El Centro de Día “Esperanza” cumplió el sueño de tener una casa propia

A poco de cumplir nueve años de historia, la institución adquirió el 50 por ciento del predio de dos hectáreas ubicado en la ruta nacional Nº 8 y Barrancas del Paraná donde funciona, incluyendo la estructura edilicia. La escrituración se realiza en forma separada pero con un compromiso económico para concretar en 18 meses la compra del resto.
DE LA REDACCION. El Centro de Día Esperanza vive uno de los momentos más importantes en sus casi nueve años de historia: pudo concretar el sueño de la casa propia al adquirir el 50 por ciento del predio donde funciona la institución, incluyendo la estructura edilicia.
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Desde los inicios, el desafío principal fue generar recursos para poder funcionar con el aporte de la obra social Ioma para sus internos. A pesar de los frecuentes atrasos en la llegada del dinero, lo que más de una vez complicó la subsistencia diaria, la impecable administración de las autoridades de la institución posibilitaron concretar esta meta.
La compraventa se realizó en la escribanía Tolesano Archilla, elegida por los vendedores. Por ahora, el Centro de Día obtuvo el 50 por ciento del predio de dos hectáreas, incluido el inmueble. La operación se realizó entonces de manera parcial pero con un compromiso económico para concretar en 18 meses la compra del resto.
Ante este nuevo estado de cosas, la perspectiva institucional es inmejorable, ya hay muchos proyectos que ahora podrán cristalizarse, como la posibilidad de hacer jornada completa, ampliar los espacios físicos e incorporar talleres, entre otros, así como también seguir enfocándonos en la tarea de dar a nuestros hijos lo que se merecen, porque son personas con discapacidad y con derecho a la igualdad de oportunidades, señaló Mónica Bañuls, referente de la institución.
Las autoridades y profesionales que trabajan en la institución rebalsan de alegría. Felices y agradecidos primeramente a Dios por darnos la fuerza y las ganas de seguir; a la comisión directiva por ser incondicionales, generosos; a los colaboradores que siempre están; a las familias por confiarnos a sus hijos y acompañarnos en cada paso a dar; a los voluntarios, a los profesionales por no perder nunca de vista que el objetivo de nuestro centro es dar a los asistentes lo mejor que podamos. También a la comunidad pergaminense que siempre que hicimos una campaña, rifa o evento ha acompañado, a los medios que con su generosidad ayudan a concientizar de la realidad, y personalmente agradezco a mi familia, mi esposo por acompañarme en esta cruzada y a Noelia que al igual que cada uno de los asistentes es el motorcito que nos impulsa a defender su derecho a tener un espacio de pertenencia y crecimiento.
Historia
Creada en 2006, la Asociación Integral Esperanza abre las puertas del Centro de Día Esperanza en el año 2007, subsidiado durante dos años por el Municipio pergaminense, en aquel momento por el intendente Héctor María Gutiérrez. Hoy se ha convertido en una organización referente, con un articulado abanico de servicios, programas y acciones que se organizan en distintos espacios niñas, niños, jóvenes, adultos.
El equipo profesional trabaja en distintos campos: la educación, la salud y rehabilitación, la cultura e identidad, el trabajo, la sensibilización y el fortalecimiento emocional de los asistentes. Incansables en su lucha, con objetivos claros y sin ánimo de bajar los brazos, brindan a la comunidad un servicio muy necesario para el sector más vulnerable: la discapacidad severa.
Con una mirada que entiende la discapacidad, motriz, intelectual, desde una perspectiva de derechos humanos, el Centro desarrolla un proyecto institucional que articula servicios para personas con discapacidad intelectual y motriz (en salud, rehabilitación integral en todas las terapias afines, educación, inclusión, estimulación, capacitación laboral, entre otros) acompañándolas en el desarrollo vital, familiar y comunitario; con procesos de inclusión y participación y con acciones de incidencia en distintos espacios y sectores sociales, que animan procesos de fortalecimiento y de cambios en las representaciones sociales en torno a la temática, en las oportunidades de inclusión y accesibilidad, y desde ahí en las formas que construimos sociedad. Siempre en pos de la excelencia.
Conscientes de que la discapacidad severa es una de las menos aceptadas socialmente, apuntamos a poder brindar un espacio que nuclee todo lo necesario para que el desarrollo de la persona con discapacidad sea pleno y se pueda aportar lo necesario para mejorar o mantener su calidad de vida, concluyó Bañuls.













