ArteNoche, un éxito renovado con aspectos para mejorar
Con un exitoso despliegue, el Gobierno municipal junto con la Cámara de Comercio, Industria y Servicios organizó una vez más Pergamino Arte Noche, el mega evento al aire libre que ya se ha vuelto tradicional en la ciudad.
Se desarrolló el viernes desde las 19:00 y hasta la medianoche, en calle San Nicolás y aledañas, que se vio colmada, primero por quienes estuvieron en la labor de montaje, luego por los oferentes de shows y productos, y finalmente por el gran público.
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Se trabajó con los artistas plásticos, cuerpos de danza de folklore, español, hip hop, árabe y tango. Hubo una muestra fotográfica itinerante de la Peña Fotográfica de Pergamino. La Escuela de Bellas Artes salió a la calle con sus talleres y alumnos así como la Biblioteca Menéndez.
La oferta fue también gastronómica ya que es un evento que dura varias horas y los pergaminenses se vuelcan con toda la familia a participar y muchos aprovechan para retornar a sus hogares ya cenados.
En fin, de todo y para todos.
La verdad es que la idea es más que interesante y la gran presencia de vecinos indica que se disfruta de estos eventos al aire libre, con espectáculos, gastronomía y comercios. Para los artistas locales es una importante oportunidad de mostrar lo que hacen a un público muy variado, parte del cual no es habitué del espectáculo y es el momento en el que pueden captarlo.
Desde esta perspectiva, no podemos menos que congratularnos de que se realice el ArteNoche, tanto en el centro de la ciudad, como el que se realiza en barrio Centenario donde también ha resultado exitoso y donde hay un vigoroso sector comercial.
Lo que sería interesante, ya que la experiencia lleva unos años realizándose, es que se fuera acumulando experiencia a fin de ir mejorando el armado de este mega evento, para que los perjuicios que genera organizar algo tan grande sean minimizados, tanto en la previa como en el desarrollo.
El operativo de tránsito se inició a las 15:30 con la prohibición de circular y estacionar, entre las calles Doctor Alem, Echevarría, Dorrego y Merced y el corte escalonado de calles aledañas, es decir, todo el centro comercial, para poder montar escenarios y equipos de sonido. Al comenzar tan temprano, los comercios pierden toda la tarde de trabajo, muchos de los cuales no abren luego a la noche, como pudimos ver durante la recorrida nocturna. Y aun abriendo, a esta altura de las ediciones, podemos asegurar que el evento se ha consagrado más como cultural que comercial, por lo que en esas horas extra en que permanecen abiertos se logra compensar la inactividad de la tarde. Habría que tratar de organizar el armado de escenarios, por ejemplo, de tal modo que no haya que cortar tantas horas el tránsito, por ejemplo, montándolos en la Peatonal y no en las bocacalle.
Son muchas horas laborables en que los vehículos no pueden ingresar hasta el microcentro. No se va a venir abajo el comercio por una tarde, es bien cierto, y a su vez el comerciante acompaña este tipo de eventos, pero en general, para ellos y para los vecinos, tanto los que circulan como los que viven en el Centro, hay que hacer un esfuerzo por minimizar el perjuicio. Es cuestión de organizarse de otra manera para llegar al mismo resultado.
Demasiadas calles cortadas por tantas horas genera además caos vehicular. En este punto hay una cuestión elemental: si vamos a cortar las calles también hay que ordenar la circulación. No alcanza con apostar un móvil y un agente para interrumpir el paso sino que ese mismo agente tiene que poner el orden necesario. Esto es, silbato en boca, dar paso a las columnas de autos para que en ningún caso se produzcan embotellamientos de más de una cuadra, como sucedió. Al mejor estilo años 50, cuando no existían los semáforos. No falla.
Hay otras cuestiones menores como por ejemplo el desconocimiento de quienes han colgado adornos y telas en los altos. Deben saber que todo lo que se cuelga de bote a bote, como se dice, debe tener agujeros en las puntas y en el centro. Esto es para que pueda pasar el viento, de lo contario sucede lo que se ha visto: las telas se retuercen a poco de colgarse o se cortan por el medio, de modo que se genera un gasto que no engalana. Es una cuestión de experiencia y confiamos en que se lo tenga en cuenta en futuros eventos.
Lo que sí resultó interesante como fenómeno a analizar es que había muchísima gente, se disfrutó de los espectáculos y la oferta gastronómica, pero no fueron muchos los comercios abiertos, como en los inicios del ArteNoche hace unos años. Esto no le quita brillo a la fiesta popular pero le modifica los objetivos. Y es probable que desde el punto de vista económico, no le sea conveniente a los comerciantes el horario extendido ya que debe pagar horas extras por ventas que de todos modos realizará ya que el de los regalos para las Fiestas es un gasto previsto en las economías familiares.
Quizá los comercios del Centro se hubiesen volcado más a una apertura extra nocturna en marzo o abril, en que se puede liquidar el remanente del verano y tentar al gran público a hacer una compra que no tenía prevista. Cada comerciante tendrá sus motivos, pero la realidad es que, luego de una recorrida, pudimos cuantificar que un 70 por ciento de los negocios no estaba abierto durante ArteNoche.
Por lo demás el ArteNoche fue una verdadera fiesta popular, muchos pergaminenses disfrutando los espectáculos, el paseo del centro, las actividades programadas. Hubo momentos, promediando las 21:00 en que no se podía casi caminar de la gente que había, lo que habla a todas luces de una gran convocatoria ciudadana. Los detalles son para tener en cuenta, pero no empañan el éxito de la jornada.
















