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Casa Trotta: una de las agencias de lotería más tradicionales de la ciudad

16 de marzo de 2014 a las 12:00 a. m.

 La Casa Trotta, un negocio que es parte de la historia de la ciudad.

(LA OPINION)

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En 1900 llegó al puerto de Buenos Aires uno de los tantos contingentes de emigrantes italianos que arribaban al país. Entre ellos, una familia de calabreses, de la localidad de Fuscaldo, de la provincia de Cosenza. Era un matrimonio que venía a ‘hacer la América’. Sus hijos eran Santiago y José. Su apellido, Trotta. La madre se llamaba Teresa y el padre, Salvador, quien después de una breve estancia en Argentina, se vuelve a Italia. Los hijos buscan trabajo entre la ingente cantidad de personas que hacían lo mismo en la Buenos Aires de entonces. Se colocan como zapateros remendones. Después de un tiempo se trasladan a la ciudad de Rojas, donde consiguen trabajo en la recolección de maíz. De allí a Pergamino. Se establecen en una pensión de la calle Merced, propiedad de un matrimonio de apellido Mazzuca. Una de sus hijas, Laura, tiempo después se casó con Santiago, en1909. Santiago encara diversos oficios, entre ellos volvió a ejercer de zapatero; y Laura se dedica a la confección de sombreros para damas. En 1920 Santiago compra la explotación de un salón de lustrar zapatos, que tenía anexada la venta de billetes de lotería sin concesión oficial, en San Nicolás 569, frente al Hotel de Roma, en un local del antiguo mercado municipal”. 

Así describe Carlos “Lucho” Trotta en un portal español el nacimiento de la Casa Trotta. Su relato es un viaje en el tiempo, justo hasta allí donde empezó a funcionar una de las agencias de lotería más tradicionales de la ciudad, actualmente ubicada en San Nicolás 743.

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Entrar a ese local comercial, que en 1944 obtuvo la concesión oficial de la lotería nacional, a la que luego se fueron incorporando otras concesiones oficiales, es observar cómo se conjugan el pasado y el presente. Con sencillez y calidez se preserva una identidad que se actualiza con la impronta que confiere la tecnología y la modernidad. Quienes llegan como clientes buscan lo mismo que entonces, un golpe de suerte.

Actualmente el comercio está a cargo de Ana Elizabeth Trotta, nieta de Don Santiago, el fundador de la agencia. Junto a Patricia Rodríguez, bisnieta, recrean la historia. La reseña de “Lucho” Trotta, un familiar radicado hace tiempo en España, sirve de ayuda memoria. Todo lo que cuentan forma parte de la vida familiar de ambas; pero también parte de la historia de la ciudad por cuanto la agencia es un espacio por el que han pasado varias generaciones de pergaminenses.

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Ambas recuerdan con entrañable cariño las anécdotas con las cuales han crecido.

Los tiempos en que se anunciaba con bombas de estruendo el hecho de haber vendido un premio importante. “Primero no era una agencia oficial en 1920, en 1944 recién lo fue”, menciona Patricia Rodríguez.

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Hay marcas de aquel tiempo que permanecen intactas. Recuerdan cómo Don Santiago caminaba rumbo a su casa, en Merced 659 para almorzar o tomar un té. Con su sobretodo en los hombros durante todo el invierno y su gorra que cubría la cabeza calva, fue el hacedor de la empresa familiar. Falleció el 12 de febrero de 1967, a los 84 años.

Sus hijos, Delia y Oscar, tomaron a su cargo el negocio. 

Ana Elizabeth y Patricia refieren que “a ellos les tocó afrontar el traslado de la agencia a su actual ubicación, cuando se produjo la demolición del viejo mercado en 1968”.

Mientras relatan la historia, acercan a la conversación recuerdos de tiempos memorables. Un recorte de un diario nacional refiere en su crónica cuando vendieron el Prode. En la foto que acompaña ese documento se ve a Delia, a quien definen como “un pilar de la agencia”.

