Acompañantes terapéuticos, una actividad que necesita ser dotada de un marco de formalidad
A lo largo de más de 60 años que lleva esta práctica en nuestro país, ha demostrado ser una herramienta eficaz, incluso la demanda de AT ha crecido notoriamente. Sin embargo es necesaria la aprobación de una ley que regule la actividad. El Acompañante Terapéutico (AT) es un agente de...
A lo largo de más de 60 años que lleva esta práctica en nuestro país, ha demostrado ser una herramienta eficaz, incluso la demanda de AT ha crecido notoriamente. Sin embargo es necesaria la aprobación de una ley que regule la actividad.
El Acompañante Terapéutico (AT) es un agente de salud formado en conocimientos básicos de psicopatología con conceptos generales de psicología.
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Está entrenado para contener a pacientes crónicos agudos, para el cual debe poner el cuerpo y constituir una presencia receptiva, cálida y confiable.
Además trabaja en equipo bajo la coordinación y supervisión de profesionales a cargo de la dirección del tratamiento.
Es fundamental considerar este detalle acerca de la función del AT ya que existe un mal concepto en la sociedad actual a través del que se interpreta que el AT es casi un enfermero, una persona que asiste a enfermos y discapacitados y hasta se encarga del aseo personal de los mismos. Versión esta última que hay que desterrar ya que el acompañamiento terapéutico es un dispositivo que permite sostener la continuidad de tratamientos ambulatorios, en casos en los que a la persona o a los familiares se les dificulte hacerlo por cuenta propia y cuando los profesionales tratantes evalúen la necesidad.
A lo largo de más de 60 años que lleva esta práctica en nuestro país, ha demostrado ser una herramienta eficaz en la reducción de recaídas y hospitalizaciones, así como también en la reinserción de la persona al lazo social.
El acompañante terapéutico es un auxiliar de la salud que cuenta con los conocimientos y experiencia para abordar los diversos casos.
Mayor relevancia
La figura del Acompañante Terapéutico se volvió importante y necesaria en los últimos años, por lo que el rol de éstos es cada vez más abarcativo. Esto ha motivado que se hayan preparado cursos específicos para formarse como AT. No obstante a la hora de prestar servicios se encuentran con algunas trabas, por ejemplo, el no reconocimiento de las obras sociales ya que no cuentan con el amparo legar para poder trabajar como profesionales independientes de la salud.
Actualidad
Con el objetivo de analizar la realidad actual de los AT, LA OPINION dialogó con el presidente de la Atnoba (Acompañantes Terapéuticos del Noroeste de Buenos Aires), Eduardo Ibarra.
La Atnoba está formada por un equipo de profesionales: psicólogos, terapistas ocupacionales, un psiquiatra y acompañantes terapéuticos recibidos en el curso que dicta dicha organización en el marco de la resolución 1014/14 aprobada por el Ministerio de Salud y de Educación.
Formalizar la labor
La Ley de Salud Mental promueve el tratamiento ambulatorio de los pacientes para que no pierdan sus lazos sociales e inserción productiva. Trata de terminar con la etapa manicomial y a la vez abrir una etapa ambulatoria, tanto de atención psicoterapéutica como de creación y desarrollo de los dispositivos ambulatorios, y en este marco el acompañamiento terapéutico pasa a ser un dispositivo de este tipo.
De acuerdo con lo expuesto por Ibarra “en una mesa de AT en La Plata, considerando que esta disciplina estaba dotada de informalidad, es decir, había diferentes cursos que no tenían validez legal, nos propusimos formalizar el trabajo de la AT en la provincia de Buenos Aires”, explicó Ibarra e indicó que para ello crearon un diseño curricular de 640 horas cátedras, con el dictado de ocho materias y prácticas profesionalizantes. Dicha propuesta se aprobó y esto posibilitó que se comenzaran a dictar cursos. En el 2015 fue el lanzamiento oficial de la capacitación que, primeramente se desarrolló en la Unnoba. “En esa oportunidad hicimos un examen evaluatorio, comenzaron 45 personas y en 2016 egresó la primera promoción integrada por 25 Acompañantes Terapéuticos, habilitados para trabajar formalmente y para facturar a obras sociales por resolución ministerial”, señaló Ibarra.
