El incierto panorama de pergaminenses en Italia

Ana Bernarda y su hija tenían que regresar en marzo y no pudieron. Hace 40 días que conviven con otra pergaminense y dos argentinos más en una casa en la región Toscana, a la espera de que se habilite una vía de regreso a casa. Estamos sin nada de dinero, tratando de sobrevivir, comiendo bastante mal, comentó.
Desde que la Organización Mundial de la Salud declaró el brote de coronavirus como pandemia, el pasado 11 de marzo, la humanidad toda se ha visto convulsionada como hace muchos años no sucedía.
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Esta situación de incertidumbre y vulnerabilidad en que la muerte está a la vuelta de la esquina, despertó debates e interrogantes como si la aparición del Covid-19 es una evolución biológica del ambiente o fue elaborado maliciosamente en un laboratorio; si hay que priorizar el sistema de salud por sobre el económico; si la globalización es un factor facilitador para la propagación de virus, entre muchos otras cuestiones que se han puesto a consideración.
Lo cierto es que a algo más de tres meses de la aparición del coronavirus, todavía se desconoce cuál será el final de esta pesadilla que ya cambió el funcionamiento del mundo y de la que seguramente deberemos aprender que todos estamos en el mismo barco de la globalización y nuestra vida depende, en un sentido amplio, de la calidad del ambiente y las modalidades del desarrollo.
En este transitar alterado, en que diariamente se cuenta el número de infectados y muertos, los gobiernos buscan ir paliando los numerosos inconvenientes que se van presentando, como, por ejemplo, la situación de los varados en otros países, que esperan ser auxiliados para poder volver a su lugar de origen. En el caso de Argentina, la respuesta está en manos exclusivas del Gobierno, puesto que los puertos de entrada al país están cerrados. Es decir que solo si volverán solo si el Estado quiere, ya sea por medio de un vuelo de repatriación por la línea de bandera o autorizando el aterrizaje de aerolíneas privadas.
Cómo sigue Ana
Ana Bernarda fue uno de los primeros contactos que hizo LA OPINION con pergaminenses en el exterior. Ella hizo conocer su historia el pasado 17 de marzo a través de un video y hoy, un mes después, sigue en idéntica situación, pero a la vez distinta, como se podrá ver en su relato. En realidad, desde hace 40 días se encuentra varada junto a su hija en Calcinaia, provincia de Pisa, Región de la Toscana, Italia, en una incertidumbre total.
La juninense, radicada desde hace varios años en Pergamino, había viajado a Italia hace tres meses en busca de tramitar la ciudadanía italiana. “Este trámite se nos está demorando, no sabemos por qué razón, en el consulado de La Plata”, sostuvo en contacto con LA OPINION.
Bernarda, que comparte una casa con su hija; con Clara Mártire, que también es pergaminense; y con otros dos argentinos, uno de Carlos Paz y otro de Rosario, espera respuestas para poder volver a la Argentina con su hija. “No sé cuándo ni cómo. Todavía no tengo respuestas ni de Al Mundo (agencia de viajes), ni de Iberia (compañía aérea) sobre mi pasaje. Yo debería haber salido para Argentina el 15 de marzo, pero unos 10 días antes cancelaron el vuelo”. Como dato paradójico comentó que como había comprado su pasaje en cuotas, cada mes sigue pagando el pasaje que no pudo usar. “Lo único que pretendo es que me dejen un pasaje abierto”, expresó.
El panorama incierto se torna además inquietante por la falta de recursos para vivir. “Estamos sin nada de dinero, tratando de sobrevivir, comiendo bastante mal”, sostuvo al tiempo que reconoció que “hay chicos que están mucho peor, que no tienen ni siquiera dónde dormir. Nosotros al menos no pagamos el alquiler de la casa desde hace dos meses (no cobrar o hacerlo solo por un 50 por ciento es una postura que han tomado muchos locadores en Italia y España). Esto ya es una ventaja grande”.
Encima, el impuesto
Es lógico que quien haya tenido que extender su estadía se vaya quedando sin dinero. Los planes “B”, como son el uso de tarjeta de crédito o el envío de remesas tampoco son viables en este momento, según relata Ana: “No tenemos posibilidad de que nos envíen dinero porque Western Union está cerrado. No quiero usar las tarjetas porque sé que después no las voy a poder pagar porque es un 30 por ciento más. Me parece tremendo que en la situación en que estamos aún quieran seguir ganando. Creo que tendrían que sacar este impuesto por lo menos para los que realmente lo necesitamos”, explicó. Cabe recordar que el impuesto País, del 30 por ciento, recae sobre todos los consumos en divisas extranjeras.
La ayuda oficial
Ante esta situación, Bernarda y sus convivientes enviaron mails al Consulado Argentino en Roma: “Tuvimos respuesta y nos atendieron muy bien y nos mandaron una caja de alimentos la semana pasada para cuatro, con pocas cosas, aunque nos salvó. La trajo Cáritas de Italia. Quedaron en seguir ayudándonos pero aún no tuvimos ninguna respuesta”.
Tanto Bernarda como el resto pertenecen a un grupo de Facebook de Argentinos Varados en La Toscana. “Ellos nos dieron el dato de que es un muy grande el número de argentinos varados en Italia, de chicos en situación desesperante, que han venido a pasear o a estudiar, o por una temporada de trabajo, que quedaron sin nada y obviamente pretenden volver a su país. Pero parece que no les interesa mucho repatriarnos. Estoy en una lista, llené un formulario, pero no sé si en algún momento me repatriarán”.
Como positivo Bernarda destaca que le extendieron la visa de su estancia como turista, que se le vencía el 15 de abril. De otro modo hubiese tenido que tramitar y pagar un permiso de residencia, conocido como “Soggiorno”. Además les informaron que les extenderán una ayuda de la Comuna de Calcinaia, “que consiste en un bono para comprar alimentos de primera necesidad”, contó.
A la espera de una respuesta oficial para su traslado, Bernarda se encuentra conectada por redes sociales grupos de varados en Italia, que a su vez están vinculados con otros argentinos en España y en Estados Unidos, que por estos días corren la misma suerte. “Hay mucha gente varada en el exterior y no dicen nada. Lo importante es que estamos sanos, que estamos bien, seguimos cuidándonos”, concluyó.