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Con el transcurso del tiempo, el negocio fue experimentando cambios: más loterías, otras modalidades de juego y artículos anexos. Todo confluyó para hacer crecer esta casa de lotería que se transformó en una de las más emblemáticas de la ciudad.

“Siempre tuvieron una clientela incondicional, eran parte de una generación de trabajo, y pusieron todo para llevar adelante el negocio”, cuentan, quienes hoy tienen la responsabilidad de dar continuidad a esa tarea.

“Cuando falleció la tía Delia, tomé la responsabilidad del negocio junto a mi papá”, cuenta Ana. Se refiere a Oscar “el negro” Trotta como lo conoce la comunidad de Pergamino, por su labor como comerciante y por su desempeño deportivo como basquetbolista. 

“Delia a los 82 años, cansada ya con algo de enfermedad, se retira y ahí entré yo y la continúo con mi papá; él el año pasado decidió retirarse a los 84 años, hará un año para Pascuas”, comenta Ana Elizabeth.

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Nueva generación

En uno de los párrafos de la reseña que cuenta la historia de Casa Trotta, se lee la consideración de “Lucho” Trotta sobre el presente de la agencia: “La nueva generación le está proveyendo savia nueva a la agencia; está aunando esfuerzos para darle continuidad, proporcionándole el signo de distinción que tanto la tecnología como la modernidad exigen”. Seguramente es así. 

“Tratamos de darle un giro a la agencia, una nueva estética, pero eso sí conservando algunas cosas que forman parte de la identidad del local, por ejemplo el ventilador de techo que sigue funcionando a la perfección”, dicen Ana y Patricia, con referencia a un elemento distintivo del local comercial. Observar ese artefacto es como un símbolo, algo así como imaginar que todo sigue intacto, a pesar del transcurso del tiempo.

Consultadas sobre lo que cambia en un negocio con el paso de los años, ambas plantean que “antes se vendían sólo billetes de lotería y ahora se ha diversificado mucho lo que se ofrece.

“Antes había cinco agencias en Pergamino y hoy hay 33; cambiaron los juegos, aparecieron juegos con máquinas electrónicas, bingos, raspaditas y el billete queda relegado a tal punto que sortea nada más que en las jugadas tradicionales de Navidad, Fin de Año y Reyes”, agregan.

Con respecto a la clientela, mencionan que se ven más mujeres en el local y señalan que antes los juegos eran “una cosa de hombres”.

En este punto Patricia recuerda que antes el negocio tenía también “lustradores de zapatos, vendían tabacos” y hoy funciona exclusivamente como agencia.

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“Le agregamos carteles luminosos, una ruleta digital con 36 funciones todo digitalizado, estamos agregando tecnología, pero conservamos el edificio antiguo”, comentan.

En este punto confiesan que el gran desafío de dar continuidad a una agencia familiar es mantener en pie algunos valores que sostuvieron el negocio a través del tiempo. En este punto, Ana Elizabeth reconoce que “es una gran responsabilidad, pero uno apunta a continuar porque es muy fuerte pensar en la posibilidad de que ya no exista la Casa Trotta”.

 

A días de un año más

En pocos días, el 15 de abril de 2014, Casa Trotta cumplirá 70 años de la concesión de la agencia de la lotería nacional. Tiene en su haber más de 90 años de vida. La fecha será un nuevo hito, entre números, y anécdotas. 

“Las anécdotas son innumerables, hay gente que hace muchos años que viene a la agencia, hay gente que se ha sacado el Quini 6 y sigue haciendo la misma apuesta con nosotros”, comentan y señalan que para una agencia vender un “premio grande” es una alegría. En este punto recuerdan que “en Pergamino Casa Trotta fue la única agencia que vendió el Prode” y agregan que “el primer Telekino de quince aciertos se vendió en el local”. Vendimos todos los premios, menos el Loto.

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La permanencia no es una cuestión de azar. Más bien es la consecuencia de años de trabajo sostenido con la impronta de valores que permanecen intactos, que tienen que ver con la habilidad de los “hacedores” de haber podido llevar adelante la tarea y con el espíritu de una generación de “inmigrantes” que llegaron a esta tierra para hacerla grande.

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