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Eduardo Ibarra, presidente de Atnoba. (LA OPINION)
Cursos
En 2015 la capacitación de AT fue transferida al Ministerio de Educación, ello motivó al equipo docente a formar una asociación regional con integrantes de Pergamino, Rojas, Colón y Capitán Sarmiento. “Los cursos que se dictan para ser habilitantes deben estar certificados por una institución educativa, en el caso de Colón, por ejemplo, el curso que se dicta está certificado por el Centro de Formación Profesional Nº 402 que es de Pergamino. El año entrante vamos a estar dictando el curso en dicho Centro y también en la Unnoba, también dictaremos un curso en Rojas, mientras que en Capitán Sarmiento, en la Universidad Nacional de San Antonio de Areco vamos a estar desarrollando la tecnicatura superior universitaria, tecnicatura que también se realizará en Colón. Que podamos dictar la tecnicatura es para nosotros una conquista. Todos aquellos que hicieron el curso ingresarán en el segundo año porque se les considerará las horas cátedras que cumplimentaron”, explicó el presidente de la Atnoba.
El mal concepto
¿Existe un mal concepto de la tarea del AT?
-La confusión se da porque es una disciplina relativamente nueva y que es impulsada en Argentina en la década del 70 con el nombre de amigo calificado. A partir de que empieza a pensarse terapéuticamente se pasa a denominar AT.
EL AT es un recurso clínico especializado que muchas veces se confunde con el cuidador o con el psicoterapeuta cuando en realidad la práctica del AT se da actualmente en un equipo interdisciplinario. Por eso los Acompañantes deben ser coordinados por el profesional que dirige el tratamiento, que por lo general son psicólogos o psiquiatras. El AT interviene en la cotidianeidad misma del paciente, están muchas horas con los pacientes por eso consideramos que es fundamental que estén bien formados y que no se confundan los roles.
-¿En qué se basa la capacitación del AT?
-Hacemos mucho énfasis en lo terapéutico, por eso el AT tiene que estar siempre incluido en el equipo interdisciplinario que dirige un profesional de la salud mental. En el curso los formamos para que ellos tengan la experticia en el tratamiento terapéutico y por eso dictamos materias como psicopatología, psicología de los ciclos vitales, principios médicos y en farmacología, abordaje territorial, psicología de grupo, una formación integral que hacen que ellos puedan tener una concepción del sujeto, entender las coordenadas de un trabajo terapéutico ya que el AT está indicado en patologías severas, como adicciones, psicosis, etcétera.
-¿Por qué no está del todo regularizada la actividad del AT?
-Porque no está aprobada la ley. El senador Daniel Pérsico presentó un proyecto de ley para regularizar la tare de los AT, la ley tiene media sanción en el Senado y debe tratarse en Diputados porque dicha normativa implica que el AT sea incluido en el Plan Médico Obligatorio y que las obras sociales lo deban cubrir obligatoriamente. Cuando la ley esté sancionada y promulgada podremos empezar a contar con un marco de mayor formalidad y regular el trabajo profesional de los AT.
-Mientras tanto ¿Cómo se comportan las obras sociales?
-Las obras sociales, por ejemplo Ioma, solicita al AT un plan de trabajo, le pide la certificación de la resolución 1014 y la indicación del terapeuta. Con todo eso se solicita la autorización y luego de algunas semanas, si se autoriza, la obra social abona el acompañamiento.
Las prepagas y sindicales deberían reconocer el trabajo del AT pero como no existe la ley que le da un marco regulatorio a la labor del Acompañante, los AT deben pelearla para que las obras sociales les reconozcan económicamente su trabajo, deben ser tenaces para lograr romper son las barreras burocráticas, y estar ellos en la legalidad del monotributo por ejemplo para poder facturar. Una gran parte de los AT cobra de manera particular de parte de las personas que necesitan de su trabajo.
Al no existir la colegiación no hay un canon establecido y unificado del pago del trabajo del AT.
-¿Lo que habilita a los AT a trabajar es el curso enmarcado en la resolución 1014?
