo y adelante!', cualquiera sea la circunstancia. Estando en una de las parroquias más humildes de Pergamino, con pobreza de medios, edificó cinco capillas, una de las cuales hoy ya es Parroquia (San Cayetano). Posteriormente, estando en la Parroquia de la ciudad de Colon construyó otras cuatro capillas una de las cuales también fue constituida parroquia.
"Descubridor de dones: el padre Marciano tenía una gran capacidad de relación con multiplicidad de personas. Siempre fue muy fácil acceder a él. A medida que los vínculos progresaban sabía descubrir los dones y carismas que Dios había regalado a los demás, y en consecuencia les otorgaba funciones dentro de la Iglesia generando así una gran familia, donde todos podían ser parte, conociendo a Dios o no.
"Servicio: toda la vida el padre Marciano fue un amplio servicio a los demás sin escatimar, esfuerzos, sacrificios y privaciones. El prójimo estaba incorporado a su propia vida por eso el servicio brotaba de él con naturalidad. Toda su vida fue un ejemplo de valores cristianos, entregados en plenitud".













