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Una pareja vivió una odisea en la frontera con Brasil en su regreso a nuestra ciudad

11 de abril de 2020 a las 12:00 a. m.
Una pareja vivió una odisea en la frontera con Brasil en su regreso a nuestra ciudad
'' Lautaro Agustín González y su novia Karen Duarte ya están en Pergamino. (LAUTARO AGUSTIN GONZALEZ)

Lautaro González y Karen Duarte emigraron de Pergamino en diciembre en busca de una mejor calidad de vida. Trabajaron en un restaurante de Arraial do Cabo hasta el brote del coronavirus. Denuncian que recibieron un pésimo trato en el Consulado de Foz de Iguazú.


Energías, ganas de crecer y proyectar un futuro de vida juntos, con ese empuje el 19 de diciembre pasado Lautaro González y su novia Karen Duarte dejaron Pergamino y emigraron a Brasil. Desde su llegada al vecino país trabajaron en un restaurante de Arraial do Cabo, hasta que el brote del coronavirus frenó sus anhelos. Sin dinero y por miedo al contagio tomaron la decisión de regresar y en la frontera vivieron una odisea. Los jóvenes pergaminenses dialogaron con LA OPINION y denunciaron un pésimo trato en el Consulado de Foz de Iguazú.

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Frente a las dificultades que se le presentó a la pareja de consolidarse laboralmente en Pergamino y asentar las bases de una vida construida en su ciudad natal, a fines de 2019 González y Duarte armaron las valijas en búsqueda de un futuro mejor. “El 19 de diciembre nos fuimos a Brasil porque acá se nos hacía difícil encontrar trabajo permanente. Llegamos a Arraial do Cabo y con el dinero que teníamos alquilamos una casa. Al poco tiempo los dos arrancamos a trabajar en un restaurante y con esos ingresos nos alcanzaba para vivir”, empezó contando González ya instalado en Pergamino.

Asimismo, el joven aseguró que el sueño de vida que tenía con Duarte seguía avanzando: “La mujer que nos estaba empleando nos había prometido alojarnos en una casa que se iba a empezar a construir ahora en Semana Santa a cambio de trabajo”. Económicamente estábamos muy conformes, estábamos contentos. En el restaurante hacíamos de todo, desde la limpieza hasta la apertura del local y luego de mozos”.

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Los jóvenes pergaminenses junto a otros cuatro argentinos en la frontera con Brasil, en Foz de Iguazú. (LAUTARO GONZALEZ)

Hasta que en poco tiempo todo cambió. “Con esto de la pandemia se cerraron todos los pasos turísticos y la ciudad parecía una ciudad fantasma. Ya no teníamos trabajo, entonces decimos pegar la vuelta por miedo también al contagio, porque la salud en Brasil no es buena”, le relató González al Diario.

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El joven señaló que esa fue una “decisión difícil fue tomar par los dos, se nos cayó todo”. Y agregó: “Nosotros ya hacía unos cuantos días que estábamos en cuarentena voluntaria en Brasil porque nos dio miedo lo que escuchábamos del virus, entonces nos empezamos a cuidar”.

La vuelta, de película

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Consumada la decisión de la pareja pergaminense de emprender el regreso a nuestra ciudad, los jóvenes vivieron en la frontera algo que jamás imaginaron que les iba a ocurrir. “Teníamos 1.000 reales para pegar la vuelta y necesitábamos 1.300 para llegar a la frontera de Foz de Iguazú. Entonces nos comunicamos a través de las redes sociales con otros argentinos que estaban en la misma situación que la nuestra y viajamos junto a otras seis personas en un taxi hasta llegar”, contó González sobre el inicio de la odisea.

Y siguió: “Una vez que llegamos a la frontera, el Cónsul de turno (Roberto Ramón Lafforgue) nos pidió de antemano una tarjeta de crédito para poder alojarnos en un hotel, pero nosotros sabíamos que desde el gobierno argentino ya lo habían pagado. Nunca nos dio garantías de nada y ni siquiera nos puso a disposición un vehículo para ir hasta el hotel. Tuvimos que hacer varios kilómetros caminando”.

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La pareja durmió en estas condiciones junto a otros 17 argentinos, entre ellos una embarazada y tres mayores de 60 años. (LAUTARO GONZALEZ)

González incluso le aseguró al Diario que “Lafforgue nos amenazó con ir presos si nos quedábamos en el límite fronterizo y nos dijo que las cárceles de Brasil eran muy jodidas para los argentinos. Nos dimos cuentas de sus mentiras y nos fuimos hasta un puente porque sabíamos que había otros argentinos varados. Cuando llegamos Gendarmería nos habilitó unos colchones que estaban sucios y mojados y para hacer nuestras necesidades teníamos que caminar 20 cuadras y sólo se podía ir de a dos, una locura”.

El joven además relató: “Éramos 17 argentinos, entre ellas una chica embarazada y tres personas de más de 60 años con el factor del riesgo de contagio. La comida y el agua nos la dio la policía y las fuerzas militares de Brasil. Migraciones nos dio vueltas desde un principio, nunca nos dio respuestas. Luego estuvimos dos días en una carpa militar”.

Finalmente la pareja pudo iniciar el recorrido hacia Pergamino. “Después de haber movido cielo y tierra y de habernos contactado con los medios de comunicación de Argentina, pudimos volver a nuestro país. Enterados de la situación, Gendarmería nos consiguió el transporte y volvimos”.

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Varios jóvenes argentinos pasaron varias noches tirados en colchones y a la intemperie en la frontera. (LAUTARO AGUSTIN GONZALEZ) 

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