Viajar seguros
Respetar los límites de velocidad autorizadas para cada uno de los tramos de las rutas es una de las claves para viajar más seguros. Debe tenerse en cuenta que en los vehículos más nuevos, el confort y la insonoridad en el interior puede jugar en contra, a la hora de evaluar, el riesgo de circular a una velocidad excesiva.
En rigor, a la hora de circular por las rutas, existen dos tipos de velocidades que incrementan los riesgos de sufrir algún siniestro vial. Por un lado la velocidad excesiva, es decir, cuando se superan los máximos legales para el tipo de rodado y de vía por la que se circula. Por otra parte, hay casos en los que se circula a una velocidad inadecuada, que es aquella que, sin superar la máxima autorizada, resulta desproporcionada según las circunstancias que se le presentan al conductor, como por ejemplo, desplazamiento con lluvia, neblina o humo.
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En este sentido, hay que tener en claro antes de salir a las rutas que circular por debajo de las velocidades mínimas también es peligroso. Los conductores con mayor experiencia saben que cuanto mayor es la velocidad, menor es el campo de visión y, en caso de accidente, la probabilidad de sufrir lesiones graves o mortales se multiplica. Diferentes testeos en laboratorios de seguridad vial demostraron que una colisión a 100 kilómetros por hora contra un objeto fijo equivale a una caída vertical del vehículo desde una altura aproximada de 40 metros.
Es por eso, que resulta fundamental que se respete la velocidad máxima permitida en cada tramo de la ruta por la que circula, y que es la que aparece expresamente señalizada, ya sea por la cartelería vertical como la demarcación horizontal sobre la calzada.
En una reciente campaña que lanzó la asociación civil Luchemos por la Vida para generar conciencia sobre este tema, la organización advierte también sobre la importancia de adecuar la velocidad del vehículo a las condiciones del camino. Por ejemplo, la conducción segura por ruta en zonas rurales requiere ser consciente de las condiciones del camino, del entorno y, por supuesto, respetar todas las normas y señales de tránsito. El problema más serio en estas zonas, advierte la entidad, es la conducción a exceso de velocidad por lo que los siniestros en rutas suelen ser proporcionalmente más graves y mortales que los de las ciudades. Muchas veces las rutas rurales son asfaltadas, pero no tienen banquinas o su estado no es óptimo, a veces son de ripio o tierra. Por momentos atraviesan zonas urbanas, pueden cruzarse animales, etcétera. El informe de Luchemos por la Vida señala, además, que otro de los problemas serios son los adelantamientos indebidos. En ese sentido, explica que la mayoría de los choques frontales ocurren en rutas de doble circulación en situaciones de adelantamiento, o porque un conductor se cruza al carril de la dirección contraria. Es muy difícil calcular a qué velocidad vienen los vehículos en dirección contraria. Siempre hay que pensar que se necesita más distancia de la que se cree. Calcular el tiempo con holgura y realizar la maniobra de adelantamiento solo cuando se disponga del doble de tiempo que se considere necesario. Por otra parte, al circular por rutas es necesario estar atentos a las intersecciones o caminos de acceso a estancias o campos. Y aunque sea reiterativo hay que señalar que se debe reducir la velocidad en rutas de doble sentido de circulación, cuando el estado del camino no sea óptimo, o las condiciones climáticas sean adversas (por ejemplo, con lluvia, niebla, nieve o hielo o cuando tiene curvas).
Otro tema a tener muy en cuenta es que el conductor debe estar, al momento de iniciar el viaje, bien descansado. En los viajes de larga duración, el conductor debe, en la medida de lo posible, tomar un descanso de 10 minutos cada dos horas si no hay posibilidad de alternar la conducción con otro, aunque no se sienta cansancio, hacer una caminata y algunos breves ejercicios de flexión, estiramiento y relajación de brazos y piernas, rotación de cuello y hombros. Por último, es importante recordar que, antes de iniciar el viaje, se debe realizar un chequeo del vehículo. A eso se debe sumar el compromiso de circular con precaución, para cumplir con todo lo que establecen las leyes de tránsito.










