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19 reuniones y la paritaria sin cerrar

13 de octubre de 2018 a las 12:00 a. m.

En una negociación salarial que parece no tener fin, los funcionarios de María Eugenia Vidal ofrecieron a los gremios docentes un 30 por ciento de aumento global, con cláusula de revisión en el último mes de 2018, cuando se sentarían otra vez.

Los funcionarios bonaerenses y los gremios de maestros nucleados en el Frente de Unidad Docente (Suteba, FEB, Udocba, Amet y Sadop), volvieron a reunirse este jueves por la paritaria salarial, para intentar destrabar el conflicto con una propuesta muy superadora de las anteriores y más acorde a la realidad, pero las cosas no salieron bien tampoco esta vez. Hemos pasado paritarias difíciles, la verdad, pero esta es la más larga de, por lo menos, la última década.

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El Gobierno de la Provincia de Buenos Aires propuso a los sindicatos docentes un aumento salarial del 30 por ciento (31,7 incorporando material didáctico) a partir de octubre y una nueva reunión en diciembre. Si consideramos que la negociación arrancó con un magro 15 por ciento y sin cláusula, cualquiera podría estimar que la aceptación sería inmediata. Pero los representantes del Frente se plantaron con una nueva exigencia, dejando a los docentes nuevamente sin acuerdo. No conformes con la mejora, ahora pidieron que el incremento se perciba con salarios de septiembre y que se determine un mecanismo de actualización a partir de noviembre de 2018, de acuerdo con la evolución inflacionaria, esto es la dichosa cláusula gatillo que el oficialismo no quiere aplicar. Es decir que el punto de la disputa pasó a ser ahora una cuestión de tiempos, no de dinero.

De más está decir que estas conversaciones hace tiempo que dejaron de ser exclusivamente sobre los docentes para convertirse en una puja de fuerzas políticas. Los gremios en general y el docente en particular se asemejan más a un partido político que a una organización de representación sectorial. De hecho, en este último encuentro es claro que no hubo consulta a sus representados, los maestros, aunque sí a las bases gremiales, tan politizados como los dirigentes. Muy probablemente los docentes hubiesen aceptado mayoritariamente la nueva propuesta oficial, primero porque es buena y segundo para formalizar de una vez por todas su nuevo salario. Así como suele asemejarse a los alumnos a la figura de rehenes en la negociación, los maestros también terminan siéndolo. Desde su lugar están a merced de la decisión de sus dirigentes, que a veces con razón pero otras tantas por intransigencia y juego político, los tienen en ascuas respecto de su salario. Este año ya van 10 propuestas, en 19 reuniones, en las que el diálogo ya no tiene espacio para que se produzca. En las primeras reuniones las ofertas del oficialismo eran más o menos similares, de modo que al fin los docentes se enojaban iban al paro y se frenaba la negociación. Sin embargo lo que llama la atención es que cuando el gobierno cambia la oferta, los sindicatos se mantienen intransigentes, como buscando el modo de que nunca se llegue a buen puerto.

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¿Se ha politizado ya demasiado el conflicto?, ¿la mala relación de los gremios con Vidal no tiene vuelta atrás? Evidentemente, hay algo de ambas situaciones en lo que está sucediendo y es lamentable porque si ahora estamos en estos tironeos, el año que viene es electoral y seguramente será más complejo aún. En medio ya sabemos que están los estudiantes, los niños, y todo un sistema educativo que viene padeciendo los rigores de décadas de desaciertos.

Con esta propuesta nueva, el salario inicial de un docente ingresante pasaba a ser de 12.500 a 16.460 pesos por un turno de cuatro horas, registrando un aumento total del 31,7 por ciento, y el salario promedio pasara? de 24.659 a 32.372 acumulando un aumento del 30,3 por ciento.

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Aun con esta mejora sustancial, el Frente de Unidad Docente Bonaerense decidió impulsar la máxima medida que se pueda consensuar, desde ya no menor a 48 horas, de no haber respuesta a los nuevos reclamos que tienen que ver con los tiempos de aplicación del nuevo cuadro salarial. Aparte se ratificó el mandato de un paro nacional de CTA y Ctera el 24 de octubre con movilización.

Ni hablar que están en su derecho a reclamar lo que crean justo, tanto respecto del salario como de otras cuestiones educativas. Pero, ¿con semejante gesto del Gobierno plantean dos días más sin clases? No hay sustento para tal acción. Si no hubiera exisitido la oferta, ¿hubieran parado dos semanas? No hay lógica. No en vano el apoyo de la sociedad es cada vez menor y de los propios maestros también, salvo aquellos que abrevan en los sindicatos y salvo cuando el reclamo responde a contenidos o condiciones edilicias.

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En fin, si no estuviese la educación de tantos chicos y el condicionamiento que todo esto tiene sobre su presente y futuro de por medio no nos preocuparía tanto la situación que atravesamos en el área.

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