El adiós a Hugo Apesteguía: un empresario comprometido con el desarrollo de Pergamino
El 13 de mayo la crónica que oficializó la noticia tenía el título que plasmaba un sentir: había muerto Hugo Apesteguía, el alma del Diario LA OPINION. Esas palabras resumían el pesar de esta redacción y la certeza de que con su partida Pergamino perdía a quien a lo largo...

El 13 de mayo la crónica que oficializó la noticia tenía el título que plasmaba un sentir: había muerto Hugo Apesteguía, el alma del Diario LA OPINION. Esas palabras resumían el pesar de esta redacción y la certeza de que con su partida Pergamino perdía a quien a lo largo de su vida se había erigido en uno de sus principales referentes no solo por la audacia con la que se transformó en un empresario de los medios de comunicación sin ser periodista, sino por el compromiso y generosidad con los que asumió cada desafío personal y empresarial que llevó adelante, siempre anteponiendo el bienestar de la comunidad.
Esta semblanza que intenta rendir un tributo a su memoria conserva la esencia de ese sentimiento y se escribe con la sensación de vacío que dejan las ausencias, pero con la convicción de que las personas deben ser honradas por los valores que tuvieron y pusieron al servicio de cada una de las cosas que hicieron. Eso es lo que las inmortaliza y les da un lugar en la historia.
Las mas leidas de Pergamino
Granville presentó el nuevo Peugeot 2008 que se fabrica en nuestro país

En Pergamino, los vecinos eligen el nuevo corredor que une el Paseo Ribereño y el Parque Belgrano

Buscan que Pergamino sea reconocido como damnificado por las obras nunca realizadas en la Ruta 188

