Apoyar a la agricultura familiar para ayudar a erradicar el hambre
En su reciente mensaje por la inauguración del decenio de la Agricultura Familiar impulsado por la ONU, que comienza este año y concluye en 2028, el Papa Francisco hizo un llamado a promover esta actividad para ayudar a erradicar el hambre en el mundo. El Sumo Pontífice, además, volvió a destacar el rol fundamental que tiene la familia en la tarea de avanzar hacia prácticas agrícolas más sustentables que garanticen alimentos para todos.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (Fida) lanzaron días pasados en Roma el Decenio de las Naciones Unidas para la Agricultura Familiar y un Plan de Acción Mundial para impulsar al sector, en particular en los países en desarrollo. Las dos agencias de la ONU coinciden en remarcar que más del 90 por ciento de todas las granjas a nivel mundial producen el 80 por ciento de los alimentos del mundo, lo que revela la importancia que tiene este sector. En ese sentido, un informe de la FAO señala que tanto en los países desarrollados como en las naciones en desarrollo, la agricultura familiar es la forma predominante de producción agrícola, así como una fuente primaria de alimentos.
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Expertos del organismo explican, además, que la denominación agricultores familiares abarca a campesinos, miembros de pueblos indígenas y de comunidades tradicionales, pescadores, agricultores de montaña, pastores y muchos otros colectivos que representan a todas las regiones del mundo.
No es la primera vez que el Papa Francisco hace referencia a la importancia de la agricultura familiar en las sociedades actuales, aunque el texto de la carta enviada al director general de la FAO, José Graziano da Silva, adquiere una mayor relevancia dado que se da en el marco del inicio del decenio de la Agricultura Familiar impulsado por la ONU, una propuesta con la que -en palabras del propio Francisco- se desea cumplir el propósito Hambre Cero 2030 y alcanzar el segundo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030: erradicar el hambre, lograr la seguridad alimentaria y mejorar la nutrición y promover una agricultura sostenible.
En su misiva, el Papa sostiene además que la familia representa ese humus fructífero y modelo de comportamiento para una agricultura sostenible, que tiene consecuencias beneficiosas, no solo para el sector agrícola, sino también para toda la humanidad y la salvaguardia del medio ambiente.
También destaca que el rol de la mujer, señalando que su contribución en la actividad agrícola es significativa, en particular en los países en vías de desarrollo. Ellas participan en todas las etapas de la producción de alimentos, desde la siembra hasta la cosecha, la gestión y el cuidado del ganado, e incluso en trabajos más pesados, expresó en su carta el Papa.
Las palabras del jefe de la Iglesia Católica también deben ser interpretadas cabalmente en la Argentina, donde la agricultura familiar se encuentra en una situación difícil. Cabe recordar que en agosto pasado la Comisión Nacional de Justicia y Paz reclamó a las autoridades nacionales una mayor protección y apoyo para la agricultura familiar, tras advertir que ha mermado la promoción y desarrollo de las actividades que llevan a cabo estas familias. Como lo hemos mantenido siempre, en aquellas coyunturas que exijan restricciones, los costos económicos y sociales no deben recaer sobre los débiles. Por el contrario, en momentos de dificultades, son quienes necesitan mayor protección y apoyo, señaló oportunamente en un comunicado el organismo de la Conferencia Episcopal Argentina que, vale recordar, está integrado en su mayoría por laicos.
En nuestro país, los pequeños productores, a través de actividades agrícolas con participación familiar, generan más del 60 por ciento de los alimentos que se consumen en las mesas de los argentinos. Es necesario que se apoye a la agricultura en pequeña escala, que cumple una labor irreemplazable en la lucha por la erradicación del hambre y la pobreza, y en la promoción de la seguridad alimentaria y la nutrición tanto en nuestro país como en el resto del mundo. Se trata, además, de una actividad que es fundamental para optimizar la producción de alimentos y mejorar los medios de vida, la protección del medio ambiente y lograr el desarrollo sostenible en zonas rurales.












