Control de plagas en granos durante el período de almacenamiento

DE LA REDACCION. Expertos estiman que entre un 5 % al 10% de la producción de alimentos es perdida por causa de los insectos. En ciertos países esas cifras se expanden hasta el 50%.
En el control de plagas en granos almacenados se debe considerar la planificación previa de las acciones a realizar dentro del marco del control integrado de plagas.
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Un informe de los ingenieros agrónomos Cristiano Casini y Mauricio Santa Juliana, de la EEA Manfredi del Inta, señala que se deben tener en cuenta todos los aspectos que hacen al manejo de los granos, incluyendo las diferentes variedades vegetales dentro de una misma especie, que pueden ser más tolerantes al ataque de insectos que otros.
Otro aspecto para destacar es el estado (integridad) del grano cuando llega al depósito para su almacenamiento. Los granos sucios (impurezas, tierra, etcétera) y los dañados físicamente son los más susceptibles de ser atacados por los insectos y plagas en general.
Dentro del marco del control integrado, la detección de los insectos es una tarea imprescindible. Esta se puede hacer en el recibo de la mercadería cuando va entrando a al almacenaje o durante el período de almacenamiento.
En el momento de recibo, luego de la cosecha, se debe muestrear correctamente la mercadería. Puede observarse visualmente la contaminación por insectos (no es fácil) y se guarda la muestra para tenerla en observación. En ese período de observación se ve si emergen insectos.
También hay métodos de laboratorio que permiten detectar formas inmaduras en el interior de los granos. Estos métodos son por flotación (los granos atacados son más livianos y flotan). El líquido que se usa debe tener una determinada densidad, de acuerdo al tipo de grano. Esas densidades se pueden lograr con tetracloruro de carbono, silicato de sodio o simplemente azúcar.
En el momento de almacenamiento se puede muestrear periódicamente y observar las muestras. Lo mejor es sacarlas con los granos en movimiento. Una vez que se toman las muestras se observan extendiendo las mismas sobre una superficie blanca (catre) y amplia que nos permita fácilmente detectar los insectos.
Otra forma es observando la temperatura de los granos almacenados, que pueden dar una orientación, ya que el desarrollo de insectos está siempre acompañado con liberación de calor. Un buen sistema de termometría instalado en los silos es de mucha utilidad.
Por otra parte se debe mencionar a las trampas, que son muy eficientes para la detección de insectos en el granel. Hay disponibles tres tipos de trampas: para polillas, para carcomas en instalaciones y para gorgojos, carcomas, piojos, ácaros y taladrillos. Es un método muy sencillo y se puede realizar un monitoreo continuo. Se las recomienda usar con atractivos.
Pérdidas
Desde luego que las pérdidas dependen del tipo de insecto, de la cantidad de los mismos y fundamentalmente de la calidad de los granos al entrar al depósito. Como se dijo antes: granos dañados y sucios son más deteriorables por todos los agentes nocivos, incluyendo a los insectos. Otro factor a considerar es la constitución físico química de los granos. Esto depende de la genética de cada variedad. Por ejemplo, los maíces dentados amarillos son más deteriorables que los duros Flint. Los sorgos con alto tanino no son fácilmente atacados por insectos.
Finalmente las pérdidas también dependen del manejo que se le haga al grano: prelimpieza, estado de las instalaciones (grietas en pisos y paredes), desinfección de las instalaciones, tratamientos preventivos, aireación, transporte, etcétera.
Control del almacenamiento
El almacenamiento de granos está en gran proporción en manos del productor agropecuario (50%), luego están los diferentes tipos de acopios y en menor proporción las industrias. El control lo ejercen los diferentes actores, dependiendo del tipo de empresa que se refiera.
El productor, quizás, es el menos cuidadoso en este aspecto, simplemente porque antes no estaba acostumbrado a guardar sus propios granos y ahora le cuesta mentalizarse al control de calidad. De todos modos cada día se va concientizando y realizando aplicaciones preventivas, aseguraron los profesionales.
Los acopios son más aplicados y emplean en general los diferentes métodos descriptos al principio: También contratan servicios de terceros para el control y monitoreo de plagas en poscosecha, agregaron los ingenieros agrónomos.
La industria es la más estricta de toda la cadena. Lo hacen directamente ellos o contratan servicios de terceros para el control y monitoreo de plagas en poscosecha.
Control biológico
Es importante tener en cuenta que toda plaga tiene enemigos naturales. Dentro de esta alternativa se encuentran los parásitos y predadores: recurriendo a este tipo de control, sólo se puede reducir la población de insectos plagas puesto que el nivel de la población de parásitos y predadores acompaña al de las plagas.
En el caso de los parásitos, estos sólo atacan a un individuo, mientras que los predadores pueden causar la muerte de varios a lo largo de su vida.
Control químico
Tratamiento de instalaciones: generalmente son líquidos o polvos residuales que se pulverizan en pequeñas gotas o se espolvorean sobre las instalaciones.
Tratamiento preventivo: se realizan sobre grano en movimiento, tratando de generar condiciones inadecuadas para el desarrollo de las plagas. En este caso también se trata de líquidos o polvos residuales que se espolvorean o fumigan sobre el grano en movimiento. En muchos casos los inertes que acompañan a los plaguicidas en polvo pueden afectar la residualidad del mismo; además la tensión de vapor de los líquidos les otorga a estos la posibilidad de actuar con mayor rapidez y ejercer control parcial sobre las formas jóvenes u ocultas.
Tratamiento curativo: se realiza con fumigantes con el objeto de eliminar una plaga presente; controla la infestación pero no brinda ningún tipo de protección contra futuras infestaciones; generalmente para este tipo de control se utilizan gases que actúan por inhalación; requieren el mayor grado de hermeticidad posible y un tiempo de exposición determinado; y son influenciados por temperatura, método de aplicación, etcétera.

















