Aprender a no tropezar siempre con la misma piedra
A estas horas, mejor dicho desde el sábado en que fuimos eliminados del Mundial de Rusia, todos los programas televisivos y radiales, incluso los magazines y los políticos, hablan de fútbol. Sobre todo en lo que hace a la selección nacional, la dirigencia de AFA y al DT Jorge Sampaoli, a quien han literalmente descuartizado por su actuación en este proceso.
Inmediatamente los periodistas deportivos daban cuenta de que Claudio Tapia y el resto de la dirigencia del fútbol iban a despedir a Sampaoli, incluso buscando subterfugios para no pagar una rescisión de contrato, que rige hasta 2022, de varios millones de dólares. Los resultadistas que ahora quieren borrar con el codo lo que escribieron con la mano hace un año, son los mismos que lo fueron a buscar a Sevilla y pagaron una ingente suma para que fuese liberado de sus obligaciones allí. ¿Se equivocaron? Es probable, dicho esto con el diario del lunes en la mano. Y ahora quieren evaporar el contrato, que por cierto es muy extenso y muy caro. Pero se suscribió.
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Ahora, con los resultados puestos, todos olvidan de cuando lo buscaron como el salvador de una selección nacional llena de figuras del fútbol, pero rebeldes individualidades. Y que anunciaban que se comenzaba un proyecto revolucionario para el fútbol. La derrota cambió todo.
Ahora debiéramos cumplir el contrato o utilizar la cláusula de recisión pero dentro del marco legal. Es un ejemplo pernicioso que se diga que tienen ases en la manga para obligarlo a Sampaoli a renunciar pagando nada o menos de lo que corresponde. Esa no es la salida nunca porque los contratos están para cumplirse, en todos los órdenes. Esa manía de los argentinos de siempre querer tomar atajos y sacar ventajas indebidas nos ha hecho y nos sigue haciendo muchísimo daño como país.
Cuando Alemania fue eliminada en primera vuelta, tras haber ganado el mundial anterior, los medios destrozaron al equipo y al DT, al fin triunfalistas somos todos los humanos y nada nos enoja más que perder en lo que sea, ni hablar en el fútbol que es claramente pasional.
Pero la federación alemana anunció la continuidad de Joachim Löw a pesar de la eliminación en primera ronda del Mundial por primera vez en la historia, con la posibilidad de que redondee en su cargo 16 años ininterrumpidos si cumple el vínculo hasta el final de Qatar 2022. Porque en estos asuntos hay que enfriar la cabeza y hacer lo que indica la razón y la ley y no el corazón y la anomia.
Tapia eligió el silencio avalando las palabras de quienes lo rodean. Y todos replican su mensaje: basta de Sampaoli. El operativo desgaste en su máxima expresión, para no pagar la millonada de la cláusula de rescisión.
Tapia y compañía eligen el camino fácil de buscar liberarse de Sampaoli, para no cargar con el humor de la opinión pública que a estas horas castiga al DT un día y al otro también. Es la salida más cómoda. Habrá que ver si también la más costosa.
No se ha trabajado bien desde la AFA, que es responsable de la situación: Bielsa, Pekerman, Basile, Maradona, Batista, Sabella, Martino, Bauza, Sampaoli y quien venga ahora o no. Argentina está a punto de coronar un número redondo: 10 técnicos en los últimos 15 años, volviendo al ejemplo alemán: la misma cantidad de DT en toda su historia.
Lo que viene sucediendo con la AFA habla de los argentinos más de lo que imaginamos. No ponemos el acento en el hincha que, al fin, disfruta o padece triunfos y derrotas pero no es responsable de la política del fútbol. Pero lo que hace la dirigencia es un compendio de tantos defectos que venimos arrastrando desde hace años no solo en el fútbol.
Porque al fin en la política sucede lo mismo, cuando un gobierno atraviesa por complicaciones como sucede actualmente, muchos sienten que debe irse ya, ahora, ayer, mañana. No importa si la ciudadanía le dio un crédito que dura cuatro años y luego se puede revocar en todo caso ese mandato popular.
Pero los plazos deben cumplirse, porque de eso se trata, ser un país serio, en el fútbol, en la política, en los negocios y en todos los órdenes de la vida. Para eso hay elecciones con periodicidad, para que si un equipo de gobierno no da resultado elijamos otro, no para que busquemos la forma de que se rompa el contrato antes de tiempo y quienes administran el país, bien mal u horrible, se vayan en un helicóptero. Porque el daño que se genera cuando un presidente no termina su mandato es enorme, siempre más que cualquier medida errónea que se pueda tomar. Los argentinos lo sabemos porque atravesamos 2001 tras la salida anticipada de Fernando de la Rúa y padecimos mucho para volver a estabilizarnos.
Sin embargo, no aprendemos y seguimos con la misma mentalidad en el fútbol, en la política y en la vida, si no hay resultados positivos hay que romper los contratos a como dé lugar. Y si no es posible por derecha, que sea por izquierda. Y si no, aplicamos la técnica de Tapia: mancillar y desgastar, poner palos en la rueda para llevar todo al límite del naufragio, olvidando en ese trámite que en el barco vamos todos y que lo mejor que nos puede pasar es que al capitán, o sea al presidente, le vaya bien, sea quien fuere y aplicando la estrategia que elija.
Dicen que el hombre es el único animal capaz de tropezar dos veces con la misma piedra. Lo que no habla bien de los humanos, pero los argentinos, a fuerza de repetición, ya podríamos haber aprendido a esquivar la misma piedra.













