Cáncer de mama: la importancia del diagnóstico temprano
La Organización Mundial de la Salud propuso que octubre sea el mes para promover una mayor toma de conciencia de la población sobre el cáncer de mama. Por ese motivo, cada año se recuerda la importancia de los controles médicos periódicos y del diagnóstico temprano para prevenir y reducir los riesgos relacionados con la enfermedad.
En los últimos años se ha hecho hincapié en que todas las personas de la comunidad, no solo las mujeres, estén atentas y predispuestas a recibir información sobre la enfermedad y las medidas de prevención que existen actualmente para reducir los riesgos vinculados al cáncer de mama. Se trata de una enfermedad causada por el incremento anormal de las células de la mama que forman un tumor maligno. Puede afectar a cualquier mujer, aunque está comprobado que las posibilidades de que aparezca aumentan con la edad, en especial a partir de los 50 años.
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De allí que las campañas de lucha contra esta enfermedad hagan hincapié en la importancia que tiene para el cuidado de la salud que todas las mujeres entre los 50 y los 69 años de edad, sin antecedentes personales ni familiares de cáncer de mama, se realicen una mamografía cada uno o dos años. Afortunadamente, la detección temprana aumenta las posibilidades de cura de la enfermedad.
En ese sentido, hay que decir que la mamografía juega un papel clave en la batalla contra este mal: es el método más efectivo que actualmente existe para detectar a tiempo la enfermedad. Puede detectarlo incluso cuando el nódulo todavía no es palpable o lo es mínimamente. En estos casos es posible recurrir a tratamientos menos agresivos que los que se realizan cuando el cáncer está más avanzado.
Aunque hasta ahora no se conocen con exactitud las causas que provocan esta enfermedad, diversos estudios realizados en pacientes llegaron a la conclusión de que existen factores que aumentan el riesgo de enfermar: ser mayor de 50 años, tener antecedentes personales o familiares de cáncer de mama y edad avanzada en el momento del primer parto o nunca haber tenido hijos.
Pero eso no es todo. También se sabe que el sobrepeso, el sedentarismo y el consumo excesivo de alcohol son situaciones que deben evitarse para disminuir el riesgo de padecer la enfermedad. Se estima que 90 por ciento de los cánceres de mama son curables con una detección temprana. Por eso se remarca que la mamografía es un estudio clave para reducir los riesgos y la mortalidad provocada por esta enfermedad.
Para decirlo en otras palabras, si se logra detectar en forma prematura la enfermedad puede curarse. Por eso es fundamental que se adopten medidas recomendadas por los especialistas para reducir los riesgos. Es que uno de los mayores problemas que enfrenta la lucha contra el cáncer de mama es la falta de controles preventivos, de ahí la importancia que adquieren cada año las campañas que se llevan a cabo en este mes de octubre para generar conciencia y brindar información detallada sobre este mal que se presenta con más frecuencia en pacientes mujeres.
Vale, entonces, señalar una vez más: la mamografía permite tratar la enfermedad en etapas en las que no ha alcanzado todavía un desarrollo considerable, con un pronóstico mucho más favorable.
Por eso es de esperar que se reduzca aún más la brecha que existe en la disponibilidad de estos estudios, de exploración diagnóstica de imagen por rayos X de la glándula mamaria, entre los grandes centros urbanos y las zonas más alejadas del país. Se deben redoblar los esfuerzos para que todas las mujeres de todo el país, sin importar su lugar de residencia, tengan las mismas posibilidades de acceso a la salud.
Según la Organización Mundial de la Salud, en todo el mundo se diagnostican cada año casi un millón de casos. El organismo, además, recomienda incluir en la dieta diaria frutas y verduras, no fumar, reducir el consumo de alcohol y evitar el sedentarismo realizando actividades físicas en forma periódica, para poder reducir los riesgos. Los avances médicos permiten ser optimistas y, de hecho, hoy las posibilidades de curación aumentan en la medida en que exista una mayor prevención, junto a la detección temprana, el diagnóstico preciso y el acceso a un tratamiento oportuno.













