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Dos pergaminenses trabajaron en el satélite argentino Arsat-1

26 de octubre de 2014 a las 12:00 a. m.
Dos pergaminenses trabajaron en el satélite argentino Arsat-1
'' Santiago Tempone, de 28 años, estuvo en Guyana para el lanzamiento. (Facebook)

Horacio Boccoli, ingeniero químico oriundo de Acevedo, y Santiago Tempone, ingeniero mecánico, nacido en nuestra ciudad, formaron parte, en diferentes funciones, del proyecto que terminó el 16 de este mes con el lanzamiento del aparato al espacio. Los dos, radicados en Bariloche al servicio de Invap, contaron sus experiencias y sensaciones.

DE LA REDACCION. El jueves 16 de este mes se produjo un hecho destacado para la historia del país, que fue el lanzamiento al espacio del satélite Arsat-1, fabricado en el país por técnicos argentinos. Para los pergaminenses lo interesante es que dos profesionales oriundos de nuestro medio son parte, en diferentes funciones, de este proyecto: el ingeniero químico Horacio Boccoli, de extensa trayectoria en la empresa estatal Invap, y el ingeniero mecánico Santiago Tempone, un joven que fue convocado por dicha empresa para sumar sus conocimientos.

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El satélite fue construido en Bariloche por la empresa estatal de Río Negro Invap y la estatal nacional Arsat, con una inversión de 270 millones de dólares en el contexto del sistema satélital geoestacionario argentino de telecomunicaciones, que prevé la fabricación de otros tres satélites.

El Arsat-1 es el primer satélite íntegramente fabricado en el país (aunque con sus componentes útiles importados), con una vida útil prevista de 15 años, que ofrecerá servicios de telecomunicaciones como televisión, acceso a Internet, datos y telefonía para la Argentina y los países limítrofes, desde una distancia de 36.000 kilómetros de la Tierra. El lanzamiento fue el 16 de este mes, desde la base de Kourou, en Guyana Francesa. El recorrido para llegar allí fue de Bariloche a Ezeiza, luego al aeropuerto de Cayenne y de ahí por vía terrestre hacia la base.

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Horacio Boccoli

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Nacido y criado en Acevedo, Horacio, de 59 años, es ingeniero químico recibido en la Universidad Nacional de La Plata y hace 28 años que trabaja en Invap. A lo largo de su trayectoria participó de innumerables proyectos de diversa índole. En el caso del Arsat-1 tuvo a su cargo la puesta en funciones de las instalaciones donde se hizo el armado del aparato.

Con respecto a su experiencia en el área de los satélites, Boccoli, en diálogo telefónico con LA OPINON desde Bariloche, explicó que “hacia fines de la década de 1990 Invap comenzó a trabajar en el área aeroespacial, para la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, para hacer los satélites SAC-A, SAC-B, SAC-C y SAC-D, cuatro aparatos que volaron en su momento, siendo que uno de ellos aún continúa prestando servicios. A través de esa Comisión también hay satélites de observación de la Tierra, que están en proceso de integración y se supone que uno de ellos será lanzado entre 2016 y 2017”. Como se entiende a partir de las palabras de Boccoli, la Argentina lleva muchos años trabajando en el área aerospacial, con varios otros dispositivos puestos en órbita con diferentes funciones. Con respecto a las particularidades de la serie Arsat, djo: “En esta última etapa se decidió realizar satélites de telecomunicaciones y construirlos en el país, y la única empresa en condiciones de hacerlo es Invap. De ese modo se hizo el Arsat-1 que en estos momentos está volando y se está en la etapa de ensayos finales el Arsat-2 que será lanzado el año que viene, y además está en proyecto de construcción el Arsat-3”.

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Boccoli participó indirectamente sobre el satélite, aunque su intervención es de suma relevancia y le fue confiada por su impecable trayectoria y fundados conocimientos: “Tuve bajo mi responsabilidad poner en funcionamiento y en servicio las instalaciones donde se armó el satélite. Es una instalación que requiere de ciertos cuidados especiales en lo que se refiere a contaminación en el aire, la humedad y la temperatura, siendo que esta última no puede variar más de uno o dos grado durante todo el día. También hay que tener especial cuidado con los pisos para evitar las descargas electroestáticas, etcétera. Posteriormente, tuve la responsabilidad de la construcción de la planta donde se ensayan los satélites. Allí es donde se somete a prueba al aparato, previo a ser despachado para ser lanzado”.

Durante la conversación con LA OPINION intentó revivir sus sensaciones del momento en que el satélite fue lanzado: “Por un lado es una emoción muy grande pero al mismo tiempo hay algo de temor, porque si bien uno sabe que está todo chequeado e intuye que todo va a funcionar bien, a veces las cosas pueden fallar. No es algo que suceda habitualmente, pero puede pasar que el lanzador falle o que surja algún desperfecto, entonces uno siente algo de ansiedad. Pero es una satisfacción muy grande verlo irse y saber que todo va bien. Por ejemplo ayer (por el viernes) a la noche el satélite hacía la cuarta maniobra y le falta muy poco para ponerse en posición y comenzar a hacer los ensayos en órbita, para después, si todo sigue bien, ponerlo en servicio comercial”.

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También reflexionó en que “es un trabajo muy grande en equipo, de mucha gente y el trabajo coordinado siempre da sus frutos”.

