A no olvidarse del desarrollo local
Hay ciertos aspectos, bien definidos, que caracterizan a los actuales ejecutivos que nos competen: Macri en Nación, Vidal en Provincia y Martínez en Municipio.
Estas características son: activa gestión, concreción de obra pública y afán por conseguir inversiones privadas. Esto planteado no como cualidades ya adquiridas sino como plantes de acción.
Las mas leidas de Opinión
Frigoríficos exportadores temen una catástrofe con los precios de la carne

Inteligencia Artificial: el reto que enfrenta la humanidad
Paradoja de la política: quieren los votos para solucionar y luego no se animan (por temor a perder los votos)
Los medicamentos “de moda” y el uso responsable de los fármacos
La contaminación por el uso indiscriminado e irresponsable del plástico
En esta sintonía se enmarca el mandato de Javier Martínez y es por ello que atravesamos en Pergamino una etapa de gran profusión de la obra pública. Gran parte de ellas provienen del financiamiento que se logra en Provincia y Nación merced a la permanente gestión del intendente, que realiza incesantes viajes a las capitales nacional y provincial para solicitar el apoyo que, a la luz de los hechos, encuentran eco. Es una de las ventajas de tener todos los estamentos gubernativos del mismo signo político, una situación sobre la que los pergaminenses tenían expectativas desde el comienzo. Es de destacar que hay un esfuerzo consciente del jefe comunal y los funcionarios para lograr concreciones para la ciudad. También, con sus aciertos y errores, es visible la voluntad por atender la coyuntura.
Sin embargo, si de compartir el lineamiento con la administración nacional se trata, no se nota el mismo ímpetu respecto del otro desvelo del presidente Mauricio Macri: lograr inversiones. No se advierte que se esté poniendo la mirada más allá de las cuestiones que afectan el hoy, de cara a promover el desarrollo que, al fin, es lo que el presidente sostiene que más temprano que tarde, llegará. ¿Cómo se está preparando Pergamino para ese momento? Sabemos de nuestras ventajas comparativas, las que siempre nos posicionan como un buen destino de radicación industrial: buenas tierras, ubicación neurálgica respecto de rutas nacionales y puertos, población capacitada. Pero no somos la única localidad con esas virtudes históricas, por lo que generar ventajas competitivas es lo que hará que la decisión del inversor sea por Pergamino y no un distrito vecino. ¿Qué esfuerzo se está haciendo en este sentido? ¿Qué se puede hacer? Mucho.
Tenemos un Parque Industrial con servicios, con vías seguras para sacar la producción. ¿Es suficiente? No lo es en cuanto a instalaciones como tampoco lo es el hecho de contar con uno. Hay otros atractivos sobre los cuales se debiera trabajar, tanto desde el Ejecutivo con la iniciativa, como del Legislativo dando formalidad y universalidad.
Esta semana se realizó en Buenos Aires el 9° Encuentro Regional Latinoamericano de Derecho Tributario. Allí se planteó, entre otras cosas, que en el actual contexto, para lograr inversiones una de las opciones más atractivas es la implementación de incentivos fiscales.
Estos incentivos se ven reflejados en desgravaciones; zonas especiales y promociones a determinadas industrias. A partir de esta consigna, se podría empezar a trabajar ya mismo para generar las ventajas competitivas que nos pongan primero en la lista de opciones de los capitales. Y también, realizar el mismo esfuerzo de gestión, ya no para ser los primeros en recibir dinero del Estado para obras sino para ser los primeros a los ojos de los inversores. Concretamente, golpear puerta por puerta en firmas en expansión con una especie de carpeta que contenga la oferta de Pergamino. Eso en cuanto a las tareas ejecutivas.
Nuestros concejales tienen que propiciar todo lo que contenga esa carpeta. Para eso, además de atender las necesidades presentes de los vecinos, tienen que plantear una visión estratégica de un Pergamino productivo. Al fin y al cabo, una radicación industrial también es un beneficio para el vecino, como lo es pedir la colocación de un semáforo o la reparación de una calle. Deben entonces sentarse a pensar con qué beneficios tentar al inversor a nivel impositivo y plasmarlos en ordenanzas de manera que sean universales y no discrecionales.
