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Amigate conmigo, me necesitás siempre

16 de octubre de 2013 a las 12:00 a. m.

“El casco es una prioridad, más allá de la obligación, a la hora de subirnos a un moto vehículo”.

“En moto, usar casco es igual a tener cerebro”

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“Hay muchas excusas para no usar el casco y una sola para refutarla: nuestra vida”.

“La moto es un vehículo muy peligroso y lleva la inconsciencia de muchos”.

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“Invertir en su casco es invertir en su vida”.

La Secretaría de Gobierno de la Municipalidad, a través de la Agencia Municipal de Seguridad Vial y  la Dirección de Estadísticas y Censo, ha informado de lo representativo que es el moto vehículo en la vía pública y su participación en los siniestros viales. Este tema fue el centro de análisis en los dos congresos viales llevados a cabo en nuestra ciudad en los últimos días de septiembre. Se fundamentan los días, los horarios, el consumo de alcohol, el exceso de velocidad, el crecimiento del mercado, el no respetar las normas de tránsito, entre otras cosas. Todos factores relevantes a la hora de analizar por qué se producen los accidentes de tránsito. Si a este factor le sumamos el no uso del casco de seguridad, la situación se potencia, volviéndose muchas veces imposible de gobernar.

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Resulta sabido que la Ley Nacional de Tránsito obliga al uso de casco cuando se circula en motos o ciclomotores. Sin embargo, hay mucha gente que no lo usa, y son muy pocos los que toman conciencia y lo utilizan como elemento de seguridad pasiva. Fundamentos, sinónimo de mitos, varios:

“El casco afecta mi visión, no veo bien de costado”.

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“Con el casco no puedo oír bien los sonidos de la calle”.

“En caso de accidente, los cascos provocan heridas en el cuello o médula espinal”.

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“Las leyes del uso del casco son inconstitucionales, violan los derechos individuales”.

“Si me mato es asunto mío, sólo yo me perjudico”.

“Voy acá nomás, solamente cuando llueve o hace frío”.

La obligatoriedad de su uso parece lógica teniendo en cuenta que ambos vehículos no poseen carrocería alguna que pueda servir de contención en caso de choque o vuelco, y que la sola pérdida del equilibrio en la moto puede significar dar de cabeza contra el duro suelo. Los motociclistas que no usan casco tienen mucho más alto riesgo de muerte o de sufrir lesiones permanentes. La diferencia entre la vida y la muerte en un accidente en motocicleta a 50 km/h es exclusivamente el “correcto uso” del casco de seguridad, cosa que depende absolutamente de cada uno de nosotros.

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Los usuarios de moto vehículos (motos, ciclomotores) no son conscientes, en la mayoría de los casos, de que son los más vulnerables dentro del denso tránsito que nos toca vivir día a día. No saben o no se dan cuenta de que ellos no tienen la protección de una carrocería diseñada para contener a sus ocupantes, ni un sistema de retención que evite salir despedido ante el menor de los golpes. Son ellos mismos con sus cuerpos los que absorben el impacto en un accidente.

El elevado número de motos y ciclomotores que hoy transita las calles se debe en general a la facilidad de maniobra, el bajo costo y la aparente sencillez de manejo que brindan; es el medio de traslado usados por los adolescentes, ya que por poco dinero los ayuda a acortar distancias en tiempo y espacio. Pero aunque se consideren estas virtudes no debemos olvidar que la moto es un vehículo muy peligroso, que lleva a la inconsciencia de muchos, incluso usando cascos, acerca de los golpes que podemos tener en un accidente, que muchísimos más graves que los podríamos tener viajando en un auto. 

Por lo general asociamos la moto con la diversión, tomando a ésta como el ideal en verano, en vacaciones, en salidas con amigos, pero no pensamos en la forma de cuidarnos o protegernos en caso de un accidente, dejando de lado el uso de casco por incomodidad, calor o falta de costumbre.

En párrafo anterior se expresó que usar el casco es sinónimo de desventajas (mitos), por ejemplo: reducción o falta de visibilidad y la sordera. De estudios realizados se llegó a la conclusión de que esto no es así. Al actuar como caja acústica aumenta la recepción de aquellos sonidos a los cuales debemos prestar atención cuando manejamos, como puede ser la bocina de un auto o la sirena de una ambulancia y por otra parte, si el mismo está correctamente colocado, no produce reducción del campo visual principal. A lo que sí debemos acostumbrarnos es al ejercicio de girar la cabeza de un lado al otro en las esquinas, para ver los vehículos que nos pueden sorprender a los costados. Eso sí: todo se vuelve más fácil, cuando a la hora de manejar, lo hacemos dentro de las velocidades permitidas. 

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Otro aspecto a considerar es la utilización del casco en distancias cortas. Es muy común pensar que si vamos a un lugar cerca, su uso no es innecesario. Tomamos datos estadísticos: la mayoría de los accidentes en moto (85%) se produce en la ciudad, cerca del lugar donde vivimos, trabajamos o estudiamos, y el motivo es que en la ciudad es donde se concentra el mayor número de automóviles, y por ende existe la posibilidad de sufrir un accidente de tránsito. Imaginar que un traslado corto y a velocidad reglamentaria (sin casco), un accidente no implica lesiones graves, es totalmente incierto ya que tener una colisión a 50 km/h equivale a la muerte, salvo que usemos el casco, que tiene una eficacia del 36% en la reducción de muertes y un 67% en la prevención de lesiones cerebrales. 

A la hora de comprar un casco, hay que tener en cuenta diferentes pautas: debe estar homologado por alguna de las entidades competentes. Si hablamos del peso, tratemos que sea lo más liviano posible. Es recomendable utilizar cascos integrales, ya que evitan lesiones en el rostro. Tratar que sean de colores vivos y materiales reflectantes. El casco es de uso personal, por lo tanto, a la hora de comprar uno, debes elegir correctamente la talla, que la hebilla trabe perfectamente y que resista a los tirones. 

Según los profesionales de la medicina, la posibilidad de sufrir una lesión vértebro-medular en un accidente de moto es extremadamente alta, por lo que un daño puede verse fatalmente agravado si se manipula al herido en forma incorrecta, “por eso, nunca se le debe retirar el casco a una persona accidentada”.

Además debemos tener presente la vida útil del casco y en caso de que el mismo sufra algún golpe a rajadura deberá ser reemplazado, ya que por su estructura y los materiales utilizados para conformar su relleno, este pierde efectividad.

Aceptemos acostumbrarnos al uso del casco como si fuera un elemento accesorio a nuestro cuerpo y asimilarlo como un ítem indispensable para nuestro desplazamiento por más corto que sea. “No quiero que estés peleado conmigo, sé mi amigo, si quieres vivir y usás moto, usame siempre”.

 

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