La feligresía renovó su devoción por Crescencia

Las inclemencias del tiempo no permitieron que se desarrollara la procesión. No obstante, los fieles se congregaron en la Parroquia Merced. La comunidad huertana destacó las virtudes de la beata. Mirá el video.
Un nuevo 20 de mayo fue el motivo de encuentro de numerosos devotos a María Crescencia. Este sábado se cumplió el 85º aniversario de la muerte de “Sor Dulzura” motivo por el que Pergamino nuevamente se tiñó del color violáceo que esta beata, con su muestra de fidelidad y entrega a Dios, supo imprimir en los corazones de quienes la invocan.
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Los pergaminenses una vez más fueron anfitriones de numerosas personas que asistieron a la celebración religiosa que tuvo su máximo punto de congregación este sábado en horas de la tarde. Si bien las malas condiciones climáticas no permitieron la realización de la procesión, los devotos se congregaron en el templo de la Merced para rezarle a “la flor del Huerto”.
Quienes integran la comunidad huertana destacaron las virtudes de la beata. Fueron los pequeños del Jardín del Huerto los encargados de hacer visibles en grandes carteles los valores que impulsaron a Crescencia a la beatificación.
Culminado este reconocimiento, se procedió a la celebración de la misa. Entre cánticos de alabanza y con pañuelos violetas en alto, los fieles recibieron las reliquias de Crescencia que fueron portadas por el padre Aníbal Tabares; y al obispo de la Diócesis de San Nicolás, monseñor Hugo Santiago que presidió la misa, acompañado del padre Carlos Miri.
La última misa de la jornada fue celebrada por el padre Carlos Pérez, sobrino directo de María Crescencia.

Numerosos fieles participaron de la celebración de la misa que fue presidida por el obispo diocesano. (LA OPINION)
Preparar el corazón
Las actividades en torno a la hermana María Crescencia Pérez, comenzaron días atrás, en el templo del Huerto donde descansan sus restos. Allí se desarrolló la novena bajo el lema “María Crescencia, con alegría y audacia anunció el Evangelio”. La celebración de cada una de las misas diarias estuvo a cargo de diferentes sacerdotes de la Diócesis que instaron a los presentes a replicar las virtudes de la beata, entre ellas: humildad, bondad, caridad, generosidad, fortaleza, sacrificio, alegría, servicio, paciencia.
Día de fe
Ayer, en el día de la beata, se oficiaron tres misas, que tuvieron lugar en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced y la Capilla del Colegio del Huerto.
La celebración central se desarrolló en la Iglesia principal de nuestra ciudad. Allí el obispo diocesano, Hugo Santiago, celebró la misa.
Luego de la lectura del Evangelio, monseñor dirigió palabras alusivas a la fecha en un templo copado por niños, adolescentes, todos ellos estudiantes del Colegio del Huerto, y numerosos fieles provenientes de diferentes localidades de la región.
Primeramente Hugo Santiago dio lectura a una carta escrita por una testigo de la vida de Crescencia, Delfina Ortíz en la que se pone de manifiesto que “el amor que Crescencia le tenía a Dios se demostraba en el amor al prójimo, el servicio a los enfermos con quienes dejaba en claro su amor heroico hacia el prójimo. Ella daba más de lo que podía, trabajaba más de lo que sus fuerzas le permitían y esto lo hacían con alegría. Siempre dispuesta a todo arriesgando el estado de su salud, a ella le preocupaba más hacer la voluntad de Dios”.

Los pequeños del Jardín de Infantes del Huerto destacaron en carteles las virtudes de Crescencia. (LA OPINION)
Un Dios que nos ama
Manifestando que la santidad se logra, primero, en el encuentro con Dios, monseñor aseguró que es fundamental “experimentar que Dios nos ama”. Y Crescencia fue una persona que claramente vivió el amor de Dios ya que “amó al prójimo”.
De acuerdo con lo expuesto por el prelado, “en el bautismo Dios comienza a habitar en nosotros y nos demuestra su amor de Padre, su amor de creador, y gracias al bautismo los cristianos estamos llamados a la santidad”.
Asegurando que experimentar el amor de Dios es un derecho del creyente, el obispo instó a los presentes a buscar a Dios. “Para experimentar el amor de Dios es necesario que volvamos a la oración, la eucaristía y la reconciliación, medios para encontrarnos con este Dios que nos ama”, aseguró Santiago y agregó que, “para no vivir equivocados toda la vida tenemos que estar cerca de Dios porque al final de nuestras vidas caemos en la cuenta de que lo único que nos queda es lo que dimos”.
Extraordinario lo ordinario
En el último tramo de su homilía, monseñor aseguró que “todos los santos se enamoraron particularmente de Dios y se entregaron ellos mismos porque amor con amor se paga”, y en este sentido instó a los fieles a “intensificar nuestra vida de oración porque allí nos encontraremos con Dios y descubriremos un compañero de vida”.
También afirmó que “el ejemplo de Crescencia es un estilo de santidad al alcance de todos, lo típico de ella es la sencillez y supo vivir, de una manera simple, el amor a Dios y a sus hermanos. Debemos poner en valores extraordinarios lo ordinario porque para ser santo no hay que hacer cosas estrafalarias sino que debemos poner amor en cada cosa que hacemos en nuestra cotidianeidad, el amor y la conciencia es lo que le da el valor extraordinario a lo ordinario”.
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