El aumento de los combustibles y su impacto en los precios de los demás productos
Con la suba del 8 por ciento en sus precios, la Argentina ocupa el tercer lugar entre los países con combustibles más caros del continente, solo detrás de Cuba y Uruguay. Llenar el tanque sale el doble que en Estados Unidos o cuatro veces más que en Ecuador.
La escalada inflacionaria, aunque se hagan todos los intentos por frenarla, no se detiene, y uno de los sectores en donde más se observa esta situación es el energético, con el precio de los combustibles en continua trepada, sin que quede claro en la gente común cuáles son los motivos por los cuales los combustibles aumentan varias veces en el año, en tiempos en que el valor del petróleo está depreciado.
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Tras la convalidación hecha por el Ministerio de Energía y Minería que conduce Juan José Aranguren, a partir de esta semana rige el primer aumento del año. Y decimos que es el primero porque no será el único.
El precio por litro de nafta súper en los surtidores de nuestra ciudad supera los 20 pesos (en las estaciones de YPF y Esso las más baratas- costaba 19,03 y 19,04 respectivamente), lo que hace que cargar un tanque cueste aquí el doble de lo que vale en los Estados Unidos o cuatro veces más que en Ecuador, ya que en la Argentina el litro cuesta 1,26 dólares, mientras que en el norte del continente sale 63 centavos de dólar, y en el país bolivariano, 36 centavos.
Una de las principales preocupaciones que esto trae para la vida cotidiana de los argentinos es que con esta suba podría suceder lo que ya ha ocurrido en otras ocasiones a lo largo de la historia nacional, es decir, que los precios que están atados al transporte incrementen su valor, envolviéndose así en una espiral inflacionaria que llevará los valores de alimentos e insumos al alza.
Entre otras de las consecuencias que acarrean estos aumentos en los combustibles, en momentos en que el barril de petróleo cuesta la mitad de lo que salía hace tres años, se puede ver la merma gradual y sostenida en la carga de nafta, que en el último año alcanzó el 10,3%, según los encargados de surtidores.
Hoy el Gobierno parece no ver que cuando posibilita estos incrementos está debilitando el bolsillo de los sectores menos pudientes, ya que un aumento en el valor de las naftas acarrea en forma inmediata un efecto rebote muy grande, ya que afecta a todos los demás productos de la canasta básica.
Lamentablemente el Gobierno no pudo cumplir sus promesas de disminuir la escalada inflacionaria, y con esto lo único que se hace es seguir afectando el bolsillo de la gente de menores recursos, que son los que menos posibilidades tienen de hacer frente a la crisis.
Las naftas y sus incrementos afectan todo, más que nada al transporte y la cadena de alimentos, ya que se transportan por tierra, y esos aumentos ya los vamos a ir viendo en los próximos días, seguramente. Si esto sigue así y se permiten nuevas subas como se anuncia desde el Gobierno, será muy difícil que se pueda cumplir con la intención oficial de llegar a un 17% de inflación este año.
Mientras en la Argentina el precio de los combustibles no para de subir, en el resto del mundo sus valores están a la baja o se mantienen estables debido a la crisis petrolera. El litro de nafta más barato del planeta se encuentra en el continente: se trata del caso de Venezuela, donde sale solo tres centavos de dólar.
En Bolivia, otro país productor de petróleo dentro de la región, un litro de nafta cuesta 58 centavos de la moneda norteamericana, mientras que en Colombia se puede adquirir por 72 centavos.
Según los especialistas energéticos, la nafta alcanza tan altos precios en nuestro país debido principalmente a la gran carga tributaria en su precio, que trepa al 41%, lo cual eleva su valor a niveles mucho más altos que los internacionales. Esa exagerada mochila impositiva que pesa sobre los combustibles es otra muestra de cómo el Estado financia el excesivo gasto público. En vez de buscar alternativas para que sean más baratos y así favorecer el consumo en un país muy grande en el que para llegar a todos los confines se necesitan recorrer grandes distancias, aquí se grava a más no poder y las consecuencias están a la vista: menor consumo, mayor inflación y la consecuente pérdida del poder adquisitivo, fundamentalmente de los sectores menos pudientes.
Además de los altos impuestos, el combustible es más caro en Argentina que en el resto del mundo también porque el Gobierno tiene un acuerdo con las petroleras y las autoriza a cobrar el barril a 55, 67 y hasta 73 dólares, cuando el precio internacional es la mitad.
Este es el precio más distorsionado de la economía argentina, que luego termina impactando en el bolsillo del que va a comprar combustible a la estación de servicio. Y, más pronto que tarde, vía mayores costos, sobre el resto de los bienes de la economía, realimentando y espiralizando la inflación.













