2020: el año en el que todas las miradas estuvieron puestas sobre la salud

La pandemia de coronavirus exigió al extremo la capacidad del sistema sanitario para brindar respuestas frente a una enfermedad causada por un virus desconocido que puso en pausa al mundo. Como nunca antes se valoró el trabajo de profesionales abocados a la tarea asistencial. Pero al mismo tiempo se desnudaron falencias que exigirán de enormes transformaciones cuando la emergencia pase.
Este año la irrupción del nuevo coronavirus puso en pausa al mundo y la voraz propagación de un virus desconocido causante de una enfermedad en ocasiones grave hizo que quizás como nunca antes las miradas de la sociedad se volcaran hacia la salud y observara con atención el funcionamiento del sistema sanitario. Palabras que antes resultaban desconocidas se transformaron en términos de uso frecuente, a la par que el trabajo de quienes están abocados a la tarea asistencial dentro de clínicas, salas de salud, sistemas de emergencia y hospitales se centró en el centro de todas las miradas. La pandemia- que aún no ha terminado- demostró la enorme capacidad que el sistema de salud del país tiene para hacerse flexible y responder a las exigencias de una situación novedosa y desconocida. Pero también exhibió las falencias. Durante los primeros meses del año fue necesario implementar medidas de aislamiento social preventivo y obligatorio para dar tiempo al sistema de salud para fortalecerse y fue gigantesca la inversión que resultó necesaria para resolver falencias estructurales y evitar el colapso.
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De la mano de ello fueron innumerables los ejemplos de la noble tarea desplegada por médicos, enfermeras, camilleros, auxiliares para asumir la titánica tarea de atacar a un enemigo silencioso con pocos elementos, en el contexto de un sistema de salud históricamente fragmentado y desigual.
Un somero recorrido por las crónicas publicadas por LA OPINION y Salud de Hoy durante el año, rescata voces y aristas diversas de un fenómeno complejo que puso a la salud y su cuidado en un lugar prioritario de la consideración social. Es periodísticamente un ejercicio de memoria necesario que vuelve a poner sobre la mesa lo que resultó esencial y lo que seguramente quedará como insumo para generar cambios estructurales cuando la pandemia haya quedado atrás.
La preparación del sistema
Sin lugar a dudas la preparación que debieron hacer los agentes del sistema de salud para prepararse para la atención de pacientes con cuadros sospechosos o confirmados de Coronavirus fue una de las grandes tareas realizadas por los equipos de salud. Tanto en la órbita pública como privada el entrenamiento ocupó un lugar sustantivo, nutrido de un conocimiento que se fue construyendo a medida que la pandemia avanzaba en otras latitudes del mundo. En el caso de Pergamino, tanto el sistema de atención de emergencias, como el sistema hospitalario y el de los establecimientos privados asumieron un enorme compromiso con la capacitación de sus recursos humanos y realizaron fuertes modificaciones en su dinámica de funcionamiento y en sus condiciones de infraestructura para hacer de los ámbitos de salud espacios seguros donde pudiera minimizarse la posibilidad del contagio. La preparación de los equipos asistenciales y la adaptación de los establecimientos, contó como aliados a personal formado en control de infecciones- tanto médicos infectólogos como enfermeras capacitadas en esta materia- lo que dio visibilidad a profesiones que algunas veces pasan desapercibidas.
De la mano el entrenamiento, la inversión en equipos de protección personal e insumos fue una necesidad que se subsanó en algunos casos con aportes oficiales y en otros con inversiones realizadas por los propios efectores.
A lo largo del año tanto actores del subsector público como privado de la salud y autoridades sanitarias destacaron el rol no solo del personal de salud que de inmediato aceptó el desafío de integrar equipos de atención de Covid-19, sino de toda la estructura de personal de las instituciones que con flexibilidad reorganizaron sus dinámicas de trabajo poniendo el cuidado individual y colectivo como premisa fundamental.
La importancia de las terapias
Una de las especialidades que cobró mayor relevancia durante la emergencia, fue la de las terapias intensivas. Espacios habitualmente cerrados en los cuales se atienden las situaciones de salud más complejas. En este aspecto, la pandemia desnudó falencias estructurales y también realzó la importancia de contar con profesionales altamente capacitados en una especialidad considerada “estratégica” para el funcionamiento del sistema sanitario.
En el caso de Pergamino, a causa de un enorme esfuerzo de organización, los servicios asistenciales lograron conformar planteles y prestar asistencia “a cama caliente” con una sobrecarga muy importante en el caudal de trabajo. Contar en la ciudad- en el Hospital San José con una unidad de residencia- hace que se forman profesionales en esta área de trabajo crítica. A la par de ello por iniciativa de la Clínica Pergamino profesionales de enfermería realizaron la especialización en Terapia Intensiva, lo que dotó a la ciudad de agentes formados en conocimientos que resultaron estratégicos y vitales para el trabajo en la pandemia.
El trabajo en equipo
Aunque algunas actividades dentro del sistema de salud requieren del trabajo individual, la pandemia enseñó que “ya nadie puede trabajar solo”. Esta apreciación ha sido señalada por múltiples voces. La sola colocación y retiro del equipo de protección personal requiere de por lo menos dos personas para minimizar el riesgo de contagio. Así como la Covid-19 impuso el aislamiento y condicionó seriamente las actividades sociales, puertas adentro de las instituciones de salud fortaleció la tarea de equipo. Y en términos de salud pública puso al sistema sanitario en su conjunto frente al desafío de trabajar en forma articulada. En este punto a nivel local, la conformación del comité de emergencias apenas iniciada la pandemia y la integración en una mesa común de todos los actores del sistema sanitario fue una fortaleza que posibilitó la coordinación de muchas de las estrategias que se pusieron en marcha para contener y mitigar la evolución de la pandemia. Más allá de las discrepancias políticas y personales que pueden existir y que también se han expresado a lo largo del año, la unión de referentes del sector público y privado con el objetivo común de ponerse al servicio de la comunidad es un trabajo destacable que puede atribuirse tanto a las autoridades sanitarias locales y regionales como a los responsables de las distintas instituciones de salud de la ciudad.
Funcionar en red
Así como a nivel local los efectores estuvieron llamados a integrar espacios de trabajo articulado, el sistema sanitario se vio en la necesidad de potenciar sus redes para contener la situación a nivel regional. Por ser cabecera de Región Sanitaria IV se delinearon desde Pergamino distintas políticas con una mirada de conjunto que resultó apropiada y que logró vencer ese ideario inicial y equivocado de la propia comunidad de pensar que los espacios de salud instalados en la ciudad le pertenecen a la ciudad para abrir paso a una conciencia más real respecto del funcionamiento de un sistema de salud pensado regionalmente para atender distintos niveles de complejidad. Fue así que Pergamino recibió pacientes de otros lugares, sin que eso motivara ni la tan temida ola de contagios y sin que ningún vecino de esta ciudad quedara sin atender, De la mano de ese monitoreo permanente de la realidad de ocupación de camas de cada uno de los distritos que conforman la región, hubo y hay un fuerte trabajo territorial orientado a detectar casos en forma temprana y contrarrestar la cadena e contagios. Esta es una tarea que en varias oportunidades ha sido descripta por autoridades sanitarias pero que en Pergamino cobró real dimensión cuando los casos finalmente llegaron y se requirió de ese sistema flexible y solidario para brindar las respuestas más apropiadas.














