Cómo se vive y se sostiene día a día la “cuarentena barrial” en Pergamino

En algunos barrios y asentamientos se vive con una dinámica propia el aislamiento obligatorio. Son lugares donde quedarse en casa no es fácil, por cuestiones de hacinamiento y otras carencias. También por la situación de los cuentapropistas y las mujeres que trabajaban por hora. El padre Aníbal Tabares aborda esta problemática compleja.
Jesús consume droga. María trabaja como empleada doméstica. José es albañil. Desde el 20 de marzo, cuando comenzó a regir la cuarentena en todo el país, la vida cotidiana de cada uno de ellos dio un giro de 360º en algunos aspectos. En otros no. Jesús, María y José viven en alguno de los 14 barrios o asentamientos más carenciados de Pergamino. Son tres ejemplos imaginarios, pero podrían ser reales.
Las mas leidas de Pergamino
Granville presentó el nuevo Peugeot 2008 que se fabrica en nuestro país

En Pergamino, los vecinos eligen el nuevo corredor que une el Paseo Ribereño y el Parque Belgrano

Buscan que Pergamino sea reconocido como damnificado por las obras nunca realizadas en la Ruta 188

Crisis en el Hospital San José de Pergamino: juntan firmas en Change.org

Las naranjas que nadie junta y que hoy despiertan interés en el mundo

Cuando el Gobierno nacional, a través del Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat, confirmó que en la segunda etapa de la cuarentena se trabajaría en “un aislamiento barrial” en las villas y en los conglomerados populares, el día a día de sus habitantes de modificó. Aunque en algunos aspectos todo siguió igual. Jesús tiene problemas de abstinencia. A María le dijeron que no vaya más a trabajar después de muchos años de hacerlo en una casa donde la consideraban familia; incluso le pidieron que dejara las llaves. Y a José, que le pagan por jornada, no lo llaman para una changa hace casi un mes. Estas situaciones generan aun más trastornos, ansiedades, angustias e incertidumbre que las que ya cargaban sobre sus espaldas.
Existe un sector dentro de los fríos números de la pobreza que parece invisible: el cuentapropista, que se quedó sin ingresos al detenerse bruscamente la economía, tanto la formal como la informal. Son personas que trabajan desde siempre y no están acostumbradas a pedir ni recibir ayuda del Estado; tampoco ahora, que lo necesitan, les está llegando ningún tipo de alivio económico: “Al salir a trabajar, los hombres y las mujeres descomprimían la conciencia de la pobreza, pero ahora no traen el sustento diario que les daba de comer a sus familias. Mujeres que trabajan como empleadas domésticas; otras que cuidan niños, ancianos o enfermos; algunas que limpian oficinas, consultorios médicos o comercios; y muchos hombres que hacían changas ahora están con los brazos cruzados. El consumo problemático también es un tema difícil por estos días, al no poder conseguir el dinero para el consumo se complica y la abstinencia es un tema. El centro barrial ‘San Cayetano-Padre Galli’ tiene las puertas abiertas como un espacio de prevención y contención, los pibes van y vienen, no es que se rompe la cuarentena sino que la cuarentena tiene otro marco de comprensión”, asegura el padre Aníbal Tabares, el sacerdote que tiene a su cargo una amplia jurisdicción que abarca las Parroquias San Cayetano, Sagrado Corazón y Santa Teresita, y la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de El Socorro.
“Antes de la cuarentena los sostenes de familia hacían frente a la olla con el trabajo de cada día, pero hace unas semanas, al no tener changas, los comedores y los ‘centritos’ triplicaron la cantidad de viandas. La vianda se da al mediodía, a la noche no porque los chicos suelen comer en su casa, pero en estos días tan particulares se complica, porque al no ingresar dinero no hay nada para cenar. No obstante se entregan bolsas de mercadería con lo necesario. Desde el Comité de Crisis de Pergamino estaban pensando en entregar un kit de higiene, porque se exige que nos lavemos las manos con jabón y agua potable, pero estos elementos no están al alcance de muchas personas. Incluso en los barrios que recorro no se ve gente con barbijo y no es porque no quieran sino porque no tienen las posibilidades ni siquiera de fabricarse uno de tela y elástico”, agrega el sacerdote rosarino.

