Barras bravas: hay que poner un punto final
Como en un deja vú del año pasado, vimos el desborde y la violencia en la segunda convocatoria a festejar el “día internacional del hincha de Boca”. Fecha que fue instaurada el año anterior en una convocatoria a través de las redes sociales, debido a la coincidencia con la fecha 12/12/12, que hace referencia al apodo de la barra brava, “La 12”.
Y este festejo, al igual que el anterior, terminó en un escándalo, con piedrazos y botellazos, saqueos en locales, roturas en las persianas de otros, pintadas en el Obelisco, balazos de goma y enfrentamientos continuados entre la Policía y vándalos. La situación afectó a miles de pasajeros de las distintas líneas de colectivo del Metrobús 9 de Julio, cuyo servicio estuvo cortado desde las 17:00, cuando comenzó la concentración.
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Los comercios habían cerrado sus puertas, pero fueron atacados igual como si se tratara de un saqueo y no de un festejo futbolístico. El saldo provisional es de unos 25 detenidos y 17 heridos, entre ellos cinco policías. Ya el año pasado tras los incidentes, hubo 35 detenidos y 11 policías lesionados.
Tal la convocatoria, este año los hinchas comenzaron a juntarse alrededor del Obelisco a las 17:00. Y casi enseguida tomaron posiciones en la fachada del McDonald’s de Corrientes y Carlos Pellegrini. La Policía Federal intervino en ese momento ante la posibilidad de que se iniciaran destrozos como los ocurridos en 2012.
Los hinchas atacaron con piedras durante media hora a la infantería de la Federal. Tras sucesivos embates fueron detenidos unos 20 revoltosos, al menos cuatro de ellos menores. Cinco policías fueron trasladados al Hospital Churruca, alcanzados por ladrillos y baldosas sueltas de la 9 de Julio, que los atacantes sacaron de un cantero.
Luego del primer encontronazo siguió la concentración de hinchas. La Policía Federal calculó que había unos 20.000 simpatizantes en el momento de mayor afluencia. El número es importante porque es lo que termina por complicar la labor policial.
Una parte importante apareció en la zona en ómnibus especialmente fletados para ese fin. Sobre la avenida 9 de Julio quedaron estacionados unos 20 colectivos que transportaron a los hinchas.
La primera pregunta que nos surge es ¿quién organizó, fletó y pagó todos los colectivos para el traslado de los hinchas (barrabravas en realidad) al Obelisco? Porque más que un festejo espontáneo este encuentro se parecía a aquellos actos políticos de dudoso armado. Además esta estructura que montaron para llegar al lugar de encuentro es claramente costosa.
Los fanáticos tuvieron varios choques contra la Policía luego de romper las persianas de al menos otros dos locales de comidas. Y en dos comercios de la galería situada en Cerrito 272 entró la turba a robar. Un joven sufrió graves heridas en una de las piernas cuando al romper la vidriera de una patada la extremidad le quedó atascada y decenas de exaltados que entraron a saquear lo pasaron por arriba.
La infantería de la Policía Federal usó carros hidrantes para dispersar a los revoltosos, como hizo el año pasado. La Policía Metropolitana, por su parte, se encontraba en las cercanías, en custodia del Teatro Colón, según expresó el ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro.
Los hinchas atacaron también las cercanas paradas del Metrobús, cuyos colectivos tuvieron que cambiar el recorrido en las horas de mayor uso por parte de los trabajadores.
Pasadas las 22:00, quedaba en la zona un nutrido grupo de barras que sostenía el enfrentamiento con la Policía mientras procuraba romper todo lo que encontraba a su paso, vidrieras, canteros, señales de tránsito. Incluso cámaras de seguridad fueron destruidas por los hinchas.
“Vamos a tomar medidas para que esto no ocurra más. El club no puede dejar esta imagen. Tenemos mucha pasión, y por eso nos metemos en el fútbol. Pero esto no es Boca, éste no fue un festejo organizado por esta dirigencia”, aseguró el presidente xeneize, Daniel Angelici, que desligó a la institución de la convocatoria. Lo interesante es que se comprometió a que el año entrante si había festejo se abrirá la tradicional “Bombonera” para que se haga el encuentro allí.
La primera reflexión que nos surge es que los hinchas de los clubes, que sienten pasión como bien destaca Angelici, no salen a romper y saquear, lo que vimos fue una expresión típica barrabrava, que es una de las deudas que el fútbol tiene que solucionar, de una vez por todas, para que se termine la existencia de estas bandas que, se sabe, hacen negocios con el deporte, hacen “aprietes” y hasta son contratados para “trabajos sucios” en las internas políticas.
Hay que poner un punto final.













