Agua: uso y abuso que se pone sobre la mesa
Los problemas con el abastecimiento de agua en Pergamino vienen de larga data, más allá de la crisis vivida estos días por los problemas con cinco bombas. La población creció, el uso de agua se incrementó y la infraestructura no es ya la necesaria. Hablamos de un problema que lleva más de 20 años, cuando en muchos barrios ya padecían la zozobra por la escasez del líquido vital en los días de mayor calor.
Es un tema que hereda el nuevo gobierno, que tendrá que poner manos a la obra para saldar una deuda tan antigua como ésta.
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Pero en el caso puntual de esta crisis que pasamos en estos días, luego de haber sufrido la rotura de dos bombas de agua en la zona norte de la ciudad y roturas y saturaciones en otros pozos, se produjo una disminución en la presión de agua en algunos barrios de Pergamino y la faltante en otros. El mapa de las fallas es muy dispar, con zonas afectadas en todos los puntos cardinales de la ciudad y en el Centro mismo. Esto habla a las claras de un problema mayúsculo.
La explicaciones oficiales hablan de una compra planteada en invierno a modo de previsión que nunca se concretó y de la actual gestión siendo presa de la especulación del cambio de Gobierno; al parecer, las nuevas expectativas económicas hicieron que la Municipalidad no consiguiera precio para poder reponer las bombas rotas antes de llegar a las Fiestas que es cuando más consumo se produce por lo que se temía que esto podía suceder.
De cualquier modo, la cuestión está en vías de resolverse porque en este caso se trata de un tema puntual.
Sólo quienes han vivido la falta de agua en los días más calurosos del año sabrán de qué hablamos.
Como el Gobierno lleva apenas 20 días de haber asumido, tendrán que revisar cuál es la demanda real y total en los tiempos de crisis, para llegar a estos momentos sin problemas.
Sin dudas habrá que hacer un relevamiento de la utilización del agua, porque mientras unos la tiran otros no la tienen. Y esto no es sólo producto de dos bombas rotas, eso agravó la situación, sino que el problema de fondo lleva mucho tiempo.
Pero mientras el Estado se hace cargo de sus responsabilidades, de las obras de infraestructura que hace tiempo se esperan, los vecinos de Pergamino deben dejar de hacer gala del peor de los egoísmos. Hay quienes tienen motores privados que los han conectado directamente a la red, que aun en circunstancias normales quitan presión a sus vecinos de cuadra y de manzana. Y en situaciones críticas, directamente los dejan sin agua ni para lavarse las manos.
Hay vecinos que cambian permanentemente el agua de sus piletas (en lugar de utilizar el cloro que ayuda a que dure limpia), sean las de lona y peor aún las de material, que existen en el centro y en los barrios. Salen a lavar sus coches a horas pico o a baldear.
Ese qué me importa el otro, ese individualismo extremo que roza la urbanidad, debiera transformarse en una actitud solidaria, y sobre todo responsable. Porque el agua potable, por la cual en Pergamino no se abona en forma proporcional al consumo, es un recurso renovable pero escaso a nivel mundial.
Cuando se ha planteado la posibilidad de colocar medidores de agua, para que pague por el servicio distinguiendo el uso residencial, el comercial y el llano abuso, concejales y vecinos han puesto el grito en el cielo, como hemos visto, tras haberse hecho una prueba piloto hace unos años, con un pequeño cupo de medidores. No se pudo seguir adelante, incluso se declaró inconstitucional la medida y la propuesta quedó en nada. Y es así como pagan justos por pecadores, el que la usa en forma lógica se perjudica y el que la derrocha se beneficia. Esto es lo que no se comprende cuando se habla de medidores, que no son los más necesitados los que van a pagar las multas. Sin embargo fueron los históricamente utilizados para protestar contra la medida, bajo la falacia de que si no pagaban les iban a cortar el agua.
Eso no es cierto porque es precisamente ese punto que torna inconstitucional los medidores, que pueda cortarse el agua por falta de pago. Pero si se colocan para multar a quienes abusan, sin cobro a la población que no se excede, no habría problemas legales para su aplicación.
Y es así cómo el abuso siguió generándose en nuestra ciudad, porque pareciera que lo que no se penaliza se puede hacer, aun cuando se perjudica a sus propios vecinos y las obras de infraestructura necesarias para que Pergamino tenga más agua para necesidades básicas no aparecieron nunca.
Es de esperar que el nuevo Gobierno comunal encare la problemática desde la infraestructura necesaria, pero también buscando un acuerdo de vecinos para el uso racional del agua, si es por las buenas mejor y si hace falta multar y no hay otro camino también. Porque las condiciones en Pergamino han cambiado, ya no somos un pueblo con puertas abiertas y autos tranquilamente estacionados en la calle. Somos una ciudad que creció y con esa ventaja, vienen problemas que debemos sortear y todo es más fácil con una responsabilidad urbana de parte de los vecinos.
Porque en definitiva de lo que se trata es que todos tengamos ciudadanía, es decir tengamos agua, cloacas, pavimento en condiciones, mayor seguridad vial y seguridad común. En el Centro y en todos los barrios, porque todos somos vecinos y merecemos una ciudad mejor.














