Desde Barcelona, un pergaminense cuenta cómo se convive con el coronavirus

Matías Risotti es un joven que desde hace un par de años reside en la Ciudad Condal, donde cumple funciones en un hospital. Como muchos, él también cree que en España al principio no se le prestó la debida atención a la pandemia y ahora se pagan las consecuencias. Por eso pide que en Argentina la gente tome el caso con la seriedad que amerita.
Matías Rissotti (27 años) es uno de los tantos pergaminenses que residen en otra parte del mundo, en este caso en Barcelona. Hace unos años decidió buscar nuevos rumbos y después de recorrer varios países se afincó en la tierra donde Leonel Messi deslumbra al mundo con sus proezas.
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LA OPINION lo contactó para que contara cómo se vive esta delicada situación del coronavirus, en virtud de que en esa parte de Europa la pandemia está haciendo los estragos que, se espera, no sean tan dramáticos aquí en poco tiempo, cuando se prevé que el virus impacte con mayor potencia.
Matías, incluso, es un efector de salud pues trabaja en el Hospital San Juan de Dios, en el área de quirófano como asistente de enfermería. “Ahora se suspendieron todas las cirugías que estaban programadas para proteger tanto a los pacientes como a todos los que trabajamos en el sistema, de modo que solo estamos trabajando con el quirófano de urgencia. También, como tenemos varios pacientes con coronavirus; si hay que ingresarlos a quirófano lo hacemos, aunque en esos casos hay que cumplir un protocolo especial y después no se puede utilizar el sector por espacio de dos horas”, narró el joven pergaminense.
Inicio complejo
Con respecto a cómo fue evolucionando la conciencias ciudadana a partir de la presencia del coronavirus dijo que “en los primeros días noté que la gente no se lo tomaba muy en serio, como que se quiso aprovechar la situación como si fuesen unas vacaciones. Pero una vez que el Gobierno dio a entender que no era broma, que había que tomarlo con mucha seriedad y que habría fuertes multas a quienes no cumplieran, todos empezaron a respetar las medidas, quedándose en sus casas. Pero también cabe señalar que la real conciencia de la situación empezó a llegar a medida que se fueron confirmando la cantidad de casos positivos y de personas fallecidas”.
“La gente –añadió Matías Rissotti- anda con miedo y muy preocupada tanto por el virus como por todo lo que pasa en las ciudades, porque según me comentaban conocidos de acá, nunca padecieron que en los supermercados faltaran productos, por ejemplo. También, como hay mucha información circulando, no saben a quién creerle y eso genera mucha angustia y preocupación”.
Sobre la movilidad de la gente dijo que “salir a la calle en Barcelona, desde lo que veo porque por mi trabajo debo salir todos los días, hay mucho menos movimiento, está todo reducido y sin turistas. Nos dieron un certificado en el trabajo que justifica que uno pueda movilizarse desde su casa al trabajo y viceversa, y si no lo podés justificar te hacen una multa y te envían a tu casa. Y las multas acá son caras y se tienen que pagar sí o sí. A cada paso ves uniformados, tanto los municipales como los mossos d’esquadra que son de Cataluña, y la Policía Nacional. En cualquier lugar te podés encontrar con alguno de ellos y siempre te van a pedir que justifiques porqué estás en la calle”.
La continuidad
Consultado sobre cómo espera que continúe la situación, el joven pergaminense radicado en la zona de Raval, en Barcelona, dijo que “se va semana a semana” y que los profesionales de la salud comentan que “el pico de contagio todavía no lo hemos tenido” en aquel país. “Es muy preocupante, porque al principio no se lo tomó con la seriedad necesaria, y ahora vemos la cantidad de muertes que hay en Italia y en China y el susto es mayor”, opina el joven.
Lo malo de no saber
De momento se conoce el Covid-19 se contagia por gotas y contacto. El problema mayor, según los mismos profesionales han comentado en el hospital donde se desempeña Rissotti, es que “es mucho lo que se desconoce” aun de este virus. “Por eso depende de la toma de conciencia ciudadana para que no se siga propagando. La realidad es que se trata de una enfermedad nueva, de la que no se tiene casi nada de información, que no deja de ser una gripe pero que tiene un contagio mucho más rápido que una gripe normal y que afecta de manera grave a las personas que tienen enfermedades de base, en especial respiratorias, y también a la gente grande. Acá en España es tanta la cantidad de casos que no alcanzan los reactivos para tomar todas las muestras, por eso van con 48 ó 72 horas de retraso la información real”.
-¿Qué creés que no se hizo en España y aún se puede hacer en Argentina para que no se propaga tan rápidamente el virus?
- Primero y principal es necesaria la toma de conciencia social, porque depende de cada uno de nosotros. El Gobierno puede dictar muchas medidas, pero si los ciudadanos no las cumplen no habrá manera de mejorar nada.
En cuanto a medidas concretas, es necesario que se cierren las calles y para eso el Gobierno debe tener mano dura, ser inflexible con aquellos que no cumplan. Sé que es difícil para muchos por la cuestión económica, tengo mi familia que es comerciante de toda la vida y estar cerrados 15 días o un mes sería un golpe muy duro para los comercios y las empresas más pequeñas, pero es extremadamente necesario. Acá ya se ven consecuencias económicas, con empresas que están cerrando y eso por ejemplo deja gente en la calle, entre ellos conocidos argentinos que no saben cómo seguir.
El Gobierno está aplicando algunas medidas de ayuda a los empresarios, pagando un porcentaje del salario de los empleados. Pero parece que todo lo que se pueda hacer siempre será poco en este contexto tan desfavorable.
Si no ponemos un poco de conciencia social y decidimos que cuarentena es quedarse en la casa todo el tiempo, se va a complicar la situación que no es broma y creo que ya hay ejemplos suficientes como para tomar esto como cuestión de vida o muerte.














