El frente opositor sueña con otros triunfos provinciales como Mendoza
El triunfo de la coalición opositora en Mendoza renovó los ánimos en el PRO y el radicalismo, que venían de reveses electorales en Salta y Chaco; también perdieron en Tierra del Fuego, donde ganó el kirchnerismo. Y en Santa Fe, donde ayer oficialmente le dieron el triunfo al socialismo; si bien no prevaleció el oficialismo nacional, tampoco pudo esta alianza quedarse con este importante bastión. De todos modos, el grupo reconoce la reticencia que pudo causar su candidato Del Sel y descuenta que en las generales podrán hacer la diferencia.
Lo sucedido en las fértiles tierras vitivinícolas hace pensar a los dirigentes del amplio frente formado que esos guarismos se pueden repetir en otras provincias donde aún no se han realizado los comicios. La idea les seduce aunque toman la cuestión con pinzas todavía.
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Pero pese a que se manejan con cuidado porque cada provincia tiene su realidad, sueñan con volver a levantar los brazos en las internas nacionales de agosto y por supuesto, sobre todo, en las presidenciales de octubre, en las que macristas, radicales y partidarios de Elisa Carrió, por un lado, y massistas y delasotistas por otro, pelearán contra Daniel Scioli y Carlos Zannini, la fórmula del Frente para la Victoria.
Para Mauricio Macri, el cambio ganó en Mendoza, y para Ernesto Sanz, la alternancia es posible en Mendoza, ojalá sea posible en la Nación. Ambos están contentos porque empiezan a ver los primeros frutos del acuerdo logrado, que no fue precisamente fácil. Sergio Massa, todavía enojado con lo que considera una actitud mezquina del líder del PRO, que a nivel nacional no acordó con el Frente Renovador, también renueva expectativas.
Ahora viene una fecha que seguramente les es beneficiosa también: el 5 de julio, cuando se produzca la elección general en la ciudad de Buenos Aires, con chances ciertas de repetir el triunfo de Horacio Rodríguez Larreta en las Paso. También habrá elecciones en La Rioja, donde el radical Julio Martínez intentará, con un frente que también incluye a radicales, PRO, Massa y hasta Proyecto Sur, derrotar al actual vicegobernador, Sergio Casas. Esta provincia norteña no es fácil para la oposición, ya que el peronismo en cualquiera de sus variantes ha ganado desde 1983 a la fecha y además es la patria chica de Carlos Menem que, al fin, termina siempre apoyando al oficialismo nacional.
Gerardo Morales (Jujuy); Eduardo Costa (Santa Cruz), José Cano (Tucumán) y Eduardo Brizuela del Moral (Catamarca) son postulantes radicales con chances de anotarse triunfos frente al kirchnerismo, la mayoría de ellos a la cabeza de una amplia alianza que no pudo replicarse a nivel nacional por la división entre el Frente Cambiemos (PRO, UCR, CC-ARI) y UNA (Sergio Massa y José Manuel de la Sota). En estas provincias, en cambio, se ve que quizá con menos vanidades y más hambre de poder, se pudo cerrar un amplio acuerdo.
Si se suma a la lista la probable victoria del delasotista Juan Schiaretti en Córdoba y de Alberto Rodríguez Saá en San Luis, los opositores se entusiasman con la posibilidad de un mapa dividido, casi en mitades, entre gobernadores kirchneristas y antikirchneristas, a partir del 10 de diciembre.
Los macristas coincidieron en festejar la victoria de Mendoza, pero marcaron distancia del massismo y relativizaron el eventual éxito de una confluencia total de opositores. Ellos insisten en que en esa provincia el protagonismo fue de la UCR y del PRO y que el Frente Renovador no hizo aporte significativo. Creen que la alianza tal y como está es la carta ganadora. Precisamente, cerca de Macri sumaron a la lista de probables ganadores a Alfredo de Angeli, senador del Pro que irá por la gobernación entrerriana en octubre junto a la UCR contra el Frente para la Victoria, pero sin Massa ni peronistas disidentes como Jorge Busti.
Y fueron precavidos en cuanto a extender una eventual cadena de triunfos locales a las presidenciales. Más allá de la mesura pública, ya que macristas y radicales recalcan que cada provincia tiene su historia política, en la oposición se ilusionan con meses de sucesivos triunfos, que los deje bien parados en las elecciones presidenciales de octubre. Pero van a analizar el tema con cuidado porque le temen a la provincia más difícil y más poblada del país: Buenos Aires, que se lleva casi la mitad del padrón electoral y donde en realidad, hasta ahora quienes hacen pie fuertemente son los candidatos oficialistas. Para la oposición es un dolor de cabeza el Conurbano, más que el interior de la provincia, pero el primero es el sector más poblado y nadie se olvida de eso. Como siempre, en términos electorales y políticos el territorio bonaerense será la madre de todas las batallas.













