Carta abierta a los candidatos pergaminenses
Estamos votando.
Esta noche sabremos quiénes pueden festejar, si Marita Conti, Pepe Salauati, Lisandro Bormioli o Pablo Mucabare y a partir del lunes, se iniciará un ciclo político-institucional con algunas caras nuevas, seminuevas, reiteradas, reiterativas y recalcitrantes. Suponemos que a todos los impulsa lo mismo, una profunda vocación democrática, el servicio a la comunidad, el amor al prójimo, el poder entendido como una herramienta para la consecución del bien público, la entrega y una férrea voluntad y convicción de posponer intereses personales en favor de los intereses de la comunidad. Bajo estas características esperables en los políticos, no subyacen ideologías diferenciadas, ya que en el actual escenario político argentino, no se accede al poder por la defensa y triunfo de una ideología sino por la debilidad y la incompetencia de los contrincantes.
Las mas leidas de Importados
Impuestazo y devaluación: chau tecnología, seguridad y confort
Detuvieron a un joven tras el robo a un supermercado chino del barrio Centenario
Argentino, Alem, Pinzón y Gimnasia, en la última parte de la pretemporada
El Taller de Música Pergamino en Florentino
Carlos Castagneto visitó nuestra ciudad y otorgó importantes beneficios económicos
Siendo esto así, la ciudadanía puede exigirle a cualquier partido político que acceda al gobierno, casi lo mismo y en iguales términos.
Por eso no voy a hablar de ideologías, lo haré desde la perspectiva de las mínimas condiciones sociales, económicas, culturales y trascendentes que debe cumplimentar el Estado para darle un marco legítimo a los derechos humanos de los ciudadanos, asumiendo la dignidad comprometida de no usar políticamente de manera engañosa y confrontativa los derechos humanos pasados, presentes y futuros porque hay llagas que aún no cicatrizaron y duelen en el hemisferio derecho e izquierdo del corazón de los argentinos.
He dicho antes y reitero ahora, asumiendo la responsabilidad que me cabe, que no hay derechos humanos más violados que los de los niños, ciudadanos de segunda hasta que puedan votar y aún después, si la infancia los sorprendió con hambre, miseria, desatención sanitaria, educación deficiente y expulsiva, condiciones habitacionales precarias, desocupación parental, grietas familiares, amistad con el paco, coqueteo con delitos tempranos y ese aplastamiento que da la pobreza generacional (abuelos pobres, padres pobres, hijos pobres), esa herencia que impide soñar con algo mejor que nunca se da en la propia familia, sino en otras lejanas, envidiadas, odiadas. Son rencores viejos y la venganza –casi inconsciente- no se hace esperar: la delincuencia infanto-juvenil es una respuesta contundente: robos, homicidios, violaciones y conductas cada vez más violentas, irascibles, impiadosas, descontroladas, con el correlato de la impunidad, los espasmos discursivos de los “especialistas” y la incompetencia estatal: los ciudadanos sólo atinamos a tenerles miedo: miedo en el terraplén cuando vamos a caminar, cuando entramos el auto al garaje, al salir del banco, cuando nuestros hijos salen a divertirse, cuando van a la escuela, miedo en la calle, miedo en la tierra y hasta en el cielo. Si no hay justicia aquí sólo nos queda la de Dios, pero como la fe está algo devaluada, la desesperación marcha en paralelo con el incesante desfile de políticos por el Vaticano, muchos de los cuales debieron repasar el padrenuestro antes de besarle la mano a SS Francisco.
Los candidatos que ganen hoy deberán adherirse sin excusas a la piel de los chicos pergaminenses más vulnerables y, desde el primer minuto de su gestión, sin excusas y con prioridad absoluta, incluir en su flamante agenda política, que mueran menos niños por causas que ellos pueden evitar, que se vacunen todos, que ni un solo chico abandone la escuela ante la inacción estatal, que siempre haya para ellos un lugar donde jugar y practicar deportes, que tengan turnos rápidos y atención diferenciada en el Hospital o en las salas de los barrios, que se implementen programas de atención primaria de la salud psíquica, que se les facilite el acceso a la Justicia y se les pueda asignar gratuitamente un “abogado del niño” cuando lo necesiten, que los órganos afectados al régimen de responsabilidad penal juvenil dispongan de todo el personal capacitado necesario, que se asignen más recursos humanos y materiales al Servicio Local de Protección y Promoción de Derechos, que se escuche a los niños en Tribunales como es debido, acorde a su condición madurativa y emocional y no como un mero trámite impuesto por la ley, tanto en sede penal como civil.
Y que lo que digan se tome en cuenta, en su propio beneficio, no en el de los adultos; que se cree un espacio donde los chicos con causas penales graves, puedan ser tratados dignamente y ayudados a repensar su vida y asumir responsabilidades, mientras ellos y nosotros estamos a resguardo, evitando el simplismo de “que vuelvan a casa porque son menores de edad”, que se dé prioridad a los establecimientos educativos de los barrios periféricos más humildes: ellos necesitan la mejor escuela, los docentes más capacitados, los elementos didácticos de última generación, el mejor gimnasio, el cuidado más dedicado, el presupuesto más abultado, es decir la mejor educación que sea posible darles.
Cuando ello ocurra, una generación nueva empezará a construir una sociedad mejor, antes no. No existe otra fórmula electoral.











