Consensuar pautas para el desarrollo humano
Durante la década se registraron en el país mejoras en el nivel medio en algunas condiciones de vida en materia de infraestructura social, pero la desigualdad estructural ha aumentado, expresándose en mayores déficit y brechas en materia de inseguridad alimentaria, mala calidad del hábitat y déficit en el acceso a agua, energía, servicios de saneamiento y a una vivienda digna. Así lo advierte un reciente informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica que plantea la necesidad de acuerdos políticos, reformas y programas integrales de desarrollo para salir de la crisis estructural.
El documento en cuestión se titula Deudas Sociales en la Argentina 2010-2020. Crisis del empleo, pobrezas y desigualdades estructurales en el contexto Covid-19. Aportes para una agenda sustentable de desarrollo humano integral y fue publicado hace pocos días por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica. En uno de sus párrafos el documento observa que, en rigor, la volatilidad de la economía argentina y su persistente retraso relativo en materia de desarrollo, encuentra explicación en un conflicto distributivo estructural. El argumento sostiene que este conflicto surge de la inconsistencia entre las aspiraciones económicas arraigadas en la sociedad y las posibilidades productivas de la economía. El conflicto distributivo estructural es la brecha que eventualmente emerge entre el tipo de cambio real de equilibrio macroeconómico y el tipo de cambio real de equilibrio social. El tipo de cambio real de equilibrio macroeconómico es aquel que permite a la economía mantener simultáneamente el pleno empleo y un balance de pagos sostenible. El tipo de cambio real de equilibrio social es aquel que emerge cuando los trabajadores plenamente ocupados alcanzan el salario real al que aspiran. Estos niveles de tipo de cambio real pueden no coincidir. Existe un conflicto distributivo estructural cuando el tipo de cambio real de equilibrio macroeconómico es significativamente mayor al de equilibrio social, señala el informe de la UCA.
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Según esta tesis, el conflicto estructural es negativo para el crecimiento y el desarrollo económico de la Argentina, derivó en ciclos de parar y seguir, dio lugar al surgimiento del régimen de alta inflación y derivó en las crisis de deuda de principios de los ochenta y de los años 2000. El conflicto distributivo pareció reaparecer durante las últimas dos décadas, lográndose una mejora distributiva mediante un atraso cambiario que pudo mantenerse gracias a un enjambre de regulaciones o, de manera alternativa, a elevados niveles de endeudamiento, imposible en ambos casos de sostener en el tiempo, agrega el documento.
Frente a este escenario, los autores del informe advierten que una salida a esta crisis estructural necesitará de acuerdos entre las distintas fuerzas políticas, reformas y programas integrales de desarrollo. Será necesario -plantea el documento de la UCA- poner foco en un crecimiento sostenible reduciendo de-sigualdades sociales y estructurales; priorizar en la inversión en desarrollo humano, conocimiento científico-técnico y capital social; y encarar acuerdos políticos estratégicos y construir consensos a través del diálogo social. También serán necesarias reformas estructurales, tributarias y político-institucionales en clave distributiva y federal; además de una estabilidad macro económica con programas económicos integrales de mediano y largo plazo.
Debe reconocerse que la pandemia asestó un duro golpe al entramado productivo y a los esfuerzos de los gobiernos nacionales, provinciales y municipales para desarrollar sus agendas. Según otro informe de la Universidad Católica Argentina, con datos del tercer trimestre, surge que 20,3 millones de argentinos no acceden a los alimentos básicos, a los servicios del sistema de salud y a la vivienda digna. Por otra parte, unos 2,7 millones de argentinos están sin empleo.
Por eso urge lograr acuerdos entre los distintos sectores para salir de la crisis estructural que afecta al país y a las distintas regiones. En ese sentido, el informe Deudas Sociales en la Argentina 2010-2020 plantea que se debe salir de la trampa de la reproducción de la pobreza, y para eso -sostiene- se debe lograr crecimiento con equilibrio macro económico que baje la inflación y permita planificar el desarrollo con acuerdos redistributivos sectoriales y sociales. También -agrega el informe- se debe apuntalar el crecimiento de los sectores externos con impacto en las economías regionales y mercados laborales informales micro, pequeñas y medianas empresas.
La unión de esfuerzos contribuirá para avanzar con una agenda para el desarrollo humano. Pero debe quedar claro también que el crecimiento es condición necesaria pero no suficiente para erradicar la pobreza.