Pero sobre todas las cosas, poner la mirada un poco más a lo lejos, y de manera estratégica pensar a Pergamino. A partir de allí, definir las acciones que les caben y en qué pueden acompañar al Ejecutivo, sin meter la política de por medio. Por ejemplo, extensión de la red de gas o ampliación de la capacidad energética.
Es parte del análisis que en este momento no fluyen las inversiones, que no es que nos estamos perdiendo nada. El planteo tiene que ver con que si Martínez opina como su jefe político Mauricio Macri, que las inversiones llegarán, debería estar moviéndose desde ya para lograrlas cuando llegue ese momento. El presidente tiene fe en su plan y dedica mucho tiempo a la procura de inversiones, mientras que el intendente está más abocado a la coyuntura. No es mal, todo lo contrario, pero lo otro también hace falta.
Lo que de momento impide la llegada de capitales productivos no es otra cosa que la rentabilidad, que no es la esperada respecto del riesgo. Precisamente ante esta cuestión, el Gobierno está avanzando en medidas para mejorar los costos energéticos y logísticos y para bajar la presión tributaria. Y mientras el Gobierno nacional trabaja en una esperada reforma tributaria que será debatida el año que viene en el Congreso, los pergaminenses no estamos haciendo nada desde el área de Producción por fuera de la contingencia para lograr objetivos de mediano plazo.
Ya en otras etapas la ciudad perdió el tren de inversiones que terminaron radicándose en la zona y ofreciendo empleo a otros distritos, a manos de intendentes que no tenían un sentido del desarrollo suficientemente asentado. Ahora estamos en otra etapa y creemos que quienes nos gobiernan, por imperio del modelo que están implantando, tienen claro el valor de las inversiones y el crecimiento. Por eso pensamos que debiéramos poner el foco en un área que va quedando relegada de planes estratégicos, incentivos, desgravaciones impositivas y difusión de ventajas competitivas.
Es importante que los concejales estén junto al Departamento Ejecutivo, en una sintonía clara respecto de lograr que Pergamino dé un salto cualitativo en cuanto a la radicación de industrias, que no caigan en la chicana política de cuestionar una eximición de tasas a una industria que le da mano de obra a los vecinos, por ejemplo.
La obra pública que se viene realizando, desde la doble vía sobre la ruta Nº 8 hasta la cantidad de pequeños y grandes trabajos que se llevan a cabo en el distrito son importantes, pero no van a reemplazar la necesidad de crecimiento y desarrollo industrial que necesitamos. Son caminos distintos que debemos recorrer para que Pergamino tenga un futuro sin techo en cuanto al crecimiento.
Por el momento no vemos que ni en el Departamento Ejecutivo ni en el Concejo Deliberante estén preocupados por esta cuestión. Prueba de ello es lo que se señala en la página 21 de esta edición, respecto de que ni siquiera hay estadísticas de empleo y PBI en nuestro distrito.
La realidad es que necesitamos empleo y necesitamos inversiones que vayan más allá de un comercio más o un servicio nuevo de catering. No alcanza que en Pergamino se apliquen fondos o beneficios a los servicios o al comercio porque el nivel de empleo necesita de emprendimientos industriales que hagan la diferencia.
Hoy las inversiones no nos están esperando, debemos trabajar duro para lograr ese objetivo, ser creativos y promover nuestro distrito hasta el cansancio, con ventajas competitivas que otros vecinos no ofrezcan. Una clave es la cuestión impositiva, que nos puede diferenciar de otras ciudades, pero también hay que hacer obras de infraestructura, al mismo ritmo que las urbanas.
Con el modelo que se viene implementando a nivel nacional y si el año que viene se tratará la esperada reforma impositiva, no predicaremos en vano. Al fin, lo peor que nos puede pasar es que las inversiones que vengan a la región no logremos atraerlas, lo que implicaría un claro perjuicio para todos nosotros. Mucho más que eximir el pago de alguna tasa.















