Plasma inmune para Fiebre Hemorrágica Argentina: así funciona la estrategia desarrollada por Maiztegui

Al Banco de Plasma que funciona en el Instituto se le suman otros en distintas ciudades del área endémica. Se nutren de la actitud solidaria de pacientes recuperados que donan un insumo vital que es usado para salvar a otros. Una técnica de laboratorio específica es la piedra angular para dosificar los tratamientos. ¿Es posible extrapolar su eficacia a Covid-19?
La incansable búsqueda de una terapéutica que pueda resultar eficaz para controlar el nuevo coronavirus hizo que el tratamiento a base de plasma inmune de convaleciente, que logró reducir al 1por ciento la letalidad de la Fiebre Hemorrágica Argentina, se pusiera en el centro de la escena. La estrategia sanitaria rescatada y desarrollada hace cinco décadas por Julio Maiztegui está vigente y constituye el tratamiento reconocido para esta enfermedad.
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LA OPINION entrevistó a quienes trabajan en el Banco de Plasma Inmune que funciona en el Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas “Doctor Julio Maiztegui” (Inevh) para conocer cuál es su dinámica y de qué manera desde el Programa Nacional de Prevención y Control de la Fiebre Hemorrágica Argentina, que lidera el Inevh, se instrumenta la tarea que está bajo la mira del mundo por su eficacia.
La médica Anabel Sinchi, jefa del Servicio de Educación para la Salud y Etica Médica del Instituto Maiztegui, y quien actualmente coordina las actividades del Banco de Plasma señaló a LA OPINION: “Además de contar con el Banco de Plasma, el rol del Instituto tiene que ver con la coordinación de las actividades de todos los bancos que hoy funcionan en el área endémica en el marco del programa nacional de prevención y control”.
“Se está trabajando en una estrategia de descentralización porque los donantes ya no están conglomerados en un área, como históricamente sucedía”, planteó y mencionó que gracias a las acciones que se llevan adelante desde el programa nacional y a la vacunación con Candid I ha bajado la incidencia de la enfermedad y por esta razón también la cantidad de donantes, que están distribuidos en forma heterogénea. “En este contexto sería imposible que una sola institución concentre todas las unidades de plasma”, explicó, recordando que la donación es altruista y voluntaria y que hoy los bancos de plasma ya no se abastecen de donantes por reposición- como sucedía en las grandes epidemias- sino que son habituales.
La profesional remarcó que fortalecer la estrategia de descentralización también contribuye a que los tratamientos puedan estar disponibles para los pacientes con mayor celeridad. En este punto, recordó que el tratamiento con plasma inmune se aplica ante la sospecha de un caso de Fiebre Hemorrágica Argentina de forma empírica- siguiendo la clínica del paciente- sin esperar la confirmación por laboratorio y señaló que la transfusión debe realizarse hasta el octavo día de iniciados los síntomas.
Respecto de cuántos bancos funcionan bajo la órbita de la red, indicó: “Cada provincia del área endémica decide dónde le conviene estratégicamente tener su banco de plasma y allí se establece”.
En esta línea, mencionó que la primera que logró descentralizar fue Santa Fe, que tiene el banco de plasma en el Hospital Provincial de Rosario, desde donde se distribuyen las unidades de tratamiento a requerimiento de los efectores de salud; si bien las extracciones se hacen de manera descentralizada en otros servicios o realizan colectas externas en distintas localidades.
Asimismo, comentó que en Córdoba también funciona un banco de plasma, aunque como es una provincia que no ha tenido un volumen de casos como para tener un alto número de donantes, en algunas ocasiones desde el Instituto Maiztegui se brindan refuerzos. “A la provincia de La Pampa nosotros les proveemos tratamientos que se almacenan en el Hospital de General Pico”, agregó.
En relación a la provincia de Buenos Aires, indicó que hasta hace unos años la extracción y provisión de plasma inmune a los efectores de salud se hacía desde el Instituto Maiztegui y actualmente funcionan varios bancos.
“En 2017 empezamos a trabajar con el Hospital San José de Pergamino, el Hospital San Felipe de San Nicolás y con el Hospital de San Pedro en una estrategia de descentralización. Y desde ese momento estamos trabajando con ellos y en paralelo nosotros seguimos citando donantes en el Instituto para abastecer nuestro Banco y proveer unidades de tratamiento al resto del país cuando resulta necesario", sostuvo.
En este sentido, mencionó que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hay un centro de stock en el Hospital Muñiz y aclaró que para los efectores de salud de cualquier jurisdicción que esté por fuera del área endémica de Fiebre Hemorrágica Argentina la vía para solicitar plasma inmune es el Instituto Maiztegui.

