El clima está generando un verano para olvidar
Estamos pasando un verano plagado de experiencias difíciles respecto del clima, enormes olas de calor que terminan con cortes de energía, cortes de agua y vecinos con los síntomas propios del golpe de calor.
La última térmica alta que tuvimos hace apenas unos días fue de 47 grados, una temperatura que hace más de cincuenta años no se veía en la zona. Los cables de energía se derretían y las centrales explotaban de calor. Paralelamente, todos los equipos de aire acondicionado estaban encendidos, como es natural, siendo este un mercado que se ha cuadruplicado en los últimos años. Y es así como en nuestra ciudad y en tantas otras, hubo cortes.
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Ahora mucha lluvia en poco tiempo y una vez más la crecida del Arroyo luego de las intensas precipitaciones (192 milímetros entre el sábado y el lunes en nuestra ciudad) que se registraron en la zona norte de la provincia de Buenos Aires, provocando inundaciones y evacuados. Otros vecinos resisten con el agua en la puerta de sus casas, esperando el milagro de que no llueva por un lado y el agua empiece a bajar por el otro.
Desde que comenzó el problema está operando el Comité de Crisis conformado por funcionarios del Municipio y Defensa Civil junto a representantes de la Policía de la provincia de Buenos Aires, Bomberos Voluntarios, Cooperativa Eléctrica, Hospital San José y Comisión de Seguimiento; también participan de las planificaciones las autoridades del Concejo Deliberante y los presidentes de los bloques.
Hasta tanto el Arroyo retome su cauce normal, el Comité de Crisis seguirá manteniendo su labor ayudando a evacuados y monitoreando la situación.
Mientras el Arroyo desbordaba, generando gran preocupación en la población, que aún mantiene frescos los recuerdos de aquel meteorito que anegó a la mitad de la ciudad en 1995 y que no es el caso que estamos atravesando ahora, hubo problemas en los barrios donde en cada lluvia pasan dificultades; Jorge Newbery, John Kennedy, José Hernández, Güemes y parte de Belgrano, donde hubo muchos evacuados. Pero otros sectores de la ciudad tienen agua en las calles que no termina de evacuarse, porque el Arroyo aun no puede recibir esa masa de líquido. Estas calles han sido cortadas al tránsito y el Municipio ha reforzado la seguridad en los sectores donde los vecinos debieron abandonar sus domicilios.
Las calles que se han declarado zona de riesgo por anegamiento en el Centro son: Intendente Biscayart entre 9 de Julio y Rocha, Laguía entre Merced y Colón, Emilio R. Coni hasta el Arroyo y Larrea y 3 de Febrero hasta el Arroyo y los márgenes de ambos lados del Arroyo.
Los vecinos se preocupan al ver que deja de llover y el agua en vez de bajar lentamente, sigue subiendo y responsabilizan a los campos anegados que comienzan a evacuarse hacia el Arroyo. Funcionarios municipales niegan esta versión y afirman que el comportamiento hidrológico de una cuenca como esta es que los picos de crecida se producen dentro de las ciudades porque el agua escurre mucho más rápido. En los campos el agua baja más lento, en consecuencia se maneja con la velocidad y la intensidad que le da el paso de agua al nivel de la ciudad, de tal manera que lo que vamos a tener es alto el Arroyo por más tiempo de lo que normalmente lo tenemos. Esta versión es bastante parecida a lo que la gente piensa.
Los pueblos de campaña, tienen una situación bastante parecida a la de la ciudad de Pergamino, excepto en tres pueblos como La Violeta, Manuel Ocampo y Guerrico porque la cantidad de agua caída es mucho mayor. En el caso de La Violeta se registraron 330 milímetros, 260 en Manuel Ocampo y 250 en Guerrico.
La realidad es que toda la zona norte ha sufrido anegamientos, el río Arrecifes no puede recibir más agua de sus afluentes y la localidad de San Pedro ha tenido enormes anegamientos.
Esperemos que el clima que tanto nos ha castigado este verano comience a mejorar, no sólo por los anegamientos que son la urgencia de la hora, sino también por los niveles de calor y humedad que hemos venido soportando, casi sin respiro.
Evidentemente la naturaleza se está tornando cada vez más indomable y es bien cierto también que el hombre con su acción a veces devastadora colabora bien poco para que esto no suceda.
En tanto debemos estar preparados para un clima que ya no ofrece los cambios más leves a los que estábamos acostumbrados, por momentos parece que estuviéramos más cerca de la zona tropical de lo que realmente estamos.
Deberemos estar cada vez más prevenidos ante las situaciones que estamos atravesando, no sólo en Pergamino sino en todo el país, donde han ocurrido siniestros de todo tipo, enormes incendios, aludes de barro e inundaciones.
Un verano para olvidar, sin dudas.













