El domingo se pone a prueba un sistema de fiscalización reforzado
Cualquier sistema electoral, hasta el más sofisticado, es vulnerable si quienes los manejan no son confiables. Por eso se insistió tanto (aunque tarde, ya muy cerca de los comicios) en dejar el viejo estilo de la boleta sábana de papel, los telegramas y las planillas por mesas: es mucho el pasamano, la intervención humana que conlleva, lo que amplifica a posibilidad de error y, sobre todo, allana el camino para quien quiere tergiversar un resultado.
De todos modos, ya era tarde para cualquier modificación de este tenor. Lo que demuestra que hasta que se hicieron elocuentes los problemas en las Paso de Santa Fe y el escándalo en Tucumán, todos estuvieron muy cómodos con el sistema de boletas y el recuento manual.
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Y aquí estamos hoy, frente a una nueva elección que realmente será muy importante, sufragando como en 1951.
Las encuestas, en este escenario, tensan el ambiente porque Daniel Scioli está casi sobre el filo del 40 por ciento y Mauricio Macri sobre el filo del 30. De modo que por un puñado de votos se puede llegar a definir una segunda vuelta o no. Hasta Sergio Massa tiene expectativa de llegar a los comicios como segundo.
En estos casos, los centésimos se transforman en números mágicos, por eso los equipos de campaña se aprestan a reforzar sus equipos de control para el domingo que viene. Preparan fiscales adicionales, sobre todo para el momento de la apertura de las urnas, que se sumarán a los fiscales de mesa y los generales de cada escuela; todos estarán para ver los conteos de sobres, cuidando cada voto. Los partidos en pugna anticiparon que además enviarán veedores a las oficinas de Correo y lanzarán aplicaciones para teléfonos celulares y mucho más. A propósito de los celulares, es dable reconocer que han jugado un papel fundamental en los comicios de este año en todo el país. No por su función de comunicar sino por sus cámaras fotográficas: hubo autoridades de mesa muy perspicaces que, una vez, labrada el acta, tomaron una instantánea del papel. Esto les permitió luego corroborar si la carga del telegrama al sistema electoral se había hecho correctamente. Y a la Justicia y a eventuales damnificados, les sirvió como prueba cuando adrede o involuntariamente- los datos no coincidieron. Realmente es un muy sencillo y eficaz respaldo.
En Pergamino, conversando con integrantes de distintas fuerzas, comentaron que también se reforzarán las mesas, habrá más de un fiscal por candidato y varios fiscales generales por escuela. Esta estrategia apunta a evitar picardías, no sólo a la hora de emitir el sufragio, sino sobre todo cuando se abren las urnas. Porque la orden de todos los partidos en la provincia de Buenos Aires es de alerta en cuanto a la fiscalización. Ninguno de los postulantes quiere un escándalo en estas elecciones, ni en los números generales ni en los más finos de cualquier distrito.
El objetivo es evitar una jornada electoral con denuncias y una noche del domingo y madrugada del lunes con acusaciones cruzadas e impugnaciones. Saben que estas situaciones generan deslegitimación de quienes ganen y además vulneran la democracia. Confían para eso en que los esfuerzos propios y las 30 medidas que dispuso la Cámara Nacional Electoral ayudarán a mejorar las condiciones del escrutinio.
Desde la Justicia Electoral esperan un domingo sin sobresaltos, salvo que el escenario se torne muy complejo, por el gran riesgo de uno de extrema paridad, ya sea entre Aníbal Fernández y María Eugenia Vidal. O que Daniel Scioli quede a sólo unas décimas de las cifras necesarias para evitar el balotaje. Eso tensaría mucho la noche del domingo y los días posteriores, pero mientras se respeten los votos efectivamente emitidos por los ciudadanos, estas son las reglas de la democracia.
Se supone que esta elección será más sencilla porque habrá muchísimas menos boletas en el cuarto oscuro y eso agilizará el recuento. Y a eso se suman los cambios dispuestos por la Cámara en la carga de los telegramas que será absolutamente vigilada por todos los sectores.
El apoderado de Macri ante la justicia electoral, José Torello, cree además que los costos políticos tornan inviable otro escandalete como el de Tucumán porque tendría un efecto muy negativo para Scioli. Eso no quita, sin embargo, que desde Cambiemos apresten una larga batería de medidas preventivas, además de fiscales en todas las mesas de Pro, del radicalismo y entre 15.000 y 20.000 voluntarios que recibieron capacitación específica, tres fiscales generales por cada escuela, un equipo de reserva de fiscales cada 10 escuelas y dos fiscales en cada uno de los 250 centros del Correo que en la noche del domingo gestionarán los telegramas para el recuento provisorio.
El oficialismo no hará menos esfuerzo y reforzará las escuelas con fiscales titulares, suplentes que estarán igual presentes y fiscales generales en todas las escuelas. En las otras provincias, fuera de la bonaerense, no tienen problemas porque cuentan con los gobernadores que fiscalizarán los comicios y en el Conurbano con los intendentes, todos dirigentes con mucha experiencia en estas lides.
Graciela Camaño es la encargada de organizar la fiscalización a Sergio Massa, mientras que los apoderados Eduardo Cergnul y Gabriel Mihura Estrada son sus apoderados ante la justicia electoral.
Según Camaño, cuenta con fiscales en todas las provincias grandes y coordinará esfuerzos en las otras, al tiempo que ultima una aplicación propia para teléfonos que le permitiría montar su propio escrutinio provisorio.
Con una estructura más precaria, el frente Progresistas de Margarita Stolbizer coordinará esfuerzos con Cambiemos y el massismo para concentrar sus recursos en los lugares más sensibles. Les temen a la elección en lugares de la provincia de Buenos Aires, como La Matanza, Moreno, Merlo, Lomas de Zamora, José C. Paz y Malvinas Argentinas.
Todos los candidatos están muy conformes con que se haya autorizado a los fiscales partidarios a presentarse en el Correo para supervisar los telegramas que llegan desde las escuelas. Esa fue una de las 30 medidas que ordenó la Cámara a mediados de septiembre para ampliar la transparencia de los comicios y los recuentos provisorio y definitivo. También dispuso que cada escuela deberá contar en lo posible con un cuarto oscuro extra para guardar boletas bajo llave; que los presidentes de mesa deberán revisar las papeletas cada 10 votantes, y que las actas de escrutinio se confeccionarán por duplicado, entre otras medidas.















