El Código Penal tiene un proyecto de reforma
Durante mayo de 2012 se formó una comisión con motivo de plantear un proyecto de reforma al Código Penal de la Nación, compuesta por juristas y legisladores que debieron analizar la normativa actual, proponer las reformas que supuestamente unifiquen la legislación, pero principalmente actualizar este código del año 1921 a nuestro presente. ¿Lo habrán logrado?
La comisión compuesta por el penalista doctor Zaffaroni, miembro de la Corte Suprema de Justicia; el exministro de Justicia, de Seguridad y excamarista doctor Arslanian; el legislador y constitucionalista doctor Gil Lavedra, legisladores como Federico Pinedo y María Barbagelata, trabajó durante más de un año y medio para dar forma a un proyecto que se presentará durante 2014 para ser tratado en el Congreso.
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De una rápida mirada a los miembros podríamos decir que el resultado sería impredecible, pues se trata de diferentes posiciones por ante el delito, sus sanciones y las víctimas. Podrían haber tomado como base el proyecto de reforma del año 2006, y así fue, pero sin embargo avanzaron a extremos inimaginables para los juristas de estos tiempos.
La carta de presentación de este proyecto cae en la eliminación de dos conceptos importantísimos en la política penal como son la “reincidencia” y la “peligrosidad” del sujeto. Esto implica desconocer los antecedentes del delincuente a la hora de juzgarlo y de decidir sobre su reclusión o vuelta a la libertad. También se agrega la “insignificancia” y una graduación preferencial por el tipo de víctima. Por ejemplo, podría darse que el robo a un supermercado tenga menos pena que el mismo hecho pero realizado a un almacenero.
También veremos nuevas figuras como el “peculado de uso” cuando es utilizado en beneficio propio del funcionario un servicio prestado por la administración pública. O el “peculado culposo” cuando por ineficiencia o negligencia se permite por otros el robo de fondos públicos.
A su vez, se restringen conceptos como los de asociación ilícita, y hasta se modifica el delito de violación dando la posibilidad que esta sea dentro del matrimonio, tema vedado hasta el momento. Otro punto importante es en cuanto a la despenalización de la tenencia de droga para uso personal, siguiendo lineamientos actuales de nuestra Corte Suprema, al igual que con el aborto donde se libera de pena a los casos de abortos producto de una violación.
Estos tipos de proyectos no siempre han tenido éxito, de hecho desde 1921 no menos de 10 comisiones fueron conformadas para la reforma, resultando todas rechazadas al momento de votarse o siquiera han salido de la comisión conformada para su tratamiento.
Los resultados no parecen los esperados por una sociedad que aguarda con ansias un cambio pensado en la víctima, no tanto en la modalidad o formas de comisión de un delito. Si por un lado el discurso es luchar contra la “puerta giratoria” del delincuente, mal podríamos pensar que dejando de lado los antecedentes de estos podamos lograrlo. En conclusión, parecería que ideas sobran, ahora falta que se apliquen y resulten en una merma de la delincuencia y sus dañosas consecuencias para todos.