Con respecto a su vínculo con la tierra que lo vio nacer recordó: “Toda mi infancia y adolescencia la pasé en Acevedo, hasta que me fui a estudiar a La Plata. Pero regreso habitualmente a Pergamino porque allí siguen viviendo mi mamá y mis suegros, mi hermano, mis amigos, es decir que como mínimo tres o cuatro veces al año vuelvo a Pergamino, porque es un verdadero placer tomar un cafecito en la Peatonal o recorrer los muchos encantos que tiene la ciudad”.

 

Santiago Tempone

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En el caso de Santiago Tempone su participación en el Arsat-1 fue fundamentalmente en la parte de análisis estructural y asistencia en ensayos. 

Tempone es nacido en Pergamino y vivió aquí hasta terminar el ciclo secundario en el Colegio San José, cuando se fue a Buenos Aires a estudiar Ingeniería Mecánica.

Mientras estudiaba empezó a trabajar en una consultora (Sim&Tec S.A.) de ingeniería enfocada en una rama de la ingeniería mecánica que le interesaba particularmente, llamada mecánica computacional. En esta área se utilizan métodos numéricos para resolver problemas complejos, haciendo simulaciones virtuales. 

La empresa fue fundada por profesores suyos de la Facultad.

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“Por esta época –recuerda Santiago, ahora radicado en Bariloche- era impensado para mí trabajar en un satélite, ya que la empresa no tenía ningún trabajo de ese tipo. Sin embargo yo aclaré que me gustaba la industria aeronáutica (me daba vergüenza decir aeroespacial, ya que era algo que no parecía estar dentro del universo de lo posible)”.

En 2011 se recibió y poco antes de eso entró un primer trabajo de satélites a la empresa y se lo asignaron.

“Después empezaron a venir cada vez más trabajos de satélites, la empresa confió en mí, y yo quedé a cargo de coordinar todos los trabajos que hacíamos de satélites. Estos consistían en hacer análisis estructurales, para verificar que el satélite podía sobrevivir al vuelo en el cohete”, recuerda el joven pergaminense.

Finalmente fue convocado por Invap en abril de este año, y en estos momentos está en un nuevo proyecto de satélites.

Al comentar su misión en el proyecto del Arstar-1 explicó que es un proceso “muy violento” el de lanzar un satélite, que va arriba de un cohete. “Allí se producen muchas vibraciones, hay cargas estructurales muy altas sobre lo que se coloque en el cohete, en este caso el satélite, y en estos casos lo que nosotros hacemos es demostrar que nuestro satélite puede resistir las cargas o los esfuerzos que se van a producir en ese lanzamiento y posteriormente durante su vida útil en la órbita. En esta segunda instancia no son muchos los esfuerzos, no hay vibraciones, pero se producen esfuerzos termoelásticos, es decir cuando se calienta una parte, luego se enfría y se produce una dilatación. Nosotros tenemos que demostrar que no se van a desajustar los equipos sensibles cuando el satélite se someta a ese tipo de esfuerzos”, detalló sobre el proceso y la incidencia de su trabajo.

Tempone aseguró, en diálogo con LA OPINION, que “fue muy importante” para él participar de la campaña de ensayos ambientales del satélite. Y habló de la importancia de esta etapa: “Antes de enviarlo para el lanzamiento hay que ensayar y corroborar que el aparato no se rompa. Allí verificamos las vibraciones, el ruido y todo lo que se produce al momento del lanzamiento real. Hubo mucho trabajo y muchas horas de sueño perdido. Lo importante es que el aparato sea sometido a esfuerzos más grandes que los que va a tener en el lanzamiento real. Es decir que si superamos este ensayo, lo que va a suceder durante el vuelo es menor, entonces vas a estar bien porque el ensayo fue en un nivel mayor”.

El joven profesional pergaminense tuvo la posibilidad de estar en la Guyana Francesa durante el lanzamiento del satélite. “Fue muy emocionante haber estado allí y muy difícil de describir. Son toneladas y toneladas de combustible que se están quemando en forma controlada y nosotros vemos desde el punto de observación ubicado a cinco kilómetros del lanzador, que parece mucho pero es el lugar más cercano que se puede estar. Es de noche y de repente se hace de día. No se trata de una luz a lo lejos sino que se ilumina todo el campo. Después llega el ruido, las vibraciones en el piso y el cuerpo como si estuvieras en un recital y se produce una emoción muy grande, porque es ver en un instante el fin de un proceso en el que trabajaste durante muchos años”.

“Además –añadió- hay algo de temor, porque si bien uno sabe que se hizo todo bien para que el satélite tuviera un viaje seguro, en esos momentos pedís por favor que no pase nada raro. Fue una experiencia muy linda, muy emocionante y estoy muy contento de haber ido”.

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Por último, y ya en la faz personal, comentó que su vínculo con Pergamino sigue intacto: “Es que yo soy de Pergamino, porque allí viví hasta que me fui a estudiar. Al principio volvía casi todos los fines de semana, después cada vez menos por cuestiones de estudio o de trabajo, pero en Pergamino están mis padres, mi abuelo, mis amigos y hasta mi perro al que extraño un montón. Así que cada vez que puedo voy y ahora espero poder ir para las Fiestas”.

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