Beber con moderación, en estas fiestas y siempre…
En las reuniones de fin de año que se celebran con amigos y familiares hay una mayor predisposición al consumo de bebidas alcohólicas. Debido a que, en realidad, no existe un límite seguro de consumo de alcohol, es importante tener siempre presente que lo más recomendable es beber con moderación ya que la ingesta desmedida puede tener efectos nocivos para la salud.
'Alcohol, cuanto menos mejor', advierte la campaña que todos los años impulsa la Organización Mundial de la Salud para recordar que más allá de las consecuencias sanitarias, la ingesta desmedida de alcohol provoca pérdidas sociales y económicas importantes, tanto para las personas como para toda la comunidad. Es necesario recordar que los efectos perjudiciales del consumo desmedido de alcohol sobre la salud son los mismos con todas las bebidas de este tipo, aunque el impacto en el organismo de las personas depende de la graduación alcohólica que tenga cada bebida y, por supuesto, de la cantidad que se ingiera. Debe tenerse en cuenta, además, que sólo un porcentaje muy pequeño del alcohol consumido (se estima que no supera el diez por ciento) puede ser eliminado a través de la orina y el sudor, mientras que el resto de la bebida consumida se metaboliza a través el hígado, que es el órgano que lleva la peor parte cada vez que hay un exceso de alcohol en el organismo. Existen ciertas creencias relacionadas al proceso de eliminación del alcohol que afirman que darse una ducha o tomar un café después de beber este tipo de bebidas son prácticas que pueden contribuir a eliminar más rápido el alcohol consumido. Eso no es verdad.
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Por otra parte, aunque la venta de bebidas alcohólicas a menores no está autorizada, suele pasar que en esta época de fiestas hay adolescentes que acceden, de una u otra manera, al consumo de alcohol. Al respecto, no está de más recordar que el consumo excesivo tiene mayores efectos nocivos en la salud cuando se comienza a beber en edades tempranas y, lo que es más serio aún, puede generar consecuencias negativas luego en la vida adulta, ya que puede derivar en enfermedades como la cirrosis hepática, además de provocar hipertensión arterial, afecciones cardíacas, gastritis y frecuentes trastornos de la memoria. Por eso es necesario que se realicen controles efectivos para asegurar que se cumplan las normas que establecen taxativamente la prohibición de venta de bebidas alcohólicas a menores de edad, y sancionar a quienes violan las normas vigentes.
Por otra parte, es bien conocido por todos que quienes consumen bebidas alcohólicas no deben conducir vehículos, dado que el alcohol actúa como depresor del sistema nervioso; y aunque el consumidor no lo note, un sólo vaso de vino, cerveza o whisky, por citar algunas bebidas de este tipo, disminuirá en forma notable su capacidad de conducción. Pero a pesar de que esto es algo que todos saben muy bien, es frecuente ver en esta época del año a conductores que, después de haber consumido bebidas alcohólicas, igual se ponen al frente de un volante y salen a las calles.
Está comprobado que el consumo de este tipo de bebidas altera la percepción y disminuye la capacidad de atención. Se sabe, además, que la persona que está bajo los efectos del alcohol tardará más en reaccionar, por lo que las respuestas y maniobras del conductor a cargo de manejar el vehículo serán siempre mucho más lentas y torpes. Además, la visión del conductor también se ve afectada en estos casos, dificultando la visión periférica a la hora de conducir. El consumo de alcohol genera también en los conductores una falsa sensación de seguridad, que los lleva a cometer errores de juicio e interpretación, que predisponen a caer en excesos de velocidad y en todo tipo de violaciones a las normas de seguridad en el tránsito. Es de esperar que todas estas consideraciones sobre el consumo de alcohol, especialmente en esta época del año en la que se participa de reuniones familiares y de amigos, sirvan para una reflexión serena y para actuar en forma responsable con el consumo de bebidas alcohólicas, con el fin de evitar daños y consecuencias no deseables.
A tal efecto, en la provincia de Buenos Aires, desde el primer día de 2023 comenzará a regir la Ley de Alcohol Cero, es decir que una persona no debe haber consumido ni una gota de bebida alcohólica en las horas previas, pues si debe hacer el test de alcoholemia no se tolerará ni la más mínima aparición de alcohol en sangre.










