El costo de sacar los trapitos al sol: la devaluación de la política
Hay un viejo saber popular que reza que sacar los trapitos al sol y ventilarlos delante de los vecinos tiene sus riesgos y sus costos. Como pocas veces con tanta elocuencia, la esencia de este dicho tuvo correlato en la realidad y mostró como el resultado electoral de las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias fue el detonante que disparó una crisis profunda en la coalición de Gobierno que expuso ante los ojos de la sociedad diferencias insalvables y disidencias profundas. Lo llamativo es que esto ocurrió ante un proceso electoral que no fue más que una interna en la que los partidos políticos dirimen a sus candidatos y consolidan liderazgos hacia adentro de las propias fuerzas. Las elecciones reales no llegaron aún, sucederán en apenas dos meses. Sin embargo, la voz del pueblo en las urnas, fue un estruendo de dimensiones impensadas para el oficialismo que no pudo reaccionar con la templanza que les cabe a aquellos dirigentes con responsabilidad institucional. La pelea fue descarnada y fue pública y generó repercusiones en todas las dimensiones de la vida política y social con ecos que alcanzaron las primeras planas de los principales diarios del mundo. La pelea doméstica ganó la escena pública y mostró lo que hasta aquí se intentaba disimular o se decía solo por lo bajo.
Si bien es cierto que el resultado electoral fue una enorme cachetada al Gobierno, se trataba de las elecciones primarias, la contienda general será en noviembre. La reacción fue desmesurada y no pudo mantenerse contenidas puertas adentro y ganó la totalidad del debate político. Las presiones de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner amenazaron la propia autoridad presidencial y desestabilizaron el funcionamiento institucional del país, desnudando disidencias medulares que van más allá de cualquier circunstancia coyuntural.
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La crisis en el Gobierno fue por el resultado de las urnas, pero también por cosas que están más allá de cómo la gente votó. Lo que se gritó a los cuatro vientos apenas sucedidos los comicios, expuso ante los ojos de una sociedad agobiada el revés de la trama de la política. Los nudos de un telar, esos que habitualmente no se ven, se disimulan.
Enojos, tensiones, calificativos que poco se condicen con el respeto a la figura presidencial se transformaron en la moneda corriente de los días posteriores a las Paso, con el costo que esa grandilocuencia discursiva tuvo para la marcha del Gobierno.
Aunque finalmente parece haberse establecido una tregua, hubo ganadores y perdedores, se cedió a pretensiones que días antes parecían imposibles. Y se concedió que la configuración del poder en Argentina tomara otro rumbo. Hay quienes dicen que más radicalizado y peligroso. Hay quienes afirman que políticamente más robusto. Más allá de cualquier opinión sobre quiénes son los que hoy ocupan los cargos, quienes detentan el poder y están dispuestos a hacer cualquier cosa para no perderlo o para alcanzarlo, lo que mostraron estos últimos días de Argentina es que buena parte del rumbo quedó a la deriva, solo porque la ciudadanía expresó una voluntad. Algo que debió solo aceptarse y celebrarse.
Todo lo demás había que dirimirlo puertas adentro de los despachos. Por alguna razón o varias, esto no fue posible y la política volvió a quedar transformada en un triste espectáculo, sin ningún lugar para el establecimiento de consensos genuinos. La pelea por imponer los nombres propios como si ellos por sí mismos definieran la política, se transformó en un desvelo. Y la economía se convirtió en la moneda de cambio para conseguir votos.
En apariencia saldado el conflicto, lo que queda por delante es saber cómo se nutrirán esos espacios de poder y cuáles serán las acciones que resultarán prioritarias para salir de esa encerrona en la que cayó el Gobierno más por causa de sus luchas intestinas que por la expresión del pueblo en las urnas.
Con la economía como plataforma, se pretende imponer un golpe de timón en la estrategia para inyectar dinero en el bolsillo de los argentinos, algo que muchos especialistas califican como "peligroso" en el contexto de una realidad económica endeble y marcada por la inflación.
¿Vale más la necesidad de capturar votos, que establecer reglas claras de funcionamiento en materia económica y fiscal? ¿Qué pasará con el desorden cambiario y la aceleración inflacionaria si se profundizan medidas populistas y de impacto? ¿Qué lectura harán de esta situación los mercados con el correr de los días?
Más allá de las respuestas que puedan tener estos interrogantes, la pregunta que más dudas plantea en el contexto actual es como hará el oficialismo para recuperar el principal capital político que tiene cualquier Gobierno: la confianza.
Ese fue el valor que quedó golpeado con esta crisis. Haber sacado los trapitos al sol después del resultado contundente de las Paso desnudó que hay diferencias insalvables en todas las dimensiones del manejo de lo público. Se cuestionó la economía, la relación con los gobernadores e intendentes, el manejo político de la pandemia, los gestos dados o no dados a los propios y a la sociedad. Se puso bajo un manto de sospecha la propia pericia presidencial para conducir la gestión. Eso fue gravísimo y deja lesiones que llevará tiempo sanar. Y también se mostró cuánto la política puede divorciarse de la sociedad, cuanto puede alejarse del sentir de un pueblo que se expresó ejerciendo el derecho más importante que le confiere la democracia. No fue el voto, fue lo que subyacía como conflicto lo de desató la debacle. Hay quienes dicen que estas peleas son "cosas de la política". ¿Es así la política o más bien es la herramienta capaz de transformar la vida de los pueblos si se ejerce con mesura, discutiendo las diferencias en la templanza del diálogo genuino, sabiendo que se gana y que se pierde y que en la dinámica de ejercicio del poder las diferencias es mejor discutirlas con mesura, sin grandilocuencias, con madurez, hacia adentro, sin generar mayor zozobra que la que ya la realidad de todos los días le propone a la gente?















