Día del Espumante: cómo se elabora, qué diferencia hay con el champagne y con qué comidas maridarlo
Este 23 de octubre se celebra el Champagne Day, una oportunidad ideal para conocer los métodos de elaboración, las categorías de azúcar y el maridaje perfecto de los espumantes argentinos.

El espumante suele asociarse con los brindis y las celebraciones, pero su versatilidad va mucho más allá de las ocasiones especiales. Hay estilos frescos y frutados, otros más complejos y cremosos, y opciones que pueden acompañar desde una entrada de mariscos hasta platos de carnes.
Cada 23 de octubre, el Champagne Day invita a conocer mejor este universo. Aunque la fecha está dedicada al champagne, también es una oportunidad para descubrir las características de los espumantes argentinos, que se elaboran con distintas variedades de uva y métodos de producción.
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Qué diferencia hay entre un espumante y un champagne
La diferencia principal está en el origen. Champagne es una denominación de origen protegida que corresponde exclusivamente a los vinos espumosos elaborados en la región francesa del mismo nombre, bajo reglas específicas de producción.
En la Argentina, en cambio, se utiliza el término espumante para identificar los vinos que contienen gas carbónico generado durante su elaboración. Pueden producirse con distintas variedades, como Chardonnay, Pinot Noir y Malbec, y mediante diferentes métodos.
El estilo final depende de varios factores: las uvas elegidas, el lugar donde crecen, la forma en que se produce la segunda fermentación y el tiempo que el vino permanece en contacto con las levaduras.
Método tradicional o Charmat: cómo se hacen las burbujas
Para obtener un espumante, el vino atraviesa una segunda fermentación que genera el dióxido de carbono responsable de las burbujas. Los dos métodos más conocidos son el tradicional (o Champenoise) y el Charmat.
En el método tradicional, la segunda fermentación se realiza dentro de la botella. Después, el vino puede permanecer durante meses o años en contacto con las levaduras, un proceso que aporta complejidad aromática, textura y notas que pueden recordar al pan tostado o la brioche. Antes de salir al mercado, se realiza el degüelle, una operación que permite retirar los sedimentos acumulados en la botella.
El tiempo de crianza y el origen de las uvas también definen el carácter de un espumante.
Brut Nature, Extra Brut y Brut: qué significan las categorías
Las categorías de los espumantes también indican su contenido de azúcar y ayudan a anticipar su perfil en boca. En la Argentina, la normativa establece los siguientes rangos:
Brut Nature: hasta 3 gramos de azúcar por litro.
Extra Brut: más de 3 y hasta 8 gramos por litro.
Brut: más de 8 y hasta 12 gramos por litro.
En términos generales, cuanto menor es el contenido de azúcar, más seco se percibe el espumante. Sin embargo, la sensación final también depende de la acidez, la variedad de uva y el estilo de elaboración.
De los mariscos a las carnes: cómo maridar un espumante
Las burbujas y la acidez pueden aportar frescura y ayudar a equilibrar diferentes preparaciones. Por eso, el espumante no tiene por qué reservarse para el momento del postre o el brindis: la clave está en elegir el estilo adecuado para cada plato.
Los espumantes jóvenes, frescos y de perfil cítrico suelen funcionar bien con mariscos, pescados, ceviches y preparaciones livianas. También pueden acompañar quesos suaves y entradas en las que se busca una bebida que no tape los sabores.
Las versiones rosadas, con mayor presencia de fruta, permiten ampliar las combinaciones. Pueden acompañar embutidos, pizzas, pastas y carnes magras, según su estructura y nivel de acidez.
Los espumantes con crianza prolongada sobre lías, en cambio, suelen tener más cuerpo y complejidad. Por eso pueden combinarse con pescados grasos, platos con manteca y hierbas, carnes asadas e incluso algunas preparaciones de caza.
A qué temperatura se sirve un espumante
La temperatura de servicio influye en la percepción de los aromas, la acidez y las burbujas. Si está demasiado frío, el espumante puede perder expresión aromática; si está demasiado caliente, el alcohol y la sensación de dulzor pueden sobresalir.
Como guía general, los espumantes jóvenes y frescos se sirven entre 6 y 8 °C, mientras que las etiquetas con más crianza y complejidad pueden expresarse mejor entre 8 y 10 °C.
También importa la copa. Una copa tipo tulipa, más abierta que una flauta estrecha, permite apreciar mejor los aromas sin perder la presencia de las burbujas.
Las exportaciones de espumantes argentinos crecieron en junio
Además de su lugar en el consumo local, los espumantes forman parte de una industria vitivinícola que busca ampliar sus mercados. Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), las exportaciones argentinas de vinos alcanzaron los 102,6 millones de litros durante el primer semestre de 2026, un aumento interanual del 14,2%.
En junio, las exportaciones de espumosos registraron un crecimiento interanual del 89,6% en volumen. El dato muestra un avance de la categoría en el mercado externo, aunque corresponde a un mes puntual y no al acumulado de todo el semestre.
Con estilos que van desde los más frescos y frutados hasta los de largas crianzas, el espumante ofrece alternativas para distintas ocasiones y comidas. Conocer el método de elaboración, el nivel de azúcar y la temperatura de servicio ayuda a elegir una botella que vaya más allá del brindis.
Fuente: TN.






















