Cristina transformó una citación judicial en un hecho político relevante
Una causa judicial de razones financieras se transformó en un acto proselitista, toda vez que involucra a actores que saben navegar en estas aguas, mientras el Gobierno carece de un ala política que pueda manejar con éxito estas situaciones.
Cristina Kirchner logró trocar una citación judicial en una marcha multitudinaria a Comodoro Py, donde hasta le pusieron un escenario y habló a los presentes generando la lógica efervescencia de un acto de barricada. En sus palabras hubo muchos reproches a Mauricio Macri y pidió que se conforme un frente ciudadano incorporando a todos los que se pueda, lo que ya está sucediendo a través de las redes sociales, incluso en nuestra ciudad. La réplica que logra en la gente Cristina, a cada uno de sus dichos o pedidos es impresionante. Esta es la característica más fuerte de su partido político, un mérito a reconocerle y que muchos dirigentes envidian. Los detractores lo llaman lavado de cerebro, cooptación de mentes y cierto es que durante los años de kirchnerismo se invirtió mucho dinero y tiempo en esta tarea de sembrar lo que se conoce como el relato, lo que es cuestionable. Lo cierto es que lo hecho, lo sembrado, ayer vio sus frutos porque lo que consiguió Cristina no sucedía desde tiempos de Perón en vida.
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Respecto de los hechos poco cabe agregar porque se ha visto todo a través de la televisión, el ingreso a hablar con el magistrado Claudio Bonadio de la expresidenta, la presentación de una nota y su salida.
Lo importante son las repercusiones, los rebotes políticos y judiciales que todo lo sucedido ha generado, que no son pocos y permiten un análisis de circunstancias excepcionales en la vida política argentina.
En principio, los analistas que se apuraron a dar por terminado el kirchnerismo, incluso tras el enorme acto de despedida de la mandataria en la Plaza de Mayo, tendrán que replantear sus considerandos. Que muchos dirigentes emblemáticos del sector se hayan apartado o bien acomodado a las necesidades del momento, no ha hecho mella en el Frente. Porque, como quedó claro, no es en estos actores donde Cristina descansa sino en el favor de la militancia.
Si bien no es saludable a la República mezclar trámites judiciales con cuestiones de la política, lo hecho por el juez Bonadio, al citar a la expresidenta en una causa de difícil comprobación delictual en lo que sería su primera aparición pública desde diciembre, le ha generado un gran daño al Gobierno, que en estos momentos lucha por instalar al kirchnerismo en el pasado sepultado al tiempo que intenta legitimarse en medio del dictado de medidas antipáticas a la sociedad, justamente haciendo pie en que hay que revertir la pesada herencia K. Al final, la Justicia, de la que el macrismo espera una condena ejemplificadora que termine de socavar las bases del modelo anterior, fue la que terminó de resucitar al kirchnerismo. Incluso es posible que la sangría de dirigentes K hacia otros rumbos quede congelada hasta nuevo aviso.
El Gobierno temía ese desenlace y, habiéndose producido la indagatoria con todos sus efectos políticos, es destacable que no haya habido un llamado de la Casa Rosada para evitarlo y si hubiere existido, también lo es que la Justicia no se haya dejado intervenir por el Poder Ejecutivo.
La instalación del debate económico que planteó Cristina en este regreso obligado pero muy bien aprovechado es el escenario más complicado para el Gobierno. En Casa Rosada veían que la citación de Bonadio era una torpeza, como la llamaron, en esta causa. Además pensaron que apenas días después de la suba de los colectivos, cuando acaba de aumentar el gas como antes la luz, cuando la inflación del mes se dispara entre 6 y 8 por ciento, según las primeras estimaciones, cuando aún no se cerró el conflicto con los buitres, las inversiones no terminan de aparecer, no consiguen que el empleo repunte, y sin que se vean los resultados de la movida económica, es muy inconveniente esta reaparición política que nuclea a buena parte de la oposición.
Hubieran preferido que fuera citada por la causa Hotesur o la ruta del dinero K, cualquiera de las dos la hubiera encontrado en una situación de mayor debilidad judicial y sin espacio para victimizarse, lo que sí pudo hacer la exmandataria porque la citaron por una causa traída de los pelos.
Los rumores en Comodoro Py cuentan que varios jueces federales le abrían recriminado a Bonadio una actitud impulsiva y más propia de un hombre que no es del derecho. En la Casa Rosada también miraban al magistrado con una sensación de error evidente.
Pero hay otra cuestión que el macrismo pone sobre la mesa: ellos necesitan a Cristina para lograr el contraste que les conviene, con La Cámpora en primer plano. Porque piensan que para ganar las legislativas del año que viene necesitan una oposición dividida en tres, por un lado Sergio Massa, que en otro el peronismo se divida en kirchneristas y PJ, toda vez que esta reaparición cuenta con muchas figuras, pero también con varias ausencias. Entre las organizaciones presentes estuvieron el Movimiento Evita, La Cámpora, Miles, Kolina, la CTA, Encuentro Popular, Uocra, Movimiento Territorial de Liberación, Movimiento Oktubre, la Corriente Martín Fierro, el Partido Intransigente, y los radicales pertenecientes a la agrupación Irrompibles a los que se suman el Frente Grande y el Peronismo para la Victoria, entre otras. Entre los dirigentes que llegaron a las inmediaciones de los tribunales de Retiro se encuentran el exjefe de gabinete Aníbal Fernández, los ex ministros Agustín Rossi y Axel Kicillof y el jefe del bloque de diputados del Frente para la Victoria Héctor Recalde. Casi todo el gabinete de Cristina se hizo presente. Hubo intendentes y exintendentes del Conurbano de corte peronista también.
Las ausencias fueron los miembros del PJ como Daniel Scioli o José Luis Gioja, que serán las próximas autoridades partidarias según parece; los gobernadores y, obviamente, Juan Manuel Urtubey y Diego Bossio.
La vuelta de la expresidenta a los primeros planos mostró que aún tiene capacidad de movilización, que en el peronismo la divisoria se mantendrá entre K y peronistas y que el Gobierno debe revisar sus políticas sociales para calmar el mal humor propio del ajuste que se viene efectuando.
El gran interrogante de este regreso y de sus consecuencias políticas es si Cristina ha vuelto a Buenos Aires para quedarse en la política activa, tras su retiro en El Calafate o se vuelve a Santa Cruz y retornará solamente si es citada en otras causas.
No será lo mismo una situación que la otra para la política argentina.
















