¿Y las cámaras de seguridad?
En estos días nos desayunamos con el pan amargo de ver que habían vandalizado el flamante edificio de la Biblioteca Menéndez, con pintadas, rotura de vidrios y bancos. Ese hermoso espacio exterior que ex profeso se mantuvo sin enrejar (aunque algunos lo pensaron), para que funcionara como un nuevo lugar verde en el Centro, quedó arruinado.
Las pintadas no tuvieron motivaciones políticas, lo cual no hubiese cambiado el daño, pero nos da una idea quizá de la franja etaria de quienes estuvieron detrás de la infracción. Esta es una suerte de adivinanza, basándonos en el sentido común, por el tipo de escritura y de mensaje. Los daños son variados, propinados por distintas manos, lo que lleva a pensar que fueron realizados en más de un día o bien por varias personas en un mismo momento.
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Tan iluminado el lugar, tan a la vista, con patrullajes frecuentes y cámaras de vigilancia en la zona. Todo lo que nos lleva a interrogarnos, ¿qué está pasando con el sistema de cámaras en las calles de Pergamino? ¿Y con la vigilancia preventiva? Porque ya nos quedó claro a los pergaminenses que la fuerza local no tiene competencia más que para eso, para prevenir.
Nos hacemos esta pregunta porque las cámaras tienen como objeto primordial prevenir delitos o frenar un hecho en curso, intervenir en una gresca importante, detectar un accidente en forma inmediata. Para ello se invirtió en los dispositivos, los que para ser efectivos tienen que contar con la mirada humana al otro lado del monitor, primero, y luego con la expeditiva coordinación dando aviso a las fuerzas de seguridad. Y, en todo caso, si el delito ya se consumó, el sistema también es (o debiera ser útil) aportando imágenes de los cacos o contraventores a la Justicia para poder apresarlos con posterioridad. Son estas algunas de las ventajas de tener un sistema de cámaras para la vigilancia de las calles en vivo.
Con lo sucedido en la Biblioteca ha quedado en evidencia que todo lo dispuesto, lo invertido y lo articulado para prevenir no estaría funcionando. Habida cuenta que el o los episodios vandálicos no se pudieron desbaratar. Tampoco las cámaras funcionaron como elemento disuasivo. ¿Será que aquellos que acostumbran infringir la ley advierten que nada pasa con esas filmaciones?
Muy de tanto en tanto sabemos de algún hecho que las cámaras registran y prácticamente nunca nos enteramos de un hecho que se evitó o se esclareció por medio de las imágenes. ¿Qué pasa? ¿No funcionan las cámaras en nuestra ciudad? Quienes deben estar atentos en la central de monitoreo ¿no están mirándolas? ¿No hay personal idóneo detrás de los monitores? Si lo hay y hace bien su trabajo, ¿es entonces la Policía la que no responde? No sabemos en qué punto, pero en algún lado está fallando el sistema.
Hoy lo planteamos a raíz de un perjuicio material, pero si todo funcionara como debiera ¿no se podrían haber evitado daños sobre las personas? Y lo que sería mejor: si funcionaran (para prevenir y para condenar), con total seguridad nos atrevemos a decir que serían menos los delitos en la vía pública, por el efecto disuasivo. Pero claramente los criminales y dañinos saben que el sistema falla y actúan con la mayor impunidad. En este caso de la Biblioteca Menéndez no se previno el daño y ahora habrá que gastar sobre lo gastado para arreglar el desastre y al fin es el vecino el que pagará. Siempre los daños a la propiedad pública terminan así: unos pocos inadaptados rompen y el resto paga para regenerar los destrozos. Cuando ya pagamos por un dispositivo técnico y humano para evitarlo. Cierto es que hay zonas que están fuera de todo ojo humano, pero no es el caso de la nueva Biblioteca, un espacio abierto, hiper iluminado, sobre una avenida en el centro de la ciudad.
No es la primera vez que en nuestra ciudad suceden hechos vandálicos, en el Paseo Ribereño cada tanto se generan daños a los bancos, los bebederos, roturas de ocasión y que generan malestar y gasto a los vecinos que utilizan muchos este paseo para caminar.
El Parque Municipal hubo que enrejarlo no solo por los daños sino también porque era un espacio de escape de ladrones que pululaban en el sector. En la anterior gestión habían hecho mejoras con mesitas y palmeras y la misma noche que las pusieron algunas fueron incendiadas. Es que a veces no se puede creer la capacidad de daño de los inadaptados.
El frente del Colegio Nacional ha sido infinidad de veces vandalizado, enchastrado, escrito y arruinado, pese a lo que se preocupan la cooperadora y las autoridades por mantenerlo arreglado y limpio.
Pero la realidad es que en la medida que el que quiere dañar espacios públicos, edificios, bancos, paredes, plazas, se termine saliendo siempre con la suya, nada nos garantiza que no se sigan generando destrozos. Por eso la lista de malos ejemplos podría seguir un largo rato recordando los hechos vandálicos que hay en nuestra ciudad.
Volviendo a la problemática de la Biblioteca Menéndez nos encontramos con un edificio flamante, que costó lo suyo, y que a poco de andar ya lo han pintarrajeado y roto. ¿Se buscará a los responsables? ¿Están las imágenes para identificarlos? Si son menores ¿pagarán los daños sus padres? Porque frente a un ímpetu humano que lleva a tomar estas actitudes, del otro lado del mostrador, a las autoridades municipales que deben mantener estos espacios, no les queda otra que ser rigurosos con las sanciones de modo de disuadir estas acciones. Si sale gratis, volverán a hacerlo.
Por eso es importante saber qué está sucediendo con las cámaras de vigilancia en la ciudad, las que cuando ven un hecho en curso tienen la capacidad de convocar al lugar en forma inmediata a la Policía si es el caso. No sabemos realmente qué pasó con el sistema de vigilancia en edificio de la Biblioteca Menéndez, si no hay suficientes cámaras frente a este espacio flamante e importante de la ciudad o si las que están no funcionan.
Esta cuestión no es menor porque la verdad que sostener un sistema de vigilancia electrónico bajo la premisa de la prevención y mejor seguridad de los vecinos y que no cumpla ninguna función visible, no es la idea. Por el momento no se nota ni una cosa ni la otra. La inseguridad goza de muy buena salud y el daño a la propiedad pública, bien gracias.
Si hay que mejorar el sistema de cámaras sería el momento, si el problema es el personal que lo opera, revisar los procedimientos. Y si vemos que en realidad no nos da ningún resultado la vigilancia electrónica habría que revisar las alternativas que tenemos.
Porque evidentemente algo está pasando con las cámaras en nuestra ciudad, que no están rindiendo frutos visibles, lo vemos no solo por lo sucedido con el edificio de la Biblioteca Menéndez sino también frente a otros destrozos urbanos y, sobre todo, en la inseguridad que no afloja pese al aumento de la Policía de cercanía en las calles.Si hay que mejorar el sistema de cámaras sería el momento, si el problema es el personal que lo opera, revisar los procedimientos. Y si vemos que en realidad no nos da ningún resultado la vigilancia electrónica habría que revisar las alternativas que tenemos.
















