Círculos viciosos que cuesta romper
En muchos aspectos de su dinámica de funcionamiento Argentina no deja de girar en un círculo vicioso. Y como toda figura circular, es difícil encontrar un punto de inicio, ese lugar donde romper la inercia. Es como tratar de dilucidar aquello de quién fue primero, ¿el huevo o la gallina?
Unicamente a los fines de hacer un análisis de esta lógica que caracteriza la historia y el presente de nuestro país, vamos a tomar arbitrariamente un aspecto a partir del cual comienza a girar este círculo vicioso: el ahogo que sufre el sector productivo.
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En la lógica del ser argentino hay una idea de la gratuidad que no se condice con la realidad, por cuanto lo que se demanda en términos de servicios públicos y de asistencia social no es gratuito. Nada es gratis. Lo que se entrega proviene de los recursos que invierte el Estado y que recauda en concepto de impuestos desde el sector privado, incluidos los propios ciudadanos en su calidad de consumidores finales, por ejemplo cuando compran un producto y abonan el IVA. Hete aquí el primer problema: ¿sobre cuántos productos que compramos en el día recibimos una factura y pagamos IVA? ¡Tan vivos nos creemos! Será que justo en ese momento nos olvidamos que esa avivada llamada evasión es dinero que luego no llega para que sigamos teniendo, por ejemplo, universidad gratis.
Los ejemplos son variados y abarcan cuestiones tan sensibles como la salud, la educación y muchas otras prestaciones básicas que aunque parecen dotadas de un atributo de gratuidad para una amplia porción de la sociedad que los utiliza, en realidad se nutren para su sostenimiento de la porción de los recursos que aportan quienes producen y consumen.
Nadie niega que algunos servicios deban ser accesibles a todos aquellos que no pueden sostener la posibilidad de costear esas prestaciones esenciales en forma privada. Por el contrario, hacer que estos servicios sean de calidad es un imperativo, y esto requiere de un Estado presente y eficiente en el uso de los recursos que administra.
También la ayuda social es una herramienta del Estado para contener a los sectores más vulnerables, sobre todo en tiempos de crisis, y ayudarlos a salir de esa vulnerabilidad. Nadie discute lo que representa dar cumplimiento a derechos elementales.
Además de hacer un uso eficiente, la única manera que el Estado tiene de hacerse de más recursos para asegurar la llegada de educación, salud y justicia a todos los ciudadanos es mediante la recaudación impositiva. Pero lo que el Estado no puede hacer es ahogar a quienes producen. Sencillamente porque el efecto será exactamente el contrario: en lugar de más producción habrá menos. Y esta cadena nefasta sigue: si se produce menos, se necesita menos personal y esto es igual a despidos y a ciudadanos con menos posibilidades de consumir, así que también habrá menos recaudación por impuestos al consumo.
Es decir que lo peor que puede sucederle a este círculo vicioso y que es justamente lo que han hecho los últimos gobiernos y el actual- es presionar mediante impuestos y cargas laborales al sector productivo. Porque es ése, y no otro, el que mediante la demanda de mano de obra, tanto mejora la recaudación como aliviana el consumo de los servicios públicos.
Lamentablemente de un tiempo a esta parte se han descuidado aquellas acciones que pongan una mirada justa sobre los pequeños y medianos empresarios que producen y sostienen las industrias y emprendimientos que dan movimiento a la economía. Cualquier sector productivo que se mire está colapsado y preso de una compleja maraña de responsabilidades impositivas, tributarias y laborales que afectan cualquier rentabilidad y hacen insostenible cualquier actividad. Los indicadores económicos hablan por sí solos de esta realidad.
De una vez por todas hay que poner blanco sobre negro algunas cuestiones y comprender que la gratuidad que se pregona y que se exige no es tal. Que muchos de los servicios que se brindan son la resultante del aporte que hace un sector productivo cada vez más apremiado.
Es así como se ha perpetuado esta matriz viciosa, en tanto los costos de la gratuidad o de la asistencia son cada vez mayores, y la canasta de donde salen los recursos para sostener este atributo es cada vez más pequeña.
Porque lo que se ha dinamitado es la producción, en casi todas sus formas y porque buena parte de la economía se maneja en negro.
En este escenario y sin que el Estado emprenda verdaderas reformas, es muy complejo sostener las prestaciones sin resentirlas.
En el actual estado de cosas, con un aparato productivo cada vez más deprimido, se hace insostenible la ecuación. Es muy caro producir en el país porque esto requiere afrontar un esquema impositivo muy exigente que no siempre redunda en que esos recursos se destinen al fin para el que fueron concebidos. Como si el dinero se lo tragara un Estado sobredimensionado.
Quizás sea tiempo de avanzar en reformas profundas y establecer políticas serias sobre el control de la evasión para que la ecuación resulte más pareja. Que cada vez más contribuyentes aporten menos, por el ingreso a la economía formal de actividad que hoy funciona en la informalidad y la precarización, para que producir resulte viable.
Resulta impostergable generar las transformaciones necesarias porque no puede el Estado estar participando como socio de las empresas al llevarse, entre unos y otros impuestos y contribuciones, el 70 por ciento de sus ingresos. Y los servicios que se brindan desde el Estado no son de mejor calidad, a pesar de ese titánico esfuerzo.
En tiempos en que se habla con frecuencia de las inversiones que se esperan y que no llegan, hay que pensar las razones por las cuales esos capitales no ingresan. Es muy complicado invertir en un país que además de incierto es caro. Y esto vale no solo para grandes grupos económicos interesados en radicarse en esta geografía sino también para cualquier argentino que desee poner su capital a producir. Es inadmisible que resulte más conveniente especular con una renta que poner en movimiento el aparato productivo del país. Ningún futuro es viable sobre esa base.
