Anabel Sinchi. (INSTITUTO MAIZTEGUI)
Una prueba esencial
También desde el Instituto Maiztegui se realiza la titulación de anticuerpos que es un aspecto clave del proceso (ver aparte). Respecto de ello Anabel Sinchi explicó que “los bancos hacen la extracción del plasma y la serología complementaria que hace a la seguridad de la transfusión y a la detección de enfermedades transmisibles por sangre. Y nos mandan al Instituto una muestra del suero para que desde aquí se haga la prueba de titulación de anticuerpos que aporta una información esencial para dosificar los tratamientos”.
Temprano para certezas
En relación a la posibilidad de que este desarrollo científico pueda ser extrapolable al tratamiento del Covid-19, Anabel Sinchi hizo algunas diferenciaciones al consignar que “el nuevo coronavirus y el virus Junín son diferentes, no pertenecen a la misma familia ni están relacionados. No podría aseverar si el tratamiento puede resultar efectivo o no. Las experiencias que estamos viendo en otros países y la escasa información científica que está disponible, marcan indicios de que podría serlo pero es prematuro afirmarlo.
“Cuando uno va a usar un tratamiento, debe contemplar que sea seguro y los reportes que existen hasta el momento estarían a favor de esta premisa. Pero falta investigar. La segunda condición es la eficacia y son muy pocos los casos que ha habido reportados dentro del marco de un ensayo clínico a la fecha”, explicó.
“Es una estrategia importante a evaluar, y en ese sentido desde el Instituto estamos trabajando, en coordinación con la Dirección de Sangre y Hemoderivados del Ministerio de Salud, y con otras instituciones de gran reconocimiento en nuestro país”, añadió.
La titulación de anticuerpos
En las epidemias de Fiebre Hemorrágica Argentina, cuando el plasma comenzó a emplearse lo hizo de modo empírico, en un principio generó controversias y no alcanzó a marcar cambios significativos en la curva de letalidad. Fruto de un trabajo científico sostenido se logró identificar anticuerpos y titularlos -establecer la cantidad de estos elementos por unidades de plasma- y conseguir el modo de estandarizar la dosificación del tratamiento. La mortalidad descendió del 30 al 1 por ciento. La técnica de neutralización por reducción de placas -como se la conoce- marcó un hito y es la que se sigue empleando para conocer la cantidad de anticuerpos neutralizantes que tienen las unidades de plasma que se obtienen de los donantes -que son pacientes que tuvieron la enfermedad, desarrollaron anticuerpos y se recuperaron-. En la actualidad esta prueba de laboratorio, que requiere de varios días de trabajo, es realizada por la bioquímica Julia Brignone, jefa de la División Robovirus (rodent-born-virus hantavirus, arenavirus y otros emergentes) del Departamento de Diagnóstico Laboratorial y Referencial del Instituto Maiztegui.
En una entrevista concedida a LA OPINION explicó cómo es la prueba que se emplea para determinar la cantidad de anticuerpos: “Se emplea la técnica de neutralización por reducción de placas, una metodología que se usa desde fines de la década del 70 cuando se estandarizó la utilización de las unidades terapéuticas. A partir de ese momento comenzó a emplearse esta técnica que permite obtener el título de estos anticuerpos neutralizantes en el plasma del donante”, agregó. Y aclaró: “Hablamos de títulos, pero en realidad es la concentración de anticuerpos que ese plasma tiene y que no es la misma en todos los donantes”.
Esa posibilidad de “titular” es la llave para poder dosificar el tratamiento y por esta razón esta técnica de laboratorio es una pieza fundamental.
“Es una técnica serológica en la que lo que se busca son los anticuerpos que tienen la posibilidad de neutralizar la acción del virus Junín”, remarcó.
Esta metodología está centralizada en el Instituto Maiztegui y todos los referentes provinciales derivan las muestras de suero para hacer la determinación. “Esto es así porque en el Instituto contamos con insumos como los cultivos celulares, la cepa viral a la que debemos enfrentar los anticuerpos y el personal entrenado para llevar adelante la técnica que es propia de un laboratorio de virología”, indicó.
“Lo que uno hace es enfrentar el plasma inmune en el que se están buscando anticuerpos en diferentes diluciones. Se lo somete a una concentración constante de la cepa viral atenuada que trabajamos para el virus Junín e incubamos en los cultivos. Al cuarto día se colorea con una tinción especial y se observa la máxima dilución que logra neutralizar el virus. La particularidad de este virus es formar placas en el cultivo celular y lo que uno ve con esta técnica es la neutralización del virus, por lo que estas placas no se ven. De esta manera, la máxima dilución que logra neutralizar el virus sería el título de anticuerpos que tiene ese plasma. Es un procedimiento que lleva cinco días y los resultados se informan a los referentes provinciales”, describió.
“De este proceso no solo participa el laboratorio de Virología sino el área de Producción de Reactivos y Cultivos Celulares, el área de Aseguramiento de la Calidad y el equipo de Ingeniería y Mantenimiento del Instituto”, destacó.

Julia Brignone. (INSTITUTO MAIZTEGUI)
Campaña solidaria
Desde el Instituto Maiztegui lanzaron una campaña orientada a reunir nuevos donantes de plasma inmune para el tratamiento de la Fiebre Hemorrágica Argentina. Con la consiga “Convertite en héroe. Doná tu plasma si tuviste Fiebre Hemorrágica Argentina”, la iniciativa apunta a incrementar el número de unidades de tratamiento disponible. La convocatoria está dirigida a personas de entre 18 y 65 años de edad que haya tenido Mal de los Rastrojos y deseen sumarse. Quienes cumplan con los requisitos pueden comunicarse de lunes a viernes de 8:30 a 14:30 al 2477-424494 ó 2477 429712/14.
















