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Cultura

Abel Robino: "Trabajo como cualquier trabajador manual, selecciono, rompo lo que no me interesa"

02 de octubre de 2019 a las 12:00 a. m.
Abel Robino: "Trabajo como cualquier trabajador manual, selecciono, rompo lo que no me interesa"
'' Portada de “Fiel pour fiel”. “Nada de nostalgias para crear”, aseguró Robino. (REFLET DE LETTRES)

Residente en Francia desde 1982, acaba de presentar su nuevo libro “Fiel pour fiel”, una edición bilingüe (español - francés). “Escribir, como rascarse o bostezar o estornudar, debería verse como formas de un alivio corporal”, dijo a LA OPINION.


Abel Robino nació en esta ciudad a la que retorna con cierta asiduidad. Es poeta y artista plástico. En Pergamino tuvo una extensa trayectoria cultural, sobre todo en sus años de estudiante secundario y militancia poética. Fundó junto a poetas inolvidables de la región, el Grupo Literario de Pergamino y perteneció al Grupo de Teatro de Pergamino, participando en varias puestas en escena.

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Después partió hacia La Plata. En esa ciudad fundó en 1977 el Grupo Literario Latencia. Estudió en la Universidad de La Plata y es Master en Artes Plásticas.

Desde 1982 reside en Francia. Publicó los siguientes libros de poesía: Obsesión (1978); Las especies de la noche (1982); El estado de la quietud (1986); Hiel por hiel (1997); Poemas (2004) y Burundanga (2013). Como artista plástico ha expuesto en varios países de América, Europa y Asia, entre ellos Argentina, Brasil, Cuba, Francia, Bélgica, Alemania, Suecia y China (Beijing y Shanghái).

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Su poesía es reveladora de la más cruda realidad y está atravesada por el doble exilio que implica estar en el mundo y vivir lejos de la propia tierra. El desarraigo y la orfandad, derivados de esa situación, constituyen el trasfondo de su creación más reciente. Robino mira el mundo y se mira a sí mismo de manera irónica y descarnada, sin piedad ni autoconmiseración, pero también sin reproches.

“Fiel pour fiel” (Reflet de Lettres, París, 2017), nuevo libro de Abel Robino es una edición bilingüe (español - francés) que recoge poemas de “Hiel por hiel” (1997), Burundanga (2013) e inéditos. La traducción al francés fue realizada por Bernardo Schiavetta con la colaboración del autor.

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- Contame de tu último libro...

- Bueno son recopilaciones de poemas, una edición de Reflejo de las letras al francés, en una colección de poetas argentinos que dirige Bernardo Eschiabeta. Escritos entre los ''''80 y ''''90 con algunos textos nuevos, (pocos) y muchísimas correcciones.

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- ¿Qué es la escritura para vos?

- La escritura es como una psoriasis, te aparece, la negás, pero terminás frotándote a pura uñas, dormido. O sea escribir, como rascarse o bostezar o estornudar, debería verse como formas de un alivio corporal.

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- ¿Qué recuerdos tenés de Argentina y de tu ciudad Pergamino?

- Mirá una vez llegué a Ezeiza después de más de 6 años y sentí al llegar ese olor dulzón y dije: la azucarada fragancia de la Patria, y el tipo de la aduana me dijo que azucarada fragancia de la Patria, es la humedad; “mohoso perfume a libro viejo” decía Williams. A mí se me da por oler las hojas de los libros, es para tener una versión previa antes de leer. Pergamino no escapa a este placer. Sumale el recuerdo de una microescena de barrio. Son dos doñas y dicen: - Quién lo hubiera creído- Y mueven la cabeza desconcertadas del género humano. El resto imagínalo. El comentario ocioso para unos, es convincente para los otros y el chimento se transforma en realidad, esa parte canalla de las pequeñas ciudades me sigue gustando.

- Si tuvieras que nombrar tres lugares claves de Pergamino en tu nostalgia, ¿cuáles serían y por qué?

- Tres es multitud: el boulevard Rocha que era de tierra, desde el suburbio en los ''''60 se veía como límite. Si lo pasabas estabas en zona de otros indígenas la gloriosa clase media de Pergamino, un embotellamiento de pitucos pobres pero con mocasines sin medias en verano; el Nacional con la gloria del siglo de oro que era Susana (Sharry) llevándome al instituto para apalear mi dislexia; me devolvió la vida, por eso y por el obligarme al Quijote, dos buenos motivos para no sentirse tan apestado.

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- ¿Encontrás algo de tu sitio natal en los aires parisinos?

- Yo no, pero César Fernández Moreno, el hijo de Baldomero, cuando vio el fondo de mi taller a los alrededores de París me dijo: “Sin duda este es tu Pergamino”.

“Nada de nostalgias”

- ¿Desde allá cómo se ve la cultura de la Argentina y la de Pergamino?

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- Vos sabés que mis papeles franceses dicen que nací en Buenos Aires, yo insistía al hacerlos; no nací en la ciudad de Pergamino… y la mujer me dijo, burlándose, “¿allí en Pergamino hay pirámides, pasó Napoleón, ocurrió alguna terrible catástrofe?...”No, dije, nada de eso ocurrió"… "Entonces usted nació en Buenos Aires" respondió y así quedé. Eso te cuenta cómo les pesa a ellos Buenos Aires, que la entrevén siempre “non santa”, canyengue y nostálgica. Un japonés vino a terminar su doctorado a Buenos Aires y el título de su estudio era “La forma más pura de melancolía”.

- ¿Cuáles son las nostalgias que te generan creatividad en poesía o plástica para elaborar nuevos trabajos?

- No, nada de nostalgias para crear; yo trabajo como cualquier trabajador manual, selecciono, rompo lo que no me interesa. Mi galería elige y vende, y en literatura Endimion, que es mi editorial, elige textos y trabajamos sobre ellos y se publican; las nostalgias, los reencuentros, las coincidencias, las veo después de concluir. Creo es más una actitud de espectador en la que yo también puedo participar. No se sabe bien qué mecanismos se ponen en marcha ¿La curiosidad, la intuición, el sentimiento? y si y no, nadie tiene la clave del misterio mientras está en él. Probablemente, da la sensación que el género mamífero superior está ligado a dos palabras claves en su existencia: deseo y aprendizaje. Yo no escapo de eso.

- ¿Hay algo que pueda interesarte con respecto a recuerdos?

- Me ocurre que estando en algún lugar, China por ejemplo, de repente, por una calle creo que si doy vuelta la esquina está la calle Leiva de Chacarita o algún boulevard me parece boulevard Colón de Pergamino. Entonces me digo que se me están acabando las reservas sentimentales y tengo que regresar. Después de un mes en Argentina oigo en el colectivo hablar francés y afino el oído y no, me pareció, entonces mascullo, es hora de regresar a la Galia del norte (París y su suburbio) aunque, mal no sea, para volver a extrañar.

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