El caso de Walter Jure, muestra palmaria del imperio del narcotráfico
Para Pergamino es una buena noticia que haya caído en Rosario una banda que proveía la logística a distintos grupos narco, porque la mayoría de los que han atrapado con estupefacientes en nuestra ciudad, provenía de allí, según indica la crónica policial.
Entre los corredores que se han armado desde Rosario, donde hay una fuerte actividad narco, para distribuir y vender drogas, uno de ellos es Pergamino, tanto para consumo local como para la distribución en el norte bonaerense. De modo que lo que allí sucede tiene repercusión aquí, en el submundo de los dealers.
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Y aunque en Santa Fe se supone que están en guerra contra la droga y sobre todo contra quienes la venden, hay cosas paradigmáticas, como es lo que sucedió con Walter Jure, que cayó preso en 2002 con Thierry Polus, el francés que lleva el mote de rey de la marihuana. Luego volvió a ser detenido en 2009, junto con su padre, Juan Antonio, alias Tarta, su madre y su hermano, con 40 kilogramos de cocaína en Rosario. Cinco años después fue apresado tras quedar pegado a la causa de los Monos, y ahora fue nuevamente detenido.
En ninguno de los casos anteriores quedó preso mucho tiempo, volviendo al ruedo al poco tiempo, con total impunidad y todos los contactos intactos, como quedó evidenciado. ¿Cómo es posible que con tantas detenciones en flagrancia haya recuperado la libertad? ¿Qué tiene que suceder para que un criminal del narcotráfico sea debidamente sancionado? ¿Será que el código penal es tan laxo? Evidentemente sí, y los propios narcotraficantes lo saben, por eso reinciden en la actividad.
Ahora Jure volvió a ser aprehendido pero, ¿el peso la ley caerá sobre el jefe de la banda?
En esta operación, efectivos de Gendarmería y la Policía de Seguridad Aeroportuaria realizaron 25 allanamientos en Salta y Rosario, donde se incautaron de más de 102 kilogramos de cocaína y detuvieron a 12 personas vinculadas a una organización que se dedicaba al narcotráfico.
Esta organización manejaba tres niveles en el mercado de estupefacientes: traslado, acopio y distribución de la droga. Jure es el líder de esta banda, nada menos, que provee de cocaína a grupos más pequeños en varias zonas de Rosario.
Hace 45 días que se investigaba a esta organización, luego de que el Ministerio de Seguridad de Santa Fe alertara de un posible traslado de la droga de Salta a Rosario. Ante la posibilidad de que hubiera efectivos de la Policía santafecina involucrados, el fiscal le pidió al juez Carlos Vera Barros que el operativo y las órdenes de allanamiento fueran realizados por las fuerzas de seguridad federales.
Esto no es casual, ya que la Policía santafecina está altamente sospechada de connivencia con las bandas narco, desde la caída del jefe provincial por proteger a estos grupos. Y aunque no hubiese sido deschavado el comisario Tognoli, es igualmente presumible la participación de efectivos. De otro modo, no hubiese sido posible semejante avance del temible negocio en la vecina provincia. Y no sólo policías, sino también funcionarios judiciales y, sobre todo, del Ministerio del Interior, a cargo del control de las migraciones, que ha permitido el ingreso al país de narcocriminales declarados, con prontuarios frondosos. También de empresarios de los que es factible suponer su vinculación ya que ingresan al país ingentes sumas de dinero de procedencia desconocida.
Descartando las connivencias de las fuerzas públicas provinciales, es que se decidió trabajar en el caso de Jure con Gendarmería. Según se supo por las investigaciones, la droga ingresaba en nuestro país desde Bolivia, se comercializaba en Rosario y probablemente también se exportaba a Europa. En el operativo se realizaron allanamientos en comisarías, entre ellas la seccional 19a, pero hasta ahora no hay uniformados detenidos en esta trama narco. Pero la Justicia dice que aún no terminaron las detenciones.
El caso de Walter Jure, de 35 años, apuntado como líder de la organización, es muestra palmaria de lo que conlleva el no haber atendido las luces amarillas de este flagelo oportunamente. Es el ejemplo de lo que permite la laxitud de la ley penal, que clama a gritos por una reforma. Su largo historial en el mundo de la droga deja en claro que su impunidad fue en aumento, merced a un sistema que se lo permitió. Así, terminó siendo jefe de banda, cuando quizá en las primeras redadas era un pequeño dealer. Cayó preso por primera vez en 2002, cuando tenía 21 años, en la localidad de Malabrigo, en el norte de Santa Fe. Manejaba un camión cargado con 280 kilos de marihuana, que era seguido por efectivos de la brigada de Drogas Peligrosas. Por ese caso Jure fue condenado a ocho años de cárcel y su jefe Therry Polus recibió una condena de 10 años.
Recuperó su libertad mucho antes de lo previsto y en 2009 Jure volvió a ir preso, cuando fue detenido el clan familiar durante un operativo de la Policía en la zona noroeste de Rosario, donde se secuestraron 40 kilogramos de cocaína, 100.000 pesos y cuatro armas.
Cinco años después fue detenido por orden del juez Juan Carlos Vienna en el marco de la causa de los Monos. En un video que exhibió en los canales de televisión Ramón Machuca, alias Monchi, líder de los Cantero (hoy está prófugo), Jure aparecía entregándole un bolso con dinero a dos oficiales de la Policía de Santa Fe. ¿Hacen falta más pruebas para mantener encerrado a este personaje? Parece que sí porque Vienna ordenó su detención y Jure confirmó ante Asuntos Internos que había entregado unos 300.000 pesos a dos policías, pero el magistrado lo dejó libre. No sólo lo dejó libre sino que es evidente que no sólo el jefe de la Policía mantenía connivencia con los narcos sino muchos sectores de distintas comisarías hacían negocios con ellos.
Evidentemente no sólo la Policía santafecina está perforada por los narcos, parece que hay sectores de la Justicia que tampoco son ajenos a estos manejos. Y es así como las bandas crecen y terminan dueños de zonas que quedan prácticamente a su merced.
Mientras tanto, desde el Gobierno el tema no se toca. Nunca se escuchó a la presidenta anunciar una medida para combatir el narcotráfico.