El padre Aníbal Tabares tiene a su cargo una amplia jurisdicción que abarca las Parroquias San Cayetano, Sagrado Corazón y Santa Teresita, y la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de El Socorro.
“Quedate en tu barrio”
En el conurbano pergaminense convive un gran número de personas en condiciones de pobreza e indigencia. Teniendo en cuenta las realidades de esos pergaminenses, y la de tantos argentinos, Tabares ejemplifica porqué tomó tanta fuerza el concepto (o forma de vivir) de “cuarentena barrial”: “Hay varias villas de emergencia diseminadas en zonas como desde Florencio Sánchez hacia atrás; en el barrio Güemes existen casas de material pero tal vez viven tres generaciones de familias en una misma casa -abuelos, padres y nietos con sus propias familias-; después, si caminás un poco más, está el barrio Las Lomitas, donde hay hacinamiento y no se puede respetar el distanciamiento; luego está la Tupac, una barriada que sufrió la inundación de 2016 porque el agua se llevó las chapas de los ranchos que estaban clavadas en la tierra y ahora con la ayuda del Municipio reconstruyeron sus hogares, otros han hecho bastidores con tirantes y forrándolos con silobolsa. Estamos hablando de ranchos de 2 ó 3 metros cuadrados como único ambiente.
En el barrio ‘12 de Octubre’ existen casas de material, las que se van precarizando a medida que uno va llegando hasta Quinta Mastrángelo, como la villa Rex. Allí es muy difícil que una persona que vive en una casa de chapa y silobolsa pueda cumplir con el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio impuesto por el Estado. Esas precarias casas tienen techo y algunas de las paredes son de chapa o nylon de silobolsa. Detrás de la Laguna del Virrey, donde están las 80 Viviendas, o en el barrio Luján existen casas donde habita la tercera generación de familias, entonces la densidad poblacional es muy alta: ahí, sobre la vía que cruza Alsina, hay un asentamiento de casitas muy precarias, entre chapas y silobolsa, donde viven familias hacinadas y respetar el aislamiento se les hace muy difícil”.
Hay conciencia, no hay medios
Fue a partir de la precaria situación en la que viven miles de personas en distintas ciudades del país que los sacerdotes del Hogar de Cristo le propusieron al Gobierno nacional modificar el lema “Quedate en tu casa” por el de “Quedate en tu barrio”. Así, de alguna manera, nació el concepto de “cuarentena barrial”.
Si a nivel nacional la cara visible de Hogar en Cristo es el padre Pepe Di Paola, en Pergamino el referente es el padre Aníbal Tabares. Nacido y criado en La Tablada, Rosario, el sacerdote posee un lenguaje llano y directo tanto a la hora de hablar con su rebaño como a la hora de abordar las complejas problemáticas que atraviesan los barrios, villas y asentamientos pergaminenses: “Hoy recorrés el barrio y parece un día común. Pero existe una conciencia del coronavirus, no es que no hay conciencia y por eso están en la calle. Esta situación obliga a que estén en una aparente vida normal”, apunta el cura.
Sobreviviendo
Cuando hace tres años Aníbal Tabares fue trasladado a Pergamino se instaló a vivir en una casa del barrio “12 de Octubre”. Desde allí fue conociendo a “su gente” -como llama a su rebaño- y su modo de vida: “Se vive a puertas abiertas porque las casas son muy humildes, son reducidas, entran una cama y la cocina, por eso después de dormir (y no todos lo pueden hacer en simultáneo y de noche) la vida pasa afuera del hogar. Además son familias numerosas de cinco, seis o más personas. En esos ámbitos es difícil contener a los chicos en la casa y no dejar que se junten con el amigo que vive al lado, alambrado de por medio. En estas situaciones se complica el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio.
Existen asentamientos en los que solo hay conexiones de agua clandestina que se pasan de vecino a vecino, allí se sobrevive o se vive de una forma distinta. La pobreza no es un estado agradable, nadie quiere vivir en la pobreza, ni en un rancho ni en pésimas condiciones. Amartya Sen fue galardonado con el Premio Nobel de Economía en 1998. El profesor indio definía a la pobreza como la privación del desarrollo y las capacidades humanas y la privación del uso de derecho y el ejercicio de deberes. Esta gente fue privada de muchas cosas y no es que no producen sino que trabajan en negro”.
Necesidades: cómo colaborar
“Como los sacerdotes podemos movilizarnos en atención a nuestro pueblo, no solo en lo ritual sino también en la promoción integral de la persona, si alguien desea colaborar como mucha gente lo viene haciendo, puede hacerlo con alimentos como cebollas, papas, carne, pollo, fideos o tomate. Pueden contactarse a mi teléfono: 0341-153-293941 o en las parroquias donde la vida se hace más difícil y ya todos conocemos.
“La gente viene a la Parroquia a buscar alimentos, cuando necesitan vienen a buscar su bolsita con unas cebollas, unas papas, una caja de tomate y una bolsa de fideos, de esta manera tienen para ‘guisear’ a la noche. En muchos casos vecinas amigas se ponen de acuerdo y cocinan en una sola olla para sus hijos y los del barrio, como en Otero. Respecto de necesitar ropa es un tema complejo porque algunas personas se descartan de ropa en mal estado o que no está en condiciones de ser usada y que no podemos arreglar porque entre los pobres no hay para comer, entonces menos va a haber aguja e hilo”, concluye el sacerdote con sentido común y apelando a él al momento de preparar una donación.













