Denuncian seguidilla de robos en casas del barrio Trocha, cercanas al ferrocarril

Una seguidilla de robos en viviendas puso en alerta a los vecinos del barrio Trocha, particularmente en inmediaciones de la estación del ferrocarril Belgrano Cargas, donde en el transcurso de un mes se registraron al menos seis hechos de estas características, teniendo en cuenta solo los casos denunciados, aunque hay más.
La situación ha motivado una gran preocupación en los moradores de la zona, que tienen fundadas sospechas en un grupo de jóvenes que reside en el predio del ferrocarril.
Las mas leidas de Pergamino
Granville presentó el nuevo Peugeot 2008 que se fabrica en nuestro país

En Pergamino, los vecinos eligen el nuevo corredor que une el Paseo Ribereño y el Parque Belgrano

Buscan que Pergamino sea reconocido como damnificado por las obras nunca realizadas en la Ruta 188

Crisis en el Hospital San José de Pergamino: juntan firmas en Change.org

Las naranjas que nadie junta y que hoy despiertan interés en el mundo

Estos delitos contra la vivienda, conocidos en la jerga como escruches, es la modalidad más frecuente en Pergamino hoy en día y no hay barrio en la ciudad que esté exento de ello. Pero la saga de episodios en un circuito de escasas cuadras incluidas en el perímetro determinado por Yrigoyen y Pedro Torres entre Joaquín Menéndez y Rocha supera la media de otras zonas.
Ni siquiera la presencia de un destacamento policial (Traslado de Detenidos) en el corazón del barrio resulta disuasivo para los delincuentes.
LA OPINION se entrevistó con vecinos del sector que manifestaron que en horarios nocturnos el movimiento es constante, aludiendo corridas callejeras y saltos por los techos y terrazas. Sin embargo, los hechos delictivos ocurren a toda hora del día. La semana pasada entraron en la vivienda de un contador. Fueron a llevar a los chicos a la escuela a las 7:30 y cuando volvieron ya les habían robado. Hace aproximadamente un mes, en calle Somoza, a pocos metros de Joaquín Menéndez intentaron robarle a una señora a las 17:30. La mujer no estaba y los delincuentes entraron por una vivienda lindante e intentaron forzar la puerta pero no pudieron. A raíz de ello la mujer puso alarma en la casa, explicó el informante.
Los vecinos están convencidos de que los delincuentes conocen la zona y estudian a las víctimas. Saben con quién se meten y a veces no son ellos los que llevan a cabo el robo, pero le pasan el dato a otros, aseguran.
Las casas que están ubicadas sobre los terrenos del ferrocarril generan también desconfianza en los habitantes del sector. Son viviendas que pertenecen al ferrocarril (Belgrano Cargas) y cuyos dueños han fallecido o se han mudado y han sido ocupadas. Hay vecinos en el barrio que tienen antecedentes e incluso estuvieron detenidos por robo. En una de estas casas se juntan jóvenes todas las noches, denunciaron los vecinos, que advierten movimientos extraños hasta altas horas de la madrugada. No obstante, también destacaron que hay muchas familias buenas, de gente trabajadora, morando en estos predios ferroviarios.
Hechos denunciados
Según el registro de los casos que ingresaron al Ministerio Público Fiscal, hubo seis denuncias en el transcurso de un mes. Los hechos se registraron en un radio de cuatro manzanas en un comercio de Prudencio González y San Luis, y en cinco domicilios de calles Joaquín Menéndez al 700, avenida Yrigoyen al 100, Prudencio González al 700,
Zeballos al 200 y otro domicilio de calle Joaquín Menéndez al 700 donde los delincuentes irrumpieron mientras la víctima descansaba y se llevaron elementos de valor.
A estos episodios se le suman los hechos no denunciados por las víctimas pero conocidos por los vecinos y tentativas de robo que no llegaron a consumarse. En estos casos, las autoridades solicitan a la población que radique la denuncia aunque el hecho no llegue a producirse.
Gauchito Gil
La presencia del santuario del Gauchito Gil sobre calle Joaquín Menéndez genera un movimiento constante de gente que provoca una cierta desconfianza en los vecinos.
Una tarde dejé la moto estacionada frente a mi casa y tres jóvenes, en una moto intentaron llevársela. Por suerte una de mis hijas los vio y le pegó el grito. Detrás salí yo y los delincuentes escaparon en otra moto.
También aseguran que se ven movimientos raros y sospechan de venta de drogas en el mismo santuario.
















