Con problemas de salud, Tristán atraviesa horas complejas y tristes

El actor, de 83 años, está en silla de ruedas y no volvió a caminar luego de fracturarse la cadera en un accidente doméstico. Desde hace varios meses se encuentra internado en un geriátrico de la ciudad de Córdoba. Su hijo Federico Díaz Ocampo pidió a las autoridades de Pergamino que le hagan una estatua o una placa de reconocimiento.
Tristán, el último capo cómico argentino, nacido y criado en el corazón del barrio Acevedo de Pergamino, atraviesa horas complejas y tristes, según relató su hijo Federico Díaz Ocampo en medios nacionales.
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El actor de 83 años se encuentra internado desde hace ya varios meses en un geriátrico de la ciudad de Córdoba, luego de pasar por un centro de rehabilitación que se ocupó de su atención debido a un accidente doméstico que le generó la fractura de cadera y por lo que debió ser operado de manera urgente.
“Puloil”, tal el apodo de aquel personaje que transitaba las calles de Pergamino, que sonreía tras la bandeja de mozo en aquel templo bohemio llamado “Bar Tokio”, y que luego se abrió camino en el teatro, la televisión y el cine nacional, se encuentra inmovilizado y adolece, por otra parte, de sensibles problemas neurológicos que le hicieron perder recuerdos hasta de nombres y hechos en relación a su círculo familiar más cercano.
La descendencia de Tristán Díaz Ocampo es la siguiente: Federico, cantante y actor, con domicilio en Buenos Aires; Victoria, de profesión médica y radicada en la ciudad de Córdoba y que se ocupa de toda la atención del artista; Mariano, quien se encuentra viviendo en Perú (fruto de otra relación del artista) y su hijo adoptivo, Hernán.
Los problemas de salud
Pero las dificultades del popular bufo de la revista porteña se dieron, de manera sistemática, precisamente, en ocasión de llevar a cabo su última temporada teatral, situación que se plasmó en mayo del año pasado, en la localidad de Termas de Río Hondo, ciudad de Santiago del Estero. Con la producción de Sergio Maselli (hijo del emblemático productor televisivo “Toto” Maselli) se realizó el espectáculo “Que viva la revista”, donde compartía elenco, entre otras figuras, con Adriana Aguirre.
Según trascendió, Tristán ya tenía por ese entonces problemas motores para desplazarse; Maselli lo ayudaba siempre a trasladarse desde el hotel hasta el teatro y este cuadro de situación se agudizaba cuando se encontraba en el escenario. Allí hacía dos monólogos puntualmente: “El catedrático” y “El boxeador”, pero frecuentemente se olvidaba de la letra o perdía el conocimiento real del lugar donde se encontraba, lo que generaba que su hijo Federico saliera a escena e interpretara, guitarra en mano, un par de temas. Varios componentes del grupo pensaron que el actor podría estar sufriendo un agravamiento del mal de Alzheimer. Más allá de estas dificultades, Tristán cumplió con cada una de las funciones de esa temporada de invierno, lo que demostró su enorme responsabilidad profesional. Sin embargo, el público manifestaba, al final de la función cierta disconformidad por esta circunstancia totalmente involuntaria del actor.
Federico también recordó que la obra social de actores, a la cual él denunció por no asistirlo en tiempo y forma, le había dado turno para ver a un neurólogo recién para después de dos meses de la operación.
“Decidimos llevarlo a Córdoba para poder empezar a hacer todo lo que faltaba. No es que no lo estaba haciendo la obra social, pero los tiempos de ellos no eran los que necesitaba una persona de 83 años”, explicó Federico, y resaltó que tanto a él como a sus hermanos se les está haciendo "muy difícil" costear la internación.
Un reconocimiento más
Federico sostuvo que no pierde las esperanzas de que su padre vuelva a los escenarios. “Aunque papá esté en sillas de ruedas, quiero que siga haciendo teatro. En algún momento quiero que suba a un escenario, porque a los artistas eso es lo que nos llena el alma”, dijo a los medios. También pidió a las autoridades de Pergamino que le hagan “una estatua o una placa” de reconocimiento.
Tristán nunca olvidó sus orígenes y Pergamino siempre estuvo en sus textos, y también como carta de presentación en cuanta actuación obtuvo y, de tanto nombrarla, la hizo popular. Pergamino también le devolvió ese cariño. En el año 1992, recibió un homenaje en un multitudinario almuerzo realizado en la sede social del Club Tráfico’s, del que también participó LT 35 Radio Mon.

Dos reconocimientos en Pergamino: en 1992 en el Club Tráficos y en 1995 es declarado “Hijo distinguido” el Concejo Deliberante. (ARCHIVO LA OPINION)
En 1995, Tristán fue destacado como “Hijo distinguido” por el Concejo Deliberante junto a otro grande de la escena nacional, Juan Carlos Puppo. También fue agasajado en la Escuela Nº4, a la que asistió para cursar sus estudio primarios. Así lo destacamos en nuestra sección semanal “De nuestro archivo lo mejor”.
Tiempo después Diario LA OPINION y Canal 4 lo distinguían como Embajador Cultural en una multitudinaria fiesta de celebración por los 90 años del matutino regional. Por ese entonces Tristán se postulaba como candidato a intendente de la ciudad.