-El curso que habilita el trabajo es el que se enmarca en la resolución 1014 que es el diseño curricular aprobado por el Ministerio de Salud y de Educación. Hay una serie de cursos que forman parte de la educación informal y que engañan a las personas porque les otorgan certificados que no son válidos. Es importante aclarar que todos os cursos de AT para que sean válidos deben estar certificados por una institución educativa, los públicos como los cursos que dictamos nosotros que son gratuitos están avalados por Centros de Formación Profesional, y los que se dictan en instituciones privadas deben tener número de Dipregep, tiene que haber una institución educativa oficial que certifique sino el curso no tiene validez.
La pasión de ser sostén
Claudia Albana es desde al año pasado Acompañante Terapéutico por elección, por ser una apasionada del trabajo con personas discapacitadas, fue esto lo que la motivó a ser Acompañante.
En contacto con LA OPINION, Claudia brindó su testimonio y contó que “siendo mamá de una niña pequeña decidí realizar el curso de cuatro meses que indica que el título es habilitante, lo terminé y cuando me decidí a trabajar me contaron que había un Colegio de AT, me dirigí a la dirección que me informaron, allí me manifestaron que el Colegio no existía pero que podían anotar mi contacto por si existía alguna posibilidad de trabajo”.
Enterada del curso que se dictó en la Unnoba entre 2015 y 2016, Claudia se inscribió y participó del mismo. “El año pasado fuimos 26 los que egresamos de ese curso”.
El curso no tiene rango de carrera. No obstante, explicó Claudia que “nos dieron un analítico, que nos autoriza a trabajar ya que la curricula está autorizada por el Ministerio de Salud. Además tuvimos la posibilidad de hacer prácticas en diferentes espacios en los que pudiéramos poner en práctica los conocimientos”.
En grupo
Habilitada para ejercer aquella tarea que la apasiona, Claudia fue convocada para ser Acompañante de un joven hipoacúsico y una joven con depresión, trabajo éste que supuso un desafío para ella ya que “a mi me gusta trabajar con chicos discapacitados”. No obstante accedió a ser Acompañante de esta joven que padece trastorno de ansiedad.
El AT debe guiar su labor por aquello que establece el coordinador del tratamiento que por lo general es psicólogo o un psiquiatra. “El acompañamiento terapéutico es una labor que se realiza en grupo ya que el AT no define cómo se realiza el tratamiento sino que nuestra labor está orientada por un profesional idóneo que es el que marca la tendencia”, contó Claudia.
Buen concepto
Consultada sobre cómo ella define el rol del AT, Albana señaló que “hay un mal concepto de AT, muchos piensan que es el cuidador de una persona, que cambia los pañales, que somos enfermeros, pero en realidad somos sostén de una persona. Cada paciente está atravesado por una historia diferente y eso hace que cada paciente sea una experiencia distinta para nosotros. Los AT acompañamos en la cotidianeidad al paciente pero también al entorno de esa persona que necesita ser acompañada”.
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Claudia Albana contó a LA OPINION su experiencia como Acompañante. (LA OPINION)
Brindar herramientas
Los AT definen la relación que tendrán con su paciente a quienes “le ofrecemos herramientas para que puedan por ejemplo insertarse socialmente o interrelacionarse con los otros”, explicó la entrevistada.
-¿Cómo hace para no involucrarse con las historias de sus pacientes?
-Como en todo trabajo hay cosas que nos gustan más y otras menos. Mi pasión es trabajar con discapacitados pero haber sido AT de una joven con depresión supuso un desafío. Los Acompañantes estamos muy expuestos a quedar de alguna manera involucrados con la problemática del otro por eso es altamente recomendable que tengamos nuestro propio espacio de terapia con algún profesional.
Con las obras sociales
Respecto a la relación de los AT con las obras sociales, Claudia manifestó que existe una cierta disparidad en el trato. “Algunas obras sociales exigen que los AT tengan materias pedagógicas hechas para hacer el reconocimiento económico. Muchos acompañantes no tenemos realizadas esas materias. Las prepagas cuesta que paguen pero cumpliendo cierta requisitoria reconocen la labor de los AT”, aclaró Claudia.
Feliz y motivada
De espíritu inquieto, Claudia hace un balance positivo de las experiencias que logró recabar con apenas poco más de un año de AT. “Me siento feliz y motivada por mi trabajo. Tengo muchas ganas de proyectar y cuento con una propuesta para trabajar con chicos con adicciones”, concluyó la entrevistada.
