Crisis en el Hospital San José de Pergamino: juntan firmas en Change.org

Las naranjas que nadie junta y que hoy despiertan interés en el mundo

En este sentido, la vida de Hugo Eduardo Apesteguía estuvo enteramente dedicada a Pergamino. Aquí sentó las bases de sus empresas y conformó su familia. Disfrutaba de ver en esta geografía crecer a sus nietos y se sentía satisfecho de haberles señalado el valor que tiene la dedicación al trabajo en el cumplimiento de los sueños.
Lo que caracterizó su esencia fue su perfil emprendedor y se convirtió en un referente en todo ámbito en el que incursionó, desde el rubro de la carne donde trabajó siendo muy joven; hasta las grandes empresas a las que dio vida fruto de su visión.
Un hombre de trabajo
Hugo Apesteguía comenzó a trabajar junto a su hermano Alberto a los 10 años en Francisco Ayerza, en un tambo propiedad de su padre. La tarea consistía en traer leche en un carro hasta la Cooperativa de Tamberos "Sol de Pergamino Ltda.", ubicada en la ruta Nº 188. A los 16 años su padre lo llevó a trabajar con su tío Mario al Matadero Municipal. Sus progenitores Ada Sbolci y Alberto Apesteguía fueron para él el espejo del que tomó el valor del esfuerzo.
Su carrera empresaria se inauguró cuando tenía 18 años. Comenzó a comprarle carne a su tío y la repartía en San Nicolás, donde vivía.
Fue su tía Olga Bonazzi quien lo convocó a que acompañara a su hermano Hugo Bonazzi en la compañía de seguros. Ese reto que tomó con entusiasmo, fue el que modificó su vida para siempre y el que de algún modo fue el hito fundante de una larga carrera empresaria. En pocos años producto de su dedicación se transformó en el primer productor individual del país de La Agrícola Compañía de Seguros, lo que no solo le permitió consolidar su actividad comercial sino vincularse con otros proyectos. Entre ellos, el desafío que le propuso Nicolás Rasuk, uno de sus clientes, para integrarse al trabajo en el Club Sirio Libanés cuando comenzaba a construirse la Ciudad Deportiva, espacio que se transformó en su pequeño paraíso.
Su labor empresaria estuvo marcada por un fuerte compromiso solidario. Así forjó el Taller Protegido Pergamino. Decidió trabajar en ese proyecto cuando Nelly Pujol le contó que los chicos con discapacidad aprendían muchas cosas en la escuela, pero luego no conseguían insertarse en el mercado del trabajo. La tarea por esa causa fue incesante y generosa, desde los cimientos de una obra que hoy es emblema en la ciudad.
Como en una sucesión de acontecimientos, de la mano del Taller Protegido conoció a Jorge Torralba, un camarógrafo al que llevó a filmar las actividades que realizaban los chicos. Esa fue la semilla de uno de los grandes proyectos de su vida: la creación del primer sistema de televisión por cable de la ciudad. Sacó la licencia en el organismo regulador y sin saber nada de televisión instaló STC Canal 4, regalando la conexión de las primeras manzanas porque los usuarios no se abonaban, porque desconocían los alcances del servicio. Ese emprendimiento, lejos de quedar ahí, alcanzó un volumen y reconocimiento tal que transformó a Canal 4 en el canal de cable más importante de la provincia de Buenos Aires; y con los años tecnología y otros servicios se sumaron a esa firma tan rica a sus sentimientos.
Su quinto hijo
Cuando el Diario LA OPINION estaba herido de muerte producto de una situación económica difícil Hugo Apesteguía tomó la decisión de rescatarlo para que la ciudad no perdiera esta empresa tan propia de Pergamino. Alguna vez él mismo dijo que emprendió esta aventura que le supuso muchísimos riesgos sin siquiera saber escribir a máquina. Fue una empresa de la que se hizo cargo en forma solitaria y con tenacidad pudo sacarla adelante e imprimirle el salto de calidad producto de una fuerte inversión en tecnología. Superando las adversidades de los incendios y asumiendo la comprometida tarea de "aggiornar" el diario a los desafíos de los nuevos tiempos, volvió a poner al periódico a la vanguardia y sostuvo los embates de reiteradas crisis sin dudar un solo instante de la decisión tomada en el año 1989 cuando se transformó en el director del Diario de la ciudad. Por el contrario, le dedicó tiempo confesando que representaba para él "su quinto hijo".
Dar, para recibir
En su concepción estaba la certeza de aquella frase escrita en la Biblia de que "Cuanto más das, más recibís'" Ese fue el lema que acompañó toda su vida empresaria. Fruto del deseo de "dar" fue que creó la Fiesta del Deporte y más tarde la Fiesta de la Cultura y contra todos los detractores de aquel tiempo ideó construir el Complejo LA OPINION Plaza, su última gran obra y el emprendimiento que coronó su actividad. Concibió ese proyecto como una oportunidad de devolverle a Pergamino mucho de lo que la ciudad le había dado y en la esquina más céntrica dotó al Complejo no solo de infraestructura sino de servicios por cuanto de la mano del patio de comidas y de la instalación allí de sus empresas, dio vida a Cinema Pergamino en el espíritu de que Pergamino y la región recuperaran para sí el placer de disfrutar del cine.
Su pilar afectivo
Inquieto, deportista, apasionado, amigo de los amigos, portador de una personalidad fuerte, fue un hombre que en su vida personal hizo del deporte un culto y de su familia el pilar afectivo sobre el cual sostuvo todo lo demás. Nada de lo realizado hubiera sido posible sin el acompañamiento incondicional de su esposa "Negrita" a quien conoció a los 16 años; ni de sus hijos y nietos.
Dueño de una fe fortalecida con el paso de los años, sentía en su fuero íntimo que contaba con la protección divina y ese sentir le daba esa paz interior desde la cual podía ver la vida en perspectiva.
Pasar la posta
Cuando sintió que era tiempo de retirarse de la actividad empresarial, fruto de una decisión meditada en la tranquilidad de sus tardes en su casa de la Ciudad Deportiva, contemplando el campo de golf comenzó a conectarse con nuevas rutinas y a vivenciar lo que significaba cosechar los frutos del esfuerzo. En lo comercial no dudó en pasar la posta del manejo de sus empresas a sus hijos, lo que le permitió disfrutar del descanso. Más tarde, algunas afecciones de salud condicionaron el bienestar de la vejez que hubiera merecido tras tantos años de trabajo incansable. Sin embargo, transitó ese tiempo en familia con la entereza con la que sorteó muchas de las dificultades que le propuso la intensidad de la vida vivida plenamente, fiel a su esencia. La tragedia del coronavirus hizo lo demás.
Una ciudad que dice Adiós
Con la muerte de Hugo Apesteguía Pergamino despide a un empresario que fue tal vez más que eso: fue un hombre que le brindó a la ciudad su corazón y su entrega desinteresada pensando en el bienestar, el desarrollo y el crecimiento de este pago chico que fue su lugar en el mundo.
Las crónicas de las muertes cercanas siempre están imbuidas de subjetividad y teñidas por el sentir de la pérdida, y este relato no es la excepción. Sin embargo, este recorrido somero por una larga historia de vida intentó ser una semblanza despojada de cualquier subjetividad para recordar lo que Hugo Eduardo Apesteguía ha representado para esta ciudad que hoy lo despide. El registro de la palabra escrita a la que le daba tanto valor y sus obras lo trascenderán. Y ese será quizás el capital más valioso que deje su impronta que tras su fallecimiento aparece como testimonio, y como legado.
Agradecimiento infinito
Quienes formamos parte de LA OPINION hacemos propia la gratitud que los familiares de Hugo Apesteguía sienten por las enormes muestras de acompañamiento en este momento de profunda tristeza. Ayuda a sobrellevar el dolor la certeza de que en el corazón de cada pergaminense hay algo de lo que Hugo hizo por esta ciudad.














