Con el mensaje de las urnas Macri encara profundas reformas
Una postal que durante los últimos años no se veía en la Argentina es la del presidente con todos los gobernadores de las provincias, menos con San Luis.
No fue un encuentro de tipo social ni político sino un acuerdo de consenso fiscal donde se logró la firma de un pacto de carácter federal para avanzar hacia un saneamiento de las cuentas nacionales y regionales.
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Como es casi una obviedad plantear, fue el triunfo en los comicios legislativos de Cambiemos lo que permitió que Mauricio Macri avanzara en las reformas que tiene en carpeta desde que asumió hace ya casi dos años.
El respaldo político obtenido en octubre, donde la ciudadanía en forma mayoritaria confirmaba el rumbo elegido en las presidenciales, era la señal que esperaba todo el Gobierno para avanzar con el acuerdo con los gobernadores, para la reforma laboral y para la jubilatoria.
La novedad, en este encuentro federal del Gobierno nacional con los mandatarios provinciales, consistió en que los gobernadores aceptaron desistir de 56 juicios contra la Nación por deudas por 340.000 millones de pesos y el Gobierno los compensará con un bono de 80.000 millones de pesos a 11 años y tasa de 6 por ciento, que se distribuirá según el índice de coparticipación entre las provincias que lo firmaron.
Asimismo, se eliminó el Fondo del Conurbano Bonaerense (FCB), de 65.000 millones, que se distribuían entre las provincias. La Nación compensará a la Provincia de Buenos Aires con 40.000 millones en 2018 y con 65.000 millones en 2019. Así se eliminará el tope que pesa sobre ese distrito, de 650 millones.
Este punto es clave porque la lucha de Buenos Aires, a la que enfrentaban el resto de las provincias, era precisamente por este fondo, que era para el Conurbano y se coparticipaba a todos, dejando a los bonaerenses con el fondo congelado hace 20 años. Una inequidad absoluta que, no obstante, todos los gobernadores se negaban a ver, celosos de cuidar lo que ellos recibían. Como ahora el esfuerzo lo hará la Nación, la Provincia de Buenos Aires recibirá lo que le corresponde, sin que el resto se vea afectado. Esta fue la clave para destrabar el conflicto que, insistimos, lleva décadas.
La realidad es que todas las provincias reciben más o menos lo mismo y los bonaerenses recibirán también, lo que les corresponde en función de su demografía. Por eso se logró el acuerdo, anotándose el Gobierno un éxito político interesante, que no fue el único, ya que esto se suma al acuerdo con la CGT, por la reforma laboral. Ambos irán al Congreso en forma de proyectos de ley en las próximas semanas pero con consensos previos, lo que garantiza su aprobación. Haber llegado a un consenso con los líderes sindicales era fundamental porque de eso dependía el voto del peronismo en el Senado, una cámara donde son mayoría y que sin este pacto previo se negaban en rotundo a aprobar una reforma a las modalidades del trabajo en la Argentina.
Veremos en este marco qué suerte corre la posibilidad de recalcular los aumentos de jubilaciones en forma trimestral con un indicador ligeramente superior al índice de inflación. Se abandona así al aumento según la suba de la recaudación y del PBI que había dejado establecido por ley el kirchnerismo. En Hacienda aseguran que aún no se estimó el ahorro fiscal, pero que sería de 60.000 a 70.000 millones de pesos. Además, acordaron con los mandatarios de las provincias garantizar el 82 por ciento móvil y eliminar las jubilaciones de privilegio. Las cajas de jubilaciones provinciales deberán adecuarse al nuevo modo de cálculo, pero aun no trascendió si en la letra chica el Instituto de Previsión Social (IPS) de la Provincia pasará a la Nación, como era la primera idea, o lo conservarán los bonaerenses. No es un punto menor para los jubilados provinciales bonaerenses.
El tema de los pasivos es muy sensible en el Parlamento y será uno de los asuntos más difíciles de consensuar, porque en la práctica los jubilados que cobran los haberes mínimos se verán perjudicados con el nuevo modo de calcular sus incrementos. En la Cámara de Diputados los legisladores de extracción peronista de diverso cúneo y el massismo en general son quienes han puesto más reparos a aceptar la reforma previsional por lo que es la propuesta que más costará a Cambiemos para lograr consensos.
El año terminará y comenzará con el debate y aprobación de todas estas enormes reformas, que tienen directa incidencia en los ciudadanos y por eso son importantes para todos. Gobernadores, trabajadores, pasivos, se verán frente a nuevas modalidades a las que deberán adaptarse.
De eso se tratan los cambios, al fin, que apoyó la mayoría de la ciudadanía, de generar nuevos modos de funcionamiento para el país, que nos permitan, es la idea, llegar a un crecimiento sustentable.
La etapa del voto ya pasó y dejó un mensaje, hoy la palabra la tienen los funcionarios y los legisladores.













