El consumo y el tráfico de drogas cada vez más presente en la comunidad pergaminense
DE LA REDACCION. El consumo de drogas es un fenómeno que se ha expandido notablemente en la sociedad argentina, al punto que la ubica entre las naciones con uno de los índices más alto y Pergamino no es ajeno a esta problemática que atraviesa todas las clases sociales.
El aumento del consumo de estupefacientes trajo aparejado un incremento en la producción y el tráfico de drogas, lo que puede verse claramente en los operativos en los que habitualmente se secuestran sustancias prohibidas. Yendo más profundo aun, la utilización de drogas también se traduce en hechos delictivos más graves y episodios de violencia.
Las mas leidas de Importados
Detuvieron a un joven tras el robo a un supermercado chino del barrio Centenario
Argentino, Alem, Pinzón y Gimnasia, en la última parte de la pretemporada
Carlos Castagneto visitó nuestra ciudad y otorgó importantes beneficios económicos
El Taller de Música Pergamino en Florentino
Impuestazo y devaluación: chau tecnología, seguridad y confort
En Rosario el narcotráfico parece haber encontrado el lugar propicio para la proliferación de estas organizaciones delictivas y desde allí provee a las ciudades satélites de la misma provincia y del norte bonaerense como Pergamino, Colón, Arrecifes, Junín o Rojas, donde a menudo, en los controles viales y operativos policiales se filtra una parte (ínfima por cierto) del tráfico de estupefacientes que llega a la ciudad.
A nadie le llama la atención. Está claro que las sustancias provienen de grandes ciudades como Rosario o Buenos Aires, ya según indicaron distintas fuentes que trabajan en esta problemática, en Pergamino no existen “cocinas” de drogas, como se denomina a los lugares donde se procesa la sustancia sino que recibe la droga de las grandes ciudades, en algunos casos ya fraccionada y disponible para la venta. Debido a que aquí no hay procesamiento es que no se ve consumo de Paco, que se fabrica a partir de los desechos de la cocaína en combinación con otros elementos de alta nocividad.
No es un secreto que la droga está instalada en nuestra comunidad. Que la ciudad no es el paraíso y que no escapa a la situación que atraviesa a la sociedad en su conjunto a escala global. Dimensionar en qué medida está al alcance de todos, hasta qué punto cuenta con dispositivos conocidos por muchos para comercializarse, es la meta de una búsqueda que siempre resulta incompleta porque el mercado que la propicia se recicla a la par de la moda y de la volatilidad de los vínculos. No obstante, con mayor o menor información, la calle habla de la droga que hay y hasta comenta cuáles son los puntos de venta y los lugares de encuentro de adictos.
Consumo
A menudo se señala que “la droga está en todos lados”. Sin embargo, pocas veces se indaga en el alcance cierto que tiene esta apreciación. Con frecuencia se habla de las adicciones como “algo que les sucede a otros” y no se consigue separar la opinión de ciertos prejuicios. Así se asocia drogadicción con delincuencia, abuso de sustancias con violencia y se estigmatiza a la persona que consume, sin reparar en las historias comunes y repetidas que están detrás del impulso. Y sin detenerse a observar en qué medida el “acceso fácil” a la sustancia motiva su penetración en todos los ámbitos. Justamente en lo sencillo que es llegar a la droga radica la cara más impenetrable del problema: el negocio.
Suele considerarse a las drogas como algo que ocurre en la marginalidad. Sin embargo, hoy no hay que introducirse en una villa de emergencia para encontrar lo que satisfaga la necesidad. El abuso de sustancias como sustituto de carencias no es privativo de los pobres. Tampoco es privilegio de los ricos. Abusar de sustancias lícitas o ilícitas es algo que atraviesa todos los estratos sociales y cala hondo hasta configurar la cara más cruda de la realidad.
En general, el consumo se asocia a la comisión de delitos, el lenguaje del consumo se vuelve conocido en la noticia policial. Como la actividad se despliega transgrediendo normas y corriendo límites, es infrecuente adentrarse en los códigos y en los hábitos de quienes están inmersos en el mundo de las drogas. Hacerlo supone detenerse en aspectos que suelen quedar ocultos y descubrir que la droga cruza por igual el terreno de la diversión y las miserias personales. Se introduce en el deporte y en las salidas y se sostiene sobre la base de complicidades necesarias para que su circulación se transforme en algo posible y más cercano de lo que se presupone.
La génesis de este informe fue precisamente indagar en la problemática de las drogas de la mano de quienes conocen sus mecanismos de circulación. Para ello fue necesario introducirse en ámbitos diversos. Tomar contacto con fuentes reservadas. Hablar y callar para tratar de entender cómo se va tejiendo, no demasiado lejos y a mano, un mundo no tan subterráneo como podría haberse imaginado hace tiempo.














