Carrió y Macri: relaciones dañadas
Sin el apoyo del PRO ni de los radicales, Elisa Carrió solo con la Coalición Cívica, al fin cumplió su amenaza de presentar en la Cámara de Diputados el pedido de juicio político contra el ministro de Justicia Germán Garavano. Lo acusa de mal desempeño y otros delitos cometidos en la función. Los fundamentos presentados en el escrito que circuló por los medios no parecen sustento suficiente para semejante denuncia.
Claro que cuando Mauricio Macri respaldó a su ministro, todo el oficialismo se corrió de Carrió generándole un desaire que promete tener más consecuencias. Obviamente la oposición -viendo que se pelean en el oficialismo- afirmó que no va a respaldar la denuncia de la diputada de la Coalición. Al fin cada sector político tiene cuentas pendientes con Lilita y aprovechan estos momentos para pasarle factura.
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Carrió desde la crisis de Gabinete cuando quedó afuera Quintana, el funcionario en quién ella más confiaba dice, comenzó a plantear que los buenos se tuvieron que ir y los malos se quedaron. Pero a partir de ese momento hubo roces y amenazas que siempre terminaban en si no sucede tal cosa, rompo. De a poco el clima se fue enrareciendo, el peronismo no se sumó para que ella fuese presidenta de la comisión bicameral de control de fiscales y ella enfureció, sobre todo cuando se dio cuenta que Cambiemos solapadamente tampoco la apoyó.
Al fin, un domingo en La Nación apareció su primera puñalada política, anunciando que había perdido la confianza en el presidente en materia de lucha contra la corrupción. Según Carrió la falta de confianza es porque Garavano dijo que no era bueno que un expresidente tuviera prisión preventiva, sin mencionar a nadie en particular. El mundo del derecho lo aplaudió, pero el mundo de la política lo tomó a mal, como una intromisión en la Justicia. No era para tanto, pero Carrió aprovechó para profundizar un conflicto con el presidente.
Carrió no quiere a Garavano porque lo considera amigo del presidente de Boca Daniel Angelici, a quien eligió de enemigo y por el cual hace dos años guerrea con Mauricio Macri. Ella cree que el es operador judicial del presidente y lo tiene permanentemente apuntado. Es más, acusa a Garavano de meterse en la designación de jueces por pedido de Macri y operado por Angelici, que además de sus actividades privadas y deportivas es abogado con vastas relaciones en Comodoro Py.
En medio de este panorama Carrió se pone claramente ofensiva, hablando como si fuese una enemiga de Macri: yo lo quiero a Mauricio, más de lo que debiera, al fin es hijo de Franco, dijo en la mesa de Mirtha Legrand el sábado a la noche. Acusó a la familia presidencial de estar involucrada en la corrupción y que había movimientos en el Gobierno para tapar estas cuestiones.
La verdad es que Carrió está yendo cada vez más lejos en sus ataques al Gobierno y al fin Macri terminó por enojarse y mucho. Se pudo ver la frialdad con que la trató a la diputada en el acto donde se hicieron anuncios sobre créditos a la clase media. Pero la salida a coro de los dirigentes del PRO respaldando al ministro Garavano, habla a las claras de un cansancio de la dirigencia de Cambiemos hacia Carrió, sus berrinches y amenazas.
Cierto es que en un momento en el cual el Gobierno lucha para recuperar la confianza, de los mercados y de sus propios votantes, que la diputada afirma que le perdió a confianza es de una intencionalidad clara y contundente. Además que ponga sobre la mesa la intromisión de la Justicia de parte del Gobierno da pasto a todos los que se consideran perseguidos políticos y están presos, con pruebas pero sin condena.
Hasta ahora, era visible que en el Gobierno preferían a Carrió como aliada, algunos hasta le temían, porque suponen que si rompen, la diputada pondrá en duda una bandera que el PRO levanta con ahínco: la lucha contra la corrupción. Y si bien en las encuestas Lilita no mide como para hacer gran daño a Cambiemos, la preocupación de un sector del macrismo es que perjudique al sector en plena época electoral, arrastrándolos en el barro de una política dudosa por no decir corrupta. Más cuando los resultados económicos no los han acompañado y la bandera de la honestidad y la transparencia es la que más tratan de cuidar y exponer.
Por su parte Carrió ¿prepara su salida de Cambiemos? Porque no será fácil volver después de haber enchastrado a medio Gobierno. Todos esos comentarios insidiosos respecto a que la gran dirigente es María Eugenia Vidal y no Macri ¿es buscando una ruptura mayor en el sector? Porque da la casualidad que el fin de semana los medios porteños hablaban del enojo de Vidal con el macrismo nacional.
En fin, el momento para estos escandaletes no es el adecuado y Carrió lo sabe. Las verdaderas intenciones de esta movida se verán más temprano que tarde, pero no se descarta que el macrismo termine harto de esta suerte de extorsión permanente y vaya aislando a la diputada acelerando su ruptura.













