Publicidad
Pergamino
La Opinión Online
LO CampoLO Sports
BuscaLOLO365
Opinión

El descontento social motoriza protestas en todo el mundo

31 de octubre de 2019 a las 12:00 a. m.

En los últimos meses, cientos de miles de personas han salido a las calles en lugares con contextos sociales, políticos y económicos tan diferentes como el Líbano, Irak, Chile, Haití y Hong Kong. El objetivo: protestar contra iniciativas gubernamentales que generan rechazo en la mayoría de la población. Todo indica que estas manifestaciones no responden a un malestar pasajero sino que son el resultado de un descontento ciudadano incubado durante décadas, que deja en evidencia una peligrosa desconexión de la dirigencia política con la realidad.

En América Latina, las protestas masivas ganaron las calles en Honduras, Haití, Puerto Rico, Ecuador, Bolivia y más recientemente, Chile. En opinión de varios economistas, en este último caso el estallido social, que ha registrado graves episodios de violencia, no fue provocado por el aumento del boleto de transporte, sino por la profunda desigualdad que persiste entre el uno por ciento más rico de los chilenos y el resto de la población, que ve cómo el modelo económico instaurado durante la dictadura de Pinochet ha congelado la movilidad social.

Publicidad

La multitudinaria movilización del viernes pasado en las calles de Santiago debe ser también un llamado de atención tanto para el actual como para el futuro gobierno de la Argentina, que deben estar atentos a los descontentos sociales que parten desde la desigualdad, el endeudamiento de las familias de menores recursos y la profunda injusticia social, males que están instaurados desde hace décadas en nuestro país y persisten sin que aparezcan señales de alivio. Sobre todo, sin que se avizoren signos de mejoría a futuro.

En otro punto del planeta, en el Líbano, la gota que colmó el vaso fue la intención del gobierno de cobrar un impuesto de 20 centavos de dólar a las llamadas realizadas a través de las nuevas tecnologías que ofrecen servicios de voz en redes sociales como WhatsApp. El desagrado no tardó en expresarse en las calles. El presidente Michel Aoun aceptó dar marcha atrás con la propuesta de cobrar esa nueva tasa, pero la gente continuó con las movilizaciones. Igual que ocurrió en Chile cuando Piñera volvió sobre sus pasos. Quizás porque en ambos casos la raíz del problema es más profunda que el hecho que detona la expresión popular.

Publicidad

En Hong Kong las manifestaciones comenzaron en marzo. Las autoridades locales propusieron un proyecto de ley de extradición para permitir que los acusados de delitos sean juzgados en China. Pese a que el gobierno dejó sin efecto la iniciativa, las masivas movilizaciones siguieron en las calles. En Cataluña, España, las condenas de hasta 13 años de cárcel aplicadas a nueve líderes independentistas desataron protestas y hechos de violencia en las calles de Barcelona y otras ciudades. Un dato que llama la atención es que en los últimos días cientos de barceloneses cantaron en catalán el himno de las protestas de Hong Kong para reclamar democracia en España y China.

Haciendo un análisis de este panorama, resulta esclarecedora la mirada del profesor de la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres, John Chalcraft, quien sostiene que si se observan con más detenimiento las protestas en los distintos países, se puede ver que hay algo más detrás de las manifestaciones. Así, afirma: “Hay algo más que el aumento del boleto, que un nuevo impuesto o un aumento de tarifas. Lo que se advierte es que cuando la gente sale a la calle es para expresar un descontento que ha estado latente durante décadas. Esto es mucho más que un estallido espontáneo”.

Publicidad

Por otra parte, especialistas en los mercados financieros señalan que la multiplicación de protestas callejeras y disturbios en distintas partes del mundo han encendido luces de alerta en las oficinas de los principales operadores globales de las finanzas. Un cable de la agencia de noticias Reuters sostiene que tanto los administradores de dinero como los analistas de riesgos, que buscan un común denominador en las protestas de Hong Kong, Beirut, El Cairo, Santiago y otros lugares, consideran que el malestar es particularmente preocupante después de años de débil crecimiento económico global y relativamente poco desempleo. La misma fuente plantea que si el mundo cae en su primera recesión en más de una década, entonces las causas detrás de las revueltas se profundizarán y obligarán a los gobiernos a “aflojar aun más los bolsillos” para financiar mejor empleo, educación, atención médica y otros servicios. ¿El desacople entre las demandas de la sociedad y los gobiernos es un común denominador en las protestas que se observan en lugares tan distintos del planeta? En Argentina, Alberto Fernández tendrá por delante el gran desafío de no cometer el error de no auscultar correctamente el sentir de la ciudadanía. Y esto también deberá ser parte de la agenda.

WhatsAppXFacebook

Comentarios

🔓

Desbloqueá los comentarios

Hacete socio LO365 y sumate a la conversación.

Cargando comentarios